“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

domingo, 30 de junio de 2019

30 junio / 2019



Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.

Gianni VattimoHoy, ser comunista o no es más importante que ser gay, que no significa casi nada.

P. ¿A qué se refiere?

R. Si me defino comunista es porque tengo algunos ideales de sociedad. Si me defino gay… bah… es solo porque me gustan más ciertos objetos sexuales que otros.

P. La sexualidad, sin embargo, ha sido un elemento político fortísimo en la segunda mitad del siglo XX.

R. Sí. Pero cada vez menos. Lo es de una forma comercial, gran parte de los negocios del mundo están ligados a estos temas. Es como la alimentación. Si a uno le gusta más el pescado que la carne es importante, porque se vende más pescado, y los que comercian con ello ganan más dinero que el carnicero: esa es la política. Ahora me pregunto si haber sido gay y haber luchado no habrá sido un error, como el de quien se toma demasiado en serio el fútbol. No sé si todo de lo que me ocupo no son velos que poco a poco irán cayendo. Pero bueno, de aquí a un cierto punto yo ya me despertaré muerto.

-Por lo que parece, a los 83 años de su creador, lo que fue el bombazo del ‘pensamiento débil’, se debilita dramáticamente… es lo que tienen las modas... digo pensar a la moda...

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2019 / Diario

Dice la bióloga Donna Haraway –autora de la que dicen obra de culto: ‘El manifiesto Ciborg’- que “Pensar que la realidad es una cuestión de creencias es una herencia secular de las guerras religiosas”. Desde luego tiene su lógica que una científica denuncie la pervivencia de la superstición como fundamento a la hora de concebir y asumir una apasionada convicción personal de ‘la realidad’. Lo que no dice es que tal herencia secular, que se manifiesta en el predominio de la fe, o sea de las ‘creencias’ sobre los hechos objetivos, disfruta de una estupenda salud encarnada en las mayorías que conforman la muy ‘científico-técnica’ sociedad actual... y total para qué  iba ella a tomarse la molestia... ¿a quién le puede interesar el porqué de las cosas?... ni que ahora fuéramos todos esforzados científicos... despreciando la comodidad de oficiar de creyentes... 

Lo cual, también es cierto, le ahorra a nuestra bióloga tener que entrar en las posibles causas que hacen posible, en la realidad de los hechos, ese cuando menos ‘anacrónico’ fenómeno. Desde luego esa actitud le ahorra hablar de los grandes medios de ‎difusión, como este que la entrevista, y que en cierto modo la promociona, grandes medios que mantienen deliberadamente a la opinión pública en la mayor ignorancia. Y no sólo sobre esta cuestión tan trascendental, o sea creencias sostenidas por mayorías sociales que niegan la realidad de los hechos:  ‘Se trata de abrir la imaginación a un escenario que no sea lo que [la etnógrafa] Deborah Bird Rose llama la "muerte doble": el exterminio, la extracción, el genocidio.
Nos enfrentamos a un mundo con estas tres cosas. Nos enfrentamos a la generación sistémica del desamparo. Las flores no florecen en el momento adecuado, por eso los insectos no pueden alimentar a sus crías ni viajar porque todo el calendario está al revés, es una especie de abandono forzoso, como una migración forzada en el tiempo y en el espacio”

Insisto, sobre cuestión tan trascendental mantienen el mayor silencio los gobiernos, los parlamentos, las televisiones y los ‎diarios, además del silencio cómplice de la aplastante mayoría de los políticos y periodistas, ‎quienes en cambio nos repiten cada día lo importante que es la «seguridad», o sea el desarrollo de las políticas imperialistas y neocolonizadoras… es decir ¡de las guerras religiosas!

Subrayo esto porque la tal Donna, en momentos de la entrevista, se queja: ‘Los activistas que nos atacaron durante las guerras de la ciencia estaban empeñados en pintarnos como 'construccionistas sociales' para los que toda verdad es una mera construcción social’.

Sin embargo ante este ataque directo, se defiende, ahora sí,  abordando las posibles causas… bueno, al menos señala una, la trampa del lenguaje, en concreto de cierta  retórica representacional… 

‘En los hechos, la realidad es una cuestión de habitar y del ser mundano. Se trata de poner a prueba la capacidad de las cosas de sostenerse por sí mismas, ¿se sostienen por sí mismas o no?
La evolución, por ejemplo. La pregunta de si crees o no en la evolución ya está cargada. Si respondes "por supuesto que creo en la evolución" has perdido porque estás entrando en el lenguaje del representacionalismo y, para ser sincera, de la posverdad.’ 

Y en tono autocrítico pero menos, añade:

“Creo que en parte fue culpa nuestra, que por varios motivos incitamos esas interpretaciones erróneas. Podíamos haber tenido más cuidado al escuchar y tomado parte del debate de una forma más pausada. Era demasiado fácil que se nos malinterpretara como nos malinterpretaron los activistas de la ciencia. Ahí es cuando la derecha se apropió de las guerras de la ciencia, algo que terminó alimentando toda la argumentación de la noticias falsas.”

Vaya, vaya, resulta que con el asuntillo del lenguaje ‘dominante’, preñado de ‘creencias’, tropezamos, claro que ya en el dominio de lo mundano (vulgo: realidad de los hechos), con el temita de las ‘noticias falsas’, sustentadas única y exclusivamente por  ‘creencias’ (religiosas o religiosas)… pero así las cosas, nuestra autoproclamada feminista, se despide con el típico discurso del ya rancio colaboracionismo socialdemócrata:

“Hablar el mismo idioma que las personas con las que compartes la mesa tiene una utilidad estratégica. Se construye un lenguaje que permite trabajar juntos en algo. Estamos juntos en lo que podemos hacer que suceda ahora y aquí. Mañana iremos más lejos.”

Sí, improbable lector, observo en tu rostro el gesto del que nada comprende (¿qué mesa compartimos? ¿qué lenguaje construimos? ¿quiénes y contra qué trabajamos juntos?), ya somos dos, y es que a esta gentuza le gusta hablar en jeroglífico, se hacen los interesantes… y aprovechando nuestro ingenuo aturdimiento… luego nos lanzan la pelotita y nos gritan, ¡busca! ¡hala! ¿qué esperas?

Pero con el tiempo, y por qué no confesarlo tras algunas carreras inútiles, te das cuenta, que por muy viejo que sea el gato, conserva el olfato para los ratones, y de que tales ‘científicos’ son, además de estúpidos, camuflados apologetas del fetichismo… ya sea de la ciencia, de la literatura, del arte o de la madre que los cagó… 


ELOTRO

sábado, 29 de junio de 2019

29 junio / 2019



Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.


Netflix tan solo paga 3.146 euros de impuestos en España en su primer ejercicio fiscal

Sus dos filiales españolas declaran ingresos de 0,5 millones

Netflix empezó a operar en España en 2015 y desde un primer momento facturó los ingresos de sus clientes desde una sociedad holandesa, Netflix International B.V., de modo que el beneficio generado por el negocio en el mercado nacional escapaba a la tributación española.


La razón es que Netflix sigue facturando a sus clientes españoles a través de la sociedad holandesa. Sigue así un esquema similar al de otras grandes corporaciones tecnológicas como Google, Amazon, Facebook o Apple (conocidos como los GAFA) que se han servido tradicionalmente de estructuras para reducir sus impuestos.


En el primer trimestre, el grupo Netflix facturó en todo el mundo 4.006 millones de euros (+22,1% interanual) y ganó 305 millones de euros (+18,6%). En esos tres meses, Netflix incrementó los suscriptores a 9,6 millones (cifra récrod para un solo trimestre), hasta rozar los 150 millones de clientes. De los nuevos suscriptores, 7,9 millones procedieron de los mercados internacionales. La tecnológica prevé cinco millones de nuevos suscriptores para el segundo trimestre.

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2019 / Diario


“Nuestra única consejera digna de crédito es la práctica”
(F. Dostoievski)

Parece que poco crédito le otorgaba Dostoievski a las ‘novelerías’. Y eso que en ese campo él era un auténtico maestro. Claro que no lo digo por sus ‘novelas’ (tan elaboradas, complejas y densas), sino por uno, así aislado, de sus principales ingredientes, o sea por las ‘novelerías’ que producen, para sí mismos o para consumo de los otros, sus peculiares personajes. Cierto que las novelas, las buenas, son algo más que la suma de las ‘novelerías’ que aportan cada uno los personajes, y en ese sentido no podemos dejar de señalar el estilo (la importancia del uso de ciertas palabras en un cierto orden) y la urdimbre temática, las propias descripciones contextuales y las, por supuesto que sí, novelería y juicios con los que también contribuye  la voz narradora, el autor. 

Decía Raymond Williams que uno desea leer adecuadamente, y poner en relación la lectura del texto con la experiencia personal y la experiencia de la cultura a la que uno pertenece. Y en la misma dirección de RW podemos añadir que del encuentro e intercambio (en el marco de la interacción social que puede llegar a ser la práctica de la lectura) de ciertas novelerías con ciertas experiencias personales del lector, puede resultar ‘una nueva y enriquecedora experiencia’ tanto teórica como práctica.  

Siguiendo con RW, convenimos con él en que la capacidad de lectura, en contraposición a una lectura acrítica, o sea inepta, le asegura a uno la capacidad de reconocer las más groseras irrelevancias y las falsedades más obvias (aunque nadie, ni siquiera el autor genial, está libre de, con el tiempo, quedar como un verdadero memo: “Las flores del mal” / Charles Baudelaire/ Opina Emile Zola‘Dentro de cien años, los libros de historia de la literatura francesa sólo mencionarán esta obra como una curiosidad”). Y, por añadir un ejemplo personal, los masivos y desvergonzados saqueos que ‘autores’ como Woody Allen han perpetrado con la obra de Dostoievski.  Y, como las ideas se asocian y unas palabras llevan a otras, diré que lo de este multimillonario neoyorquino  con ‘Crimen y castigo’ (patrón poco sutil de desfiguración del original) es, en la práctica, un continuado crimen sin castigo, al menos que yo tenga noticia.

Critica que algo queda… 

Por otra parte, continúa RW, nada más insensato que, puestos a realizar un análisis exhaustivo de cualquier obra o fenómeno, se pretenda ‘matar para diseccionar’. El análisis no es la disección de algo que ya está allí, pasivo, esperándonos. Lo que llamamos análisis es un proceso constructivo y creativo. Es la conclusión intencionada en respuesta a la obra. La crítica literaria jamás puede ser un ciencia: en primer lugar porque es demasiado personal, y en segundo lugar, porque se desarrolla con valores que la ciencia desconoce. Sin olvidar que existen valores discernibles en la literatura, y que su distinción puede ser demostrada, por algo más que una ‘corazonada’ o una interesada racionalización. La crítica, podemos concluir, es esencialmente una actividad social. Una respuesta individual y un juicio de valor. Valoraciones que, después de desechar hábitos mezquinos y nociones estrechas, siempre se tratarán de pulir. Otra cosa, totalmente opuesta, es ‘inventar’ normas que justifiquen unas preferencias. Lo que no deja de ser ‘una solución’ que hace innecesaria cualquier tipo de reflexión, que de eso se trata al fin…¡a dormir se ha dicho!



“El sueño de una noche de verano” / William Shakespeare / Representada en Londres, 1662 /

‘La obra más insípida y ridícula que he visto en mi vida’

(Samuel Pepys, Diario)





ELOTRO

viernes, 28 de junio de 2019

28 junio / 2019




Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.

¿Cómo combatir las fake news sin contribuir a su propagación?


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Manifiesto Ciborg
El sueño irónico de un lenguaje común para las mujeres en el circuito integrado 

Donna Haraway(1984)


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2019 / Diario

T. S. Eliot: ‘Sobre Ulises y el mito’ / 1923

Tanto tiempo ha estado circulando el libro del señor Joyce, que ya no son necesarias ni expresiones de alabanza ni, en el caso de sus detractores, comentarios de inconformidad; y aún no lleva fuera el tiempo suficiente como para que sea posible calibrar globalmente su sitio. Lo único de alguna utilidad que en este momento se podría hacer por semejante libro, y ya es mucho, es dilucidar algún aspecto, de los muchos que tiene, que no se haya establecido aún. Considero esta obra como la expresión más importante que nuestra época haya encontrado: es un libro con el que todos tenemos deudas y del que ninguno puede escapar. En esto se basa cuanto tengo que decir, y no quiero quitarle el tiempo al lector con mis elogios; el libro me ha dado toda la sorpresa, el placer y el terror que puedo desear, y con eso basta. 
Entre todas las críticas que he leído, no me parece haber visto ninguna (a menos que exceptuemos, en su campó, el valioso texto de Valéry Larbaud, que tiene más de introducción que de crítica) que aprecie la importancia del método empleado: el paralelismo con la Odisea y el uso de símbolos y estilos apropiados para cada división. Uno esperaría que ésta fuese la primera peculiaridad en llamar la atención; sin embargo la han visto, ya como un truco divertido, ya como un andamio sin interés alguno para la estructura global, erigido por el autor con el fin de armar sobre él una anécdota realista. Me parece que la crítica de Ulises hecha por Aldington, hace varios años, falló al haber pasado esto por alto. Pero, como Aldington escribió antes de que apareciera la obra completa, su fracaso resulta más digno que los intentos de quienes tenían ante sí el libro terminado. Aldington trató a Joyce como a un profeta del caos y se puso a berrear ante la inundación de dadaísmo que su clarividencia veía brotar de la varita mágica. Desde luego, la influencia que el libro de Joyce pueda tener es, desde mi punto de vista, lo de menos. Una gran obra puede tener en realidad una influencia negativa, y un libro mediocre puede resultar de lo más saludable. La generación que sigue tendrá que hacerse responsable por su propia alma; y un hombre de genio es responsable ante sus iguales, no ante un grupo de payasos insolentes y maleducados. A pesar de ello, me parece que la patética preocupación de Aldington por los retrasaditos contiene ciertas implicaciones respecto a la naturaleza misma de la obra con las cuales no puedo estar de acuerdo. Encuentra el libro, si mal no le entendí, como una invitación al caos, una expresión de sentimientos perversos y parciales, y una distorsión de la realidad. 
Que sea posible o no lanzar libelos contra la humanidad (a diferencia de lanzarlos en el sentido común; es decir, contra un individuo o grupo en contraste con el resto de los humanos) es un problema para que lo discutan las sociedades filosóficas. Pero, desde luego, si el Ulises fuera un "libelo", sencillamente un documento hechizo, un fraude sin vigor, que no le habría robado al señor Aldmgton un momento de su atención. No quiero detenerme en este punto; el problema central es el que Aldmgton se buscó al referirse al "gran talento indisciplinado" de Joyce. 
Creo que Aldington y yo estamos más menos de acuerdo respecto a lo que deseamos en principio y que llamamos clasicismo. Por eso he elegido a Aldmgton para atacarlo en el presente escrito. Estamos de acuerdo respecto a lo que queremos, pero no respecto a cómo conseguirlo ni a cuál escritura contemporánea tendería a ello. Estamos de acuerdo, espero, en que el "clasicismo" no es una alternativa al "romanticismo", como si se tratara de partidos políticos, conservadores y liberales, republicanos y democráticos, en una plataforma donde la consigna es "Fuera los bribones". El clasicismo es una meta hacia la que aspira toda buena literatura, en tanto es buena, de acuerdo con las posibilidades de su espacio y su tiempo. Uno puede ser "clásico", en algún sentido, si desecha nueve décimas partes del material que tiene a mano y selecciona sólo momias de museo, como lo hacen algunos escritores contemporáneos de quienes se podrían decir cosas nada agradables en relación con esto, si valiera la pena (el señor Aldington no es uno de ellos). O bien, uno puede seguir tendencias clásicas, haciendo lo mejor que puede con el material disponible. La confusión surge del hecho de que el término se aplique tanto a la literatura como a la totalidad de los intereses y modos de conducta y sociedad de los cuales la literatura es una parte. Y no significa lo mismo en los dos casos. Es mucho más fácil ser clasicista en crítica literaria que en creación artística, porque en la crítica uno es responsable sólo por lo que quiere, mientras que en la creación lo es por lo que puede hacer con materiales que sencillamente debería aceptar. Entre éstos incluyo las emociones y sentimientos del autor; para él son nada más un material que debe aceptar, no virtudes que han de cultivarse ni vicios que deben disminuirse. La pregunta acerca de Joyce sería, entonces, ¿con cuánto material vivo trabaja y cómo le hace para trabajar con él, no como legislador ni como exhortador sino como artista? . 
Aquí es donde tiene gran importancia el paralelismo con la Odisea del cual se vale Joyce. Tiene la importancia de un descubrimiento científico. Nadie más ha levantado una novela obre cimientos semejantes; nunca había sido necesario. El llamar a Ulises "novela" no es una petición de principio; no importa si la llaman epopeya. Si no es una novela, será sencillamente porque la novela es una forma que ya no sirve; será porque la novela, en lugar de ser una forma, fue simplemente la expresión de una época que no había dejado de sentir, en grado suficiente, la necesidad de algo más estricto. Joyce ha escrito una novela. El retrato...; Wyndham Lewis ha escrito una novela, Tarr. No creo que ninguno de ellos escriba jamás otra "novela". La novela se acabó con Flaubert y con James. Creo que el hecho de que Joyce y Lewis, al adelantarse a su tiempo, sientan una insatisfacción consciente o probablemente inconsciente respecto a la forma, es el motivo por el cual sus novelas son más disformes que las de una docena de escritores listos e ignorantes de su obsolescencia. 
Al utilizar el mito, al manejar un paralelismo continuo entre presente y antigüedad, Joyce sigue un método que otros seguirán después. Y no serán imitadores, no más que el científico que usa los descubrimientos de Einstein para llevar a cabo inves- tigaciones posteriores, propias e independientes. Simplemente es una manera de controlar, de ordenar, de dar forma y significado, al inmenso panorama de futilidad y anarquía que es la historia contemporánea. Es un método ya vislumbrado por Yeats, y de cuya necesidad creo que él fue el primero en darse cuenta. Es un método del cual el horóscopo es auspicio. La psicología (tal como está, y sin importar que nuestra reacción hacia ella sea cómica o seria), la etnología y La rama dorada han concurrido para hacer posible lo que hasta hace unos años era imposible: en lugar del método narrativo, ahora podemos utilizar el mítico. Creo seriamente que es un paso para hacer que el mundo moderno sea posible para el arte; un paso hacia ese orden y esa forma tan fervientemente deseados por Aldington. Y solamente quienes han conquistado su propia disciplina, en secreto y sin ayuda, y en un mundo que no ofrece a tal fin sino muy mezquina asistencia, pueden ser de alguna utilidad para llevar adelante esta avanzada.


jueves, 27 de junio de 2019

27 junio / 2019



La Unión Europea en la estrategia ‎nuclear del Pentágono
Manlio Dinucci


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2019 / Diario

H. Lefebvre: ‘El espacio y el estado’ / y 3

(Fragmento)



“Este espacio no solamente implica la vida cotidiana programada e idealizada por el consumo manipulado, sino también la espacialidad jerarquizada entre los espacios nobles y los vulgares, los espacios residenciales y los otros. Implica también una centralidad burocrática, denominada ‘cívica’, ocupada por los poderes de decisión. Es un espacio organizado, de tal suerte, para que los usuarios sean reducidos a la pasividad y al silencio…”

“ La ciudad histórica se reconstruyó según las exigencias del crecimiento dirigido por el auto. Los lobbies del auto y de la construcción se alían con la tecnoestructura estatal. Sus efectos combinados llegan a romper los cuellos de botella: circulación, contaminación, el abandono del transporte público, etc.”

“El capitalismo no se define a partir de la producción en general, sino por la producción de plusvalía, por la acumulación del capital (R. Luxemburg)”

“Este espacio también es fálico; las torres con su arrogancia lo testifican suficientemente. Fálico, óptico, visual, lógico-logístico, homogéneo y roto, global y fragmentado, así se denominan y se conciben los caracteres del espacio del MPE [modo de producción estatal].”

“Las convulsiones del mundo moderno han sido provocadas por los desplazamientos en las ocupaciones del espacio (colonización) y por los recursos de este espacio (materias primas, etc.). Estas convulsiones tuvieron como resultado después de cada gran guerra una redistribución del espacio, recursos incluidos, y una modificación en el modo de ocupación (transición del colonialismo antiguo al neo-colonialismo actual). Estos cambios se anunciaban desde el inicio de las crisis y los eventos trágicos; sin embargo éstos no eran ni previstos ni deseados como tales.”




“La concepción política del espacio permite comprender cómo la historia y sus prolongaciones se abren a lo mundial en marcha y lo transforman. A esta misma transformación de la historicidad en ‘otra cosa’ –la mundialización– se le puede atribuir el hecho de que el estado de guerra y el estado de paz se ‘declaran’ poco o nada claros. La historia y la historicidad admitidas suponen una distinción entre esos dos estados que tienden a identificarse en el Estado moderno. La nueva modalidad de la ocupación espacial ahora parece llegar a sus más extremas consecuencias estratégicas: ocupación de mares, amenazas ‘por todos los frentes’ que abarcan el conjunto del espacio planetario y más allá. El espacio de la propiedad, entendido desde la tierra al subsuelo y al espacio entero, podría por sí solo pasar por ‘espacio de catástrofe’ que: caotiza, atomiza, pulveriza el espacio preexistente, lo rompe hasta los huesos. Pero el espacio de la propiedad no puede imponerse sin su corolario: el espacio estatal, que lo corrige y sostiene.”

“A este nivel, el de la lógica estatal, tiene lugar el riesgo representado por la trilogía: representación - participación - institución. Los movimientos reales y concretos, aquellos de la reivindicación y de la impugnación, caen en la trampa que les tiende el Estado (sobre todo cuando este Estado dispone de todo el poder de la centralización).”

“El estudio de los movimientos urbanos lo muestra. A la triada o trilogía mencionada corresponde la triple trampa: sustitución (de la autoridad por la acción de la base), – transferencia (de la responsabilidad, pasando los activos a los ‘dirigentes’), – desplazamientos (desde los objetivos y retos de la reivindicación a los objetivos fijados por los ‘jefes’ en el seno del orden establecido. El estudio y la apreciación citados anteriormente de
Katharine Coit son confirmados en el reciente libro de Michel Ragon: L’Architecte, le prince, la démocratie, cf. p. 133 & sq.). Sólo desde el control por la base y la autogestión territorial, ejerciendo

presión contra la cima estatal y conduciendo una lucha real por los objetivos reales, los movimientos podrán oponerse a la  democracia concretada en la racionalidad administrativa, es decir, al someter la lógica estatal a una dialéctica espacial (concretada en el espacio sin perder de vista el tiempo, al contrario: integrando el espacio al tiempo y el tiempo al espacio).

Si retomamos aquí, y en este sentido el esquema de La Critique du Programme de Gotha y de L’État et la révolution, el Estado declinante, en vías de la despolitización, debería ocuparse primero del espacio para reparar los daños del período actual: las ruinas, el caos, el despilfarro, la suciedad (que va hasta la muerte de los mares, el Mediterráneo por ejemplo, ¡así como el Océano!). Esta obra no puede alcanzarse sin concebir una nueva textura del espacio. El Estado declinante se reabsorberá no tanto en ‘la sociedad’ abstracta como en el espacio social reorganizado. El Estado, en este punto, podría mantener ciertas funciones, así como la representación. El dominio de los flujos, el acuerdo entre los flujos internos y lo flujos externos (en el territorio) exigirá su orientación contra las firmas mundiales y por consecuencia una gestión global de tipo estatal durante cierto período. Lo que no puede estirarse hasta el fin (finalidad y término) más que por la actividad de la base: autogestión espacial (territorial), democracia directa y control democrático, afirmación de las diferencias producidas en el curso de esta lucha y por esta lucha.”

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miércoles, 26 de junio de 2019

26 junio / 2019




En asuntos de Estado, ni de izquierda ni de derecha, unanimidad.

Alcalde y concejales del Ayuntamiento de Málaga se suben el sueldo un 20% por unanimidad.

PP, PSOE, Adelante Andalucía y Ciudadanos aprueban la medida por unanimidad “para compensar las sucesivas reducciones realizadas durante la crisis"

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Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.


“La mentira de Nayirah, el montaje en el Congreso de EEUU que sirvió para justificar la primera guerra de Irak

Nayirah, que se presentó ante los congresistas como voluntaria en un hospital de Kuwait, denunció en un emotivo discurso que el ejército de Sadam Husein sacaba de las incubadoras a los bebés solo para que se muriesen



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2019 / Diario

H. Lefebvre: ‘El espacio y el estado’ / 2

(Fragmento)

“El espacio perspectivo: aunque no entra en la clasificación de los modos de producción, el espacio perspectivo merece atención porque no entró en nuestros hábitos, en nuestro lenguaje; hasta al inicio de los tiempos modernos en que tuvo lugar la crisis de todas las referencias. Es un error pensar aún en términos del espacio perspectivo, ya que desde 1910, la pintura de Kandisky que desde 1910, la pintura de Kandisky, aquella de Klee y aquella del cubismo analítico, nos advirtieron que existe una ruptura del espacio perspectivo. El horizonte desaparece entre los pintores como el encuentro de las paralelas en el infinito.

El espacio perspectivo nació con el Renacimiento, en Toscana, donde las ciudades toman más importancia: Florencia, Siena, Lucca y Pisa. Sobre la base del capital comercial (pañeros tratando la lana del rebaño) se estableció en estas ciudades un capital bancario. Los banqueros de Florencia, Siena o de Pisa compraron a los señores feudales sus dominios y los transformaron. A la explotación de los siervos, la sustituye la explotación de aparceros que comparten la cosecha con los propietarios. La aparcería es entonces una mejora con respecto a la servidumbre; libre, el aparcero reparte su cosecha con el propietario de la tierra; tiene entonces interés de producir lo máximo posible. Los banqueros, dueños de las ciudades toscanas, tienen necesidad de aumentar la cosecha para alimentar el mercado de las ciudades y a las mismas ciudades. 

Por su posición, son más ampliamente beneficiarios de este progreso que los campesinos. Estos banqueros, incluyendo los Médici, construyeron en el campo los palacios; alrededor de los palacios, las maserías. Los caminos que van de un lado a otro son plantados de ciprés; el paisaje toma entonces una profundidad y una amplitud que no tenía. Las líneas hacia el horizonte están marcadas por estos callejones de cipreses, símbolos a la vez de propiedad y perennidad; en ese momento, aparece la perspectiva que, de cierto modo, resulta de la influencia recíproca de las ciudades sobre el campo. Sin embargo, ésta influencia no es suficiente; un espacio no se explica solamente por las condiciones económicas y sociales. La elaboración de Alberti permite tomar forma a la perspectiva. El espacio sigue siendo simbólico del cuerpo y del universo, aunque ya ha sido medido, y es visual. Esta transferencia del espacio hacia la visualización y lo visual es un fenómeno de una importancia primordial. Según Alberti, de la disposición visual de los elementos del espacio –las líneas y las curvas, la luz y las sombras, los elementos masculinos y los elementos femeninos (es decir los ángulos y las formas redondas)– se garantizará la belleza para los ojos, la sensación espiritualizada, originando a la vez la admiración y el placer. El espacio sostiene ciertas cualidades de la naturaleza, la luminosidad y la claridad; el arte y la invención procuran otras cualidades, tales como la conveniencia, la nobleza y la adaptación a las leyes de la sociedad.



Este espacio es el de la perspectiva que retoma la naturaleza medida y subordinada a las exigencias de la sociedad, bajo la dominación del ojo y ya no del cuerpo entero. Desde el Quattrocento, se encontró el espacio perspectivo en la pintura, que brinda un lenguaje común a los habitantes, a los usuarios, a las autoridades, a los artistas, el espacio de los arquitectos. Desde entonces, la ciudad se organiza en clave de perspectiva. Ella está sujeta a un dominante, la fachada, que determina la perspectiva y la fuga de paralelas, es decir las calles. La cristalización de este conjunto conlleva múltiples consecuencias: las diferencias no aparecen más que en la sucesión de fachadas. Las rupturas, hendiduras y cornisas son reducidas al mínimo; éstas no deben romper la perspectiva. Porque la fachada está hecha para ver y ser vista, es esencial y dominante. Lo que no existía previamente y sobre todo no existía en la antigüedad. Sobre las mismas fachadas, se cuelgan los balcones, sirviendo a la vez para ver y ser vistos. Por tanto, es un espacio que se organiza, guiando el conjunto de las artes (la pintura, la escultura, la arquitectura y el urbanismo), un espacio común a todos; los habitantes se sitúan en este espacio; los arquitectos o autoridades políticas conocen la ordenanza; que se trata de un código. Es probablemente la única vez en la historia del espacio donde hay un código único para los diferentes niveles estratificados, es decir, el nivel de la habitación, el inmueble, la sucesión de inmuebles, del barrio, de la ciudad, de su inserción en el espacio circundante. De ahí la belleza armoniosa y el modelo congelado que adoptaron las ciudades.”

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martes, 25 de junio de 2019

25 junio / 2019



Entrevista a Ángeles Maestro
«La solidaridad internacionalista es innegociable»


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Dices tú de la democracia burguesa / dictadura del capital.

Así conducían los despedidos por una operadora de Cabify: hasta 72 horas a la semana y con un trabajo "semiesclavo"

"Saben que vas a tragar lo indecible, éramos precarios con un trabajo semiesclavo, y además había una falta total de atención a nuestras demandas", denuncian los conductores de VTC despedidos

Los trabajadores, la mayoría provenientes del paro y mayores de 50 años, fueron despedidos tras denunciar la situación ante la Inspección de Trabajo.

"Quien reclame algo lo despedimos, que la bolsa del INEM está llena de gente de más de 50 años con necesidad de trabajar", respondía la operadora de Cabify a las demandas de los conductores, según una demanda.


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2019 / Diario

“La política no tiene relación con la moral”. (NICOLÁS MAQUIAVELO)

Un genio o un gran artista, que lo sea según el canon convencional, no tiene por qué ser, además y necesariamente, una buena persona, entiéndase según el sentido común, o sea lo que se da por sentado a nivel cotidiano. Desde luego que un vistazo a la historia nos muestra un gran número de ejemplos de genios y artistas que, digamos en el ámbito privado y doméstico, llegaron a comportarse como seres verdaderamente indignos o sencillamente monstruosos, y que en la esfera de lo político apoyaron ideologías igualmente indignas por su manifiesta crueldad e inhumanidad. 




Desde hace unos años se vienen publicando algunas documentadas informaciones que señalan la ideología fascista y antisemita y la complicidad de Le Corbusier con el ‘nacional-socialismo’ y en particular  con el liderazgo ‘de su admirado Hitler’. El llamado padre de la arquitectura contemporánea, de origen suizo pero nacionalizado francés, brindó, y no sólo de palabra, su apoyo a los nazis y al régimen colaboracionista de Vichy (Le Corbusier llegó a ser nombrado consejero de urbanismo del Gobierno de Pétain… que por cierto decidió que sus muy costosos y ‘vanguardistas’ proyectos no pasaran del papel).
Tras la derrota de Hitler, Le Corbusier se afanó en borrar las huellas de su ‘deshonroso’ apoyo a Hitler y a Pétain. Cosa que no hubiese conseguido sin la ‘colaboración’ de buena parte de la intelectualidad y cierta izquierda francesa muy motivada por los vientos, y los dólares, anticomunistas de la ‘Guerra Fría’. Pero, medio siglo después, alguien miró, como sin querer, debajo de la alfombra… 




Y algo parecido ha ocurrido más recientemente con el pintor expresionista alemán Emil Nolde, del que vaya usted a saber por qué se había ‘olvidado’ su muy ‘documentado’ pasado nazi y antisemita. De Nolde, como de Le Corbusier, se destaca ‘oportunamente’ su faceta ‘oportunista’. Todo sea por, en lo posible, apuntalar al ‘mito’: 

“Después, muerto Hitler y habiendo quedado claro que la funesta aventura nazi fracasaba, Nolde no dudó en afirmar que el Führer fue su "enemigo".

“En sus notas personales, el genio expresionista escribiría el 6 de mayo de 1945: ‘Hitler está muerto. Fue mi enemigo. Su diletantismo cultural me trajo a mí y a mi arte mucha pena, persecución y condenas. Ahora está muerto’. Apenas había pasado una semana de la muerte del dictador.”

Pero no existe ‘lavado de imagen’ académico-institucional, ni retardadas ‘lágrimas víctimistas’ que puedan borrar, de forma permanente, todas las huellas de la historia:

 “El pintor mantuvo correspondencias con el todopoderoso ministro de propaganda del III Reich, Joseph Goebbels. También trató al jefe de las Schutzstaffel - las temibles SS -, Heinrich Himmler. En 1933, en lo alto de su casa de Seebüll, en la frontera de Alemania con Dinamarca, ondeaba una bandera con la esvástica. En 1934, Nolde ya contaba como miembro del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), el partido nazi.”
“Nolde fue muy lejos en su compromiso con el nacionalsocialismo. Llegó a denunciar a su colega el artista Max Pechstein por ser judío al ministerio de Goebbels. Le respondería la Academia de las Artes confirmando que Pechstein era un "ario puro".


“En una carta a su mujer, Nolde escribiría el 12 de mayo de 1943: ‘Lo que está pasando en Alemania – el corazón de Europa – es un movimiento que está llevando el deseo y el poder de resistir a la decadencia y la debilidad, que tiene por objetivo mismo la batalla contra el bolchevismo, los judíos y la plutocracia"

En fin, el caso es que cuando uno se entera de qué clase de despreciable bicho era, además, el autor de unas obras de arte que uno ha considerado siempre tan admirables, y con las que además ha disfrutado y se ha emocionado en no pocas ocasiones…   pues uno queda muy impresionado, y algo conmocionado, diría sin dramatizar en cierto estado de shock. 

No es lo mismo, fue mi caso, cuando lees a Céline a sabiendas (o al infame Borges) de sus simpatías nazis y su peculiar antisemitismo. La obra literaria de Céline, que gustosamente no dejo de revisitar, me sigue pareciendo de una calidad extraordinaria, tanto desde el punto de vista formal y estilístico (aunque no ignoro que hay gente para todo, ¿quién es el guapo que puede resistirse al vigoroso tirón de esa hechizante prosa?) como por lo que considero su ‘heterodoxo y revolucionario’ contenido político, social y cultural. 

Así las cosas (¿es más fácil identificarse con la obra de un artista anónimo?), creo que mi aprecio por la obra de Nolde sigue intacto. O casi. Porque es evidente que la cosa cambia con el ‘valor añadido’ que resulta del significado de estas ‘nuevas’ revelaciones, de estos hechos históricos y el papel que jugó en su contexto el artista. Escribo ‘el papel que jugó el artista’ y me viene a la mente algo que he leído recientemente: “El arte es la única ocupación que permite al adulto seguir jugando”. Es algo que dice una fotógrafa posmoderna, de esas ‘oportunistas’ que disfrutan, millonaria subvención mediante, ‘jugando al arte’, como si lo que pasa a su alrededor no existiera, como si ‘su reino artístico no fuera de este mundo’, jugando a un arte que da la espalda a la realidad presente y a la historia. Bueno, la verdad es que aquí la fotógrafa juguetona matiza: “Los artistas no creamos en un vacío somos el último eslabón de una cadena de tradición, y todo arte se relaciona con lo anterior de alguna manera u otra”. Algo es el algo, al menos el arte se relaciona con el arte, seguro que ‘ambos’ acaban encantados de auto-conocerse. Aunque escuchando a esta vanidosa criatura, no hay manera de enterarnos de cual es su concepto de ‘arte’, así que cita al esotérico Bruce Nauman:  “El arte es lo que un artista hace en su estudio”. En fin, se hizo la luz... y para terminar la prenda nos obsequia con una nota de humor ‘posmodernista’: “A medida que me hago mayor, me tomo a mí misma menos en serio”.

¡Pa'berlosabido!… ¿por qué no empiezan por ahí, por confesar la edad mental?


ELOTRO

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