“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

jueves, 28 de febrero de 2019

28 febrero / 2019





Dices tú de los marxistas no fosilizados.

Alberto Garzón:
"El único camino posible para nuestra clase social y nuestros objetivos pasa por la unidad de IU con Podemos"

-O sea que pasa por garantizarle a él la poltrona por Málaga. Es lo posible. Es lo que hay en la España 'reaccionaria, casposa y fascista'. Y tú le preguntas al pavo por qué es 'comunista'?


LLIÇONS DE DIGNITAT 




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Dices tú de las contradicciones en el seno del imperialismo…

Triste, sola (y en recesión)
La desaceleración en Alemania confirma el fiasco de su nacionalismo exportador

Rafael Poch


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HANNAH ARENDT SOBRE WALTER BENJAMIN: SUS ULTIMOS DIAS


Carta en la que la pensadora relata las circunstancias de la muerte de su amigo Walter Benjamin

En septiembre de 1940 el filósofo Walter Benjamin se quitó la vida en Portbou (Girona) por miedo a ser entregado a los nazis. En esta carta, que forma parte de la correspondencia entre Hannah Arendt y Gershom Scholem que publica Trotta esta semana, la pensadora relata las circunstancias de la muerte de su amigo.

Hannah Arendt-Bluecher / 317 West 95th Street / Nueva York, N. Y.



17 de octubre de 1941

Querido Scholem

Miriam Lichtheim me dio su dirección y me transmitió sus saludos. Aunque creo que sin este empujón también me hubiera animado a escribirle, debo reconocer que ha sido un empujón muy efectivo.
Wiesengrund me dijo que le hizo llegar un informe detallado sobre la muerte de Benjamin (1). Yo misma me he enterado al llegar aquí de algunos detalles nada irrelevantes. Quizá tampoco esté demasiado cualificada para exponer los hechos, pues apenas había contado nunca con un desenlace como este, de manera que durante varias semanas después de su muerte creí todavía que era todo un chismorreo de emigrantes. Y esto a pesar de que precisamente en los últimos años y meses éramos muy amigos y nos veíamos con regularidad.

Al comienzo de la guerra estuvimos todos juntos de veraneo en un pequeño nido francés cerca de París. Benji estaba en excelente forma, había acabado partes de su Baudelaire (2) y pensaba —con razón, según mi opinión— que estaba a punto de hacer cosas óptimas. El estallido de la guerra le asustó en seguida sobremanera. El primer día de la movilización huyó de París a Meaux por miedo a los ataques aéreos. Meaux era un famoso centro de la movilización, con un aeropuerto de gran importancia militar y una estación de tren que constituía un punto estratégico para toda la concentración de tropas. La consecuencia fue por supuesto que desde el primer día las alarmas aéreas no cesaron, y Benji volvió rápidamente bastante espantado. Llegó justo a tiempo para que lo encerraran en un campo de internamiento. En el campo provisional de Colombes, donde mi marido [Heinrich Blücher] mantuvo largas conversaciones con él, se encontraba muy desesperado. Y ello naturalmente por buenos motivos. En seguida puso en práctica una forma peculiar de ascetismo, dejó de fumar, regaló todo su chocolate, se negó a lavarse, a afeitarse o incluso a moverse. Tras su llegada al campo definitivo no se sintió tan mal en realidad: tenía a su alrededor un grupo de chavales jóvenes que le tenían aprecio, que querían aprender de él y que le libraron de todo tipo de cargas (3). Cuando volvió a mediados o finales de noviembre estaba más bien contento de haber hecho esa experiencia. También había desaparecido por completo su pánico inicial. En los meses siguientes escribió las Tesis filosófico-históricas, de las que también le envió a usted, como me dijo, una copia (4), y de las que podrá deducir usted que andaba sobre la pista de cosas nuevas. No obstante, en seguida se sintió bastante temeroso de la opinión del Instituto. Usted sabrá seguramente que el Instituto le había comunicado antes del comienzo de la guerra que su honorario mensual ya no estaba asegurado y que debería intentar buscar otra cosa. Eso le entristeció mucho, aunque la verdad es que tampoco estaba muy convencido de la seriedad de esta pretensión. Pero en lugar de mejorar su situación, esto la hizo aún más difícil. Este miedo desapareció con el estallido de la guerra, pero siguió temiendo la reacción a sus teorías más recientes y por cierto bastante poco ortodoxas. En enero, uno de sus jóvenes amigos del campo, que casualmente era también un amigo o discípulo de mi marido, se suicidó. Fundamentalmente por razones personales. Esto le afectó de manera extraordinaria, y en todas las conversaciones tomaba partido por este chico y su decisión con una vehemencia realmente apasionada.

El cementerio da a una pequeña bahía, directamente al Mediterráneo. Es con diferencia uno de los lugares más fantásticos y hermosos que he visto en mi vida

En la primavera de 1940 todos emprendimos el camino del consulado americano con el corazón pesaroso, y, a pesar de que ahí se nos explicó de forma unánime que tendríamos que esperar entre dos y diez años hasta que nos llegara el turno en la lista de espera, los tres empezamos a tomar clases particulares de inglés. Ninguno de nosotros se lo tomó muy en serio, pero Benji aspiraba a aprender lo suficiente como para poder decir que no le gustaba en absoluto ese idioma. Y lo logró. Su horror a América era indescriptible, y ya entonces dicen que había comunicado a amigos que preferiría una vida más corta en Francia a una más larga en Estados Unidos.


Todo esto acabó rápido cuando, a partir de mediados de abril, a todos los internados liberados hasta la edad de 48 años se les realizó un reconocimiento médico con el fin de determinar si eran aptos para el servicio de trabajo militar. Este servicio de trabajo en realidad solo era otra palabra para el internamiento de trabajos forzados y, en comparación con el primer internamiento, significó en la mayoría de los casos un empeoramiento. Que iban a declarar a Benji no apto estaba claro de antemano para todos, excepto para él. En este tiempo anduvo muy irritado y me explicó repetidas veces que no podía pasar otra vez por el mismo drama. Luego, naturalmente, fue declarado no apto. Independientemente de esta medida, a mediados de mayo vino el segundo y más minucioso internamiento, del cual usted ya habrá tenido noticia. Tres personas se libraron de milagro, entre ellas Benji. No obstante, en medio del caos de la administración nunca pudo saber si y por cuánto tiempo iba la policía a acatar una orden del Ministerio de Exteriores, y si no lo iba a detener sin más. Yo misma ya no lo vi más por entonces, porque también me habían internado (5), pero unos amigos me contaron que ya no se atrevía a salir a la calle y que se hallaba en un estado de pánico constante. Logró salir de París con el último tren. Solo llevaba consigo un pequeño maletín con dos camisas y un cepillo de dientes. Se dirigió, como sabe usted, a Lourdes. Cuando yo salí de Gurs a mediados de junio, también fui a Lourdes por casualidad y me quedé ahí varias semanas por iniciativa de él. Era el momento de la derrota; pocos días después ya no circulaban los trenes; nadie sabía dónde habían quedado familias, hombres, niños o amigos. Benji y yo jugábamos al ajedrez de la mañana a la noche y en las pausas leíamos el periódico, si lo había. Todo esto estuvo bastante bien hasta el instante en que se proclamó el armisticio con la famosa cláusula de extradición (6). Evidentemente a continuación nos sentimos bastante peor, aunque no puedo decir que Benji realmente entrara en pánico. Al poco tiempo supimos de los primeros suicidios de internados mientras huían de los alemanes, y Benjamin por primera vez empezó a hablar conmigo y de manera repetida del suicidio. De que justamente quedaba esta salida. Ante mi protesta sumamente enérgica de que a uno siempre le quedaba tiempo para eso, repitió de manera muy estereotipada que esto nunca se podía saber y que en ningún caso debería uno retrasarse demasiado. Por otra parte hablábamos de Norteamérica. Parecía haberse reconciliado más con esta idea que antes. Tomó en serio una carta del Instituto en la que se le explicaba que se estaban haciendo todos los esfuerzos para llevarlo allí. Menos en serio se tomó otra declaración que decía que iba a formar parte del consejo editorial de la revista con un salario asegurado (7). Lo tomó por un contrato simulado para facilitarle un visado. Tenía mucho miedo, parece que sin razón, de que una vez aquí le pudieran dejar en la estacada. A principios de julio salí de Lourdes para ponerme à la recherche de mon mari perdu [en busca de mi marido perdido]. Benji no estaba muy entusiasmado, y yo dudé durante mucho tiempo si no debería llevarlo conmigo. Pero esto hubiera sido sencillamente irrealizable. Ahí estaba tan a salvo de las autoridades locales (con un escrito de recomendación del Ministerio de Exteriores) como no lo podría haber estado más en ninguna otra parte. Hasta septiembre solamente tuve noticias suyas por carta (8). Mientras tanto, la Gestapo había estado en su piso y había confiscado todo. Me escribió muy deprimido. Aunque entretanto se han recuperado sus manuscritos, tenía entonces razones para dar todo por perdido. 



En septiembre fuimos a Marsella, porque nuestros visados ya habían llegado allí. Benji ya estaba allí desde agosto, dado que su visado había llegado a mediados de ese mes. También estaba en su poder el famoso Transit [visado de tránsito] español y, por supuesto, el portugués. Cuando lo vi de nuevo, a su visado español tan solo le quedaban ocho o diez días de validez. No había entonces ninguna esperanza de obtener una visa de sortie [visado de salida]. Me preguntó desesperado qué debía hacer y si no podríamos encontrar rápidamente visados españoles para poder cruzar la frontera todos juntos. Le dije y le mostré que era inútil y que por otro lado él debía salir ya, pues los visados españoles en aquel tiempo ya no se renovaban. Además le dije que me parecía muy incierto cuánto tiempo más iban a existir estos visados en general y que no debería uno arriesgarse a dejarlo caducar. Que evidentemente lo mejor sería que los tres fuéramos juntos, que luego debía venir a Montauban, donde estaríamos nosotros, pero que nadie podía asumir la responsabilidad de todo ello. A lo cual sí que decidió partir precipitadamente. Los dominicos le habían dado una carta de recomendación para algún abad español. Esta nos impresionó mucho entonces, aunque era totalmente absurda. — En aquellos días en Marsella mencionó nuevamente intenciones de suicidio. — Lo demás lo sabrá usted seguramente: que tuvo que partir con personas que le eran  completamente desconocidas; que eligieron el camino más largo, que implicó una caminata a pie por la montaña de aproximadamente siete horas; que por razones inconcebibles destruyeron sus  documentos de residencia franceses y así se impidieron ellos mismos la vuelta a Francia; que luego llegaron a la frontera española justamente veinticuatro horas después de su cierre a personas sin pasaporte nacional —a todos tan solo nos quedaban los papeles del consulado americano—; que Benji se había derrumbado varias veces ya en la ida; que a la mañana siguiente deberían ser entregados en la frontera española, y que él, en la noche que se les había concedido, se suicidó. Cuando meses más tarde llegamos a Portbou, buscamos su tumba en vano: no se podía encontrar, en ninguna parte ponía su nombre. El cementerio da a una pequeña bahía, directamente al Mediterráneo, está esculpido en terrazas de piedra; en aquellos pedrizos también se mete los ataúdes. Es con diferencia uno de los lugares más fantásticos y hermosos que he visto jamás en mi vida.


El Instituto tiene el legado, pero de momento no se atreve a publicar nada en lengua alemana (9). Me pregunto si independientemente de esto no se podrían publicar las Tesis filosófico-históricas en Schocken. Me regaló el manuscrito y el Instituto tan solo lo obtuvo gracias a mí. Querido Scholem, esto es todo lo que le puedo decir, y lo he hecho lo más escrupulosamente que he podido y con los menos comentarios posibles.

A usted y a su mujer saludos afectuosos de Monsieur y míos.
Suya,

Hannah Arendt [a mano]


1. Tras una primera carta del 8 de octubre de 1940, que comenzaba con la frase: «Walter Benjamin se ha quitado la vida», el 19 de noviembre Adorno escribía otra carta a Scholem en la cual le daba detallada cuenta de lo que sabía de la muerte de Benjamin.

2. En julio de 1939 Benjamin terminó el ensayo «Sobre algunos motivos de Baudelaire», publicado en enero de 1940 en el último número doble de la Zeitschrift für Sozialforschung (8 [1939, e. d., 1940]/1-2, pp. 50-89) que vio la luz en Europa [Obras, libro I, vol. 2, Abada, Madrid, 2008, pp. 204-260].

3. Benjamin fue internado en «Clos St. Joseph», en Nevers.

4. Por lo que se sabe, la copia manuscrita de las «Tesis sobre la filosofía de la historia» que Benjamin mandó a Scholem se extravió durante el envío. Había otra copia que Arendt entregó a Adorno, en su calidad de albacea del legado literario de Walter Benjamin, tras su llegada a Nueva York.

5. Arendt estuvo internada en un campo de mujeres en Gurs en el sur de Francia durante cinco semanas, entre mayo y junio de 1940. Pudo escapar aprovechando el vacío de poder durante el armisticio.

6. El tratado de armisticio de Compiègne, del 22 de junio de 1940, obligaba al gobierno francés a la derogación del derecho de asilo y a la puesta en libertad de todos los prisioneros de guerra y civiles alemanes. Además, el gobierno se comprometía a extraditar, «a requerimiento», a todos los antiguos ciudadanos alemanes, presentes en Francia o en los territorios franceses.

7. Adorno envió una carta de apoyo a Benjamin el 15 de julio de 1940, igual que una declaración formal del Instituto de Investigación Social el 17 de julio de 1940, en la que este se manifestaba dispuesto a mantener a Benjamin en Estados Unidos como editor de la revista.

8. Estas cartas se publicaron en D. Schöttker y E. Wizisla (eds.), Arendt und Benjamin, Fráncfort M., 2006.

9. La revista del Instituto apareció a partir de 1940 con el título inglés Studies in Philosophy and Social Science (SPSS).

10. Jenny Blumenfeld, la esposa de Kurt Blumenfeld, se quedó en Palestina durante el viaje a Estados Unidos de su marido.



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miércoles, 27 de febrero de 2019

27 febrero / 2019





2019 / Diario

Althusser, se afilió al PCF en 1948 (‘los dirigentes eran rematadamente antisoviéticos en privado’) a pesar de que consideraba que el estalinismo y su inmovilidad ideológica era la auténtica crisis del marxismo desde los años treinta. Confesaba haber recibido una escasa formación filosófica aunque asistió a algunas clases de Merleau-Ponty. Destacó que, en el pcf, los militantes jóvenes de los años sesenta-setenta carecen de cualquier tipo de formación marxista seria. Comentó que todos los miembros del Comité central francés tienen derecho a tomarse unas vacaciones gratuitas en la URSS cada cuatro años, mientras que para los líderes del Comité ejecutivo es de carácter anual. Describía a Carrillo como un dirigente comunista muy capaz que por desgracia no es marxista…


UNA TARDE CON ALTHUSSER / Perry Anderson
(fragmentos)

Verano de 1977

“Althusser y su mujer Hélène Rytman pasaban unos días en Londres, a donde habían ido a visitar a su amigo Roberto Matta, el pintor surrealista chileno. Era la primera visita de Althusser a Inglaterra. Al parecer, el motivo de su llamada tiene que ver con el ensayo sobre Gramsci publicado en la nlr I/100, ya que está trabajando en un artículo sobre Gramsci para Rinascita . Fueron cuatro horas de conversación”



“No importaba cuál hubiera sido la norma en la época de Lenin: en el partido francés de aquel momento era imposible defender tendencias, y hacerlo implicaba resignarse a recluirse en un gueto. Por otra parte, el propio ps estaba ahora siendo presionado por Mitterrand para que aboliera las tendencias en su seno.

Algunos amigos de la Liga Comunista Revolucionaria le habían dicho que allí las tendencias solo existían para las discusiones previas a los congresos y que luego desaparecían. De modo que ni siquiera allí existían derechos institucionalizados de tendencia. Sin embargo, tarde o temprano debería ampliarse la libertad de discusión dentro del partido, pues tal era la lógica del xxii Congreso del pcf, por muy recalcitrantes que fueran sus dirigentes. La lista recomendada, de hecho, probablemente sería liquidada pronto, pero no había que albergar grandes esperanzas en cuanto a los resultados. Los miembros estaban acostumbrados al conformismo y a la obediencia, y probablemente votarían en cualquier caso por los mismos hombres y por las mismas políticas.”

“En general, el Partido (pcf) trataba las ideas de Althusser con un silencio sistemático. Ni ‘Pour Marx’ ni ‘Lire le Capital’ habían sido nunca reseñadas en la prensa del Partido.”

China

“Preguntado sobre si no se había equivocado en la valoración que hizo del pcch a finales de la década de 1960, junto con muchos otros marxistas en Occidente, Althusser asintió. Era, según él, muy difícil conocer la realidad de la sociedad china y las visitas oficiales de los simpatizantes servían de poco; sí había percibido, no obstante, un entusiasmo decreciente en los amigos que habían viajado a China en años recientes. Sin embargo, una mujer que había estado allí durante una estancia de dos años había ofrecido algo que se acercaba a una exposición precisa, pensaba él. Para las masas, el mundo era solo el de la vida cotidiana, una existencia diaria que era extraordinariamente transparente, en el sentido de que todo el mundo sabía lo que el otro estaba haciendo y por qué lo hacía, de una manera que resultaba impensable en una sociedad capitalista. No obstante, por encima de ese mundo cotidiano transparente –o mejor, por detrás de él– estaba el ámbito de la política, del cual estaban absolutamente excluidos, y del que no sabían nada. Las órdenes venían de arriba y ellos obedecían. 
Confucio había sido el pensador que teorizó la tradición de la obediencia y la observancia, y si al final los radicales habían tratado de hacer campaña contra él, no fue por accidente. Ese inmenso «sí» del país era una imposibilidad en Occidente, donde había habido revoluciones burguesas que habían producido toda una tradición intelectual capaz de decir «no». La ausencia de cualquier revolución burguesa en la historia china era un hecho de central importancia para entender el país.”

“Dijo que el segundo libro de Charles Bettelheim era probablemente superior al primero, ya que tenía menos la apariencia de ser una mera legitimación de la Revolución Cultural.”

Gramsci

Gramsci fue un gran líder comunista, pero un marxista vacilante. Para demostrar la aporía de sus ideas de hegemonía, Althusser planteaba una ecuación. En los ‘Quaderni del carcere’, decía, «hegemonía = coerción + hegemonía». Resultado: coerción = 0. Gramsci habla de aparatos hegemónicos, pero siempre desde el punto de vista de sus efectos inductores de hegemonía. No se plantea la pregunta: ¿qué es lo que impulsa o produce estos aparatos? ¿Cuál es, no su efecto, sino su motor? En otras palabras, desdeña la cohesión coercitiva que los mantiene unidos.”

“En filosofía, manifestó no haber leído ni una sola línea de Russell ni de Wittgenstein. La gente le había dicho que su sentencia «la filosofía no tiene objeto» era idéntica a algunas máximas de Wittgenstein, y que había muchas analogías entre la obra de ambos. Pero Althusser no se había ocupado de Wittgenstein. En general, la tradición espiritualista francesa en filosofía es muy refractaria al neopositivismo anglo-austriaco, si bien dicha corriente cuenta ahora con algunos enclaves en París. Si hubiera de volver a escribir sobre filósofos, Althusser manifestó tener algo que decir sobre Maquiavelo(si bien no por el propio Maquiavelo, sino para explicar ciertos aspectos de Gramsci) y sobre Epicuro.”


Lucien Sève era ahora el filósofo oficial del pcf, el director de Éditions Sociales, un hombre cuyo credo intelectual era el de un conformismo apasionado: su lema teórico era «debo, luego puedo».”

“Althusser nunca dejó de sentir perplejidad o desconcierto ante lo que la gente hacía de su obra. En una organización, tus ideas podían ser cambiadas y distorsionadas, pero al menos ese era un proceso que podías controlar y medir hasta cierto punto, ya que  podías ver lo que estaba ocurriendo. Fuera de las organizaciones, en cambio, la recepción de una obra era con frecuencia absolutamente extraña y desconcertante. Había ahí algunos fenómenos asombrosos.
¿Quién había realmente recogido las ideas de Althusser y qué habían hecho con ellas? Había una anécdota que simbolizaba para él el destino que habían seguido. Cierto día vino un australiano a visitarlo para decirle que en las universidades de Australia había una tremenda trifulca entre los defensores y los enemigos de Althusser. Sus peleas habían hecho imposible la vida universitaria, sobre todo por la belicosidad de los althusserianos. ¿No podría él, Althusser, que sería seguramente un hombre razonable y de paz, tratar de restaurar la calma enviando un mensaje ecuménico a sus discípulos? ¡Mis ideas en Australia!, decía Althusser, con un deje de desesperación cómica, acerca de la última thule, la última frontera, del movimiento obrero. En un tono más triste, dijo que escribir libros era como arrojar una botella al mar con una nota en su interior.”

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martes, 26 de febrero de 2019

26 febrero / 2019


La praxis, estúpido.

Nadiezhda Krupskaya


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MEMORIA HISTÓRICA 
Los Morenos de Cortes, entre la serranía de Ronda y el campo de Gibraltar


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2019 / Diario



“La de Marx era una crítica del trabajo y su centralidad; su idea de emancipación no era su realización y/o enaltecimiento, sino su abolición”. 
(Moishe Postone)


Privilegiar lo 'abstracto' que nos separa.

Por mi parte no recuerdo ni remotamente haber leído ni interpretado algo tan rotundo como esa afirmación de Postone en mis a todas luces insuficientes, eso que conste, lecturas marxianas, salvo en el caso del específico ‘trabajo’ de naturaleza puramente alienante y esclavizadora (y nada que ver con participar de la ‘clave productivista’). Pero desde luego  no veo a Marx postulando la ‘abolición’ del trabajo (ciertamente habría que matizar lo de su centralidad, o sea la manera concreta en que media nuestras vidas), así, en general. A Groucho sí lo veo por esas nubes. Pero Groucho se movía en el ‘mundo flotante’ de la imaginación utópica y abstracta y fin de trayecto. Otra cosa es el método ‘desde lo concreto hacia lo abstracto’, o sea un modo de conocer que partiendo desde una determinada experiencia práctica concreta, se eleve o descienda al plano general y abstracto de las cuestiones filosóficas (no podemos olvidar la necesaria relación de interdependencia entre lo concreto y lo abstracto). Claro que sin ánimo ni planes concretos de acampar allí ‘sine díe’, digo en lo abstracto. Es decir, lo contrario de la adialéctica e “irreflexiva celebración de ‘lo concreto’ ante ‘lo abstracto’”. 

Se dice que lo inexplicable tiene sus virtudes. Es posible, pero yo no me lo explico, digo así dicho en general; otra cosa podría ser a la vista de una documentada experiencia concreta. Eso ya se aproxima a lo que puedo entender por dar una explicación, concretar las razones y motivaciones y la lógica de un movimiento, de una acción, de una experiencia práctica determinada. Pero no está de moda concretar. Las inexplicables modas que se van sucediendo aunque no las esperemos, asunto que, a pesar de los plomizos velos, ya es delito por nuestra parte, tienen una explicación: obedecen a unos intereses muy concretos que desde luego nada tienen que ver con esa trampa del ‘interés universal’, que suele ser la socorrida  ‘explicación justificadora’ que con repetido éxito emplean los más sutiles mangantes de la clase parasitaria y extractora.    

Si, por ejemplo, concretamos datos sobre la vida y las labores cotidianas de los asalariados y el contexto material e histórico en el que se desarrollan: que si la fatiga acumulada por los largos trayectos cotidianos (existen cuadrillas de obreros ‘temporales’ que recorren 400 kilómetros diarios para ir al tajo), que si el paro de larga duración  o la precariedad del empleo, que si los salarios insuficientes o las pensiones indecentes, que si la existencia a crédito o ni eso, que si la dificultad para ‘vivir con plenitud’, no se rían porfa, en cuchitriles insalubres, abarrotados e inhóspitos, que si llegar a fin de mes o al fin del día laboral sin la ayuda de tranquilizantes y analgésicos que en cierta forma mitiguen las consecuencias patológicas de las durísimas y repetitivas tareas físicas y mentales, etc. Nos encontramos entonces con una realidad de la que puede deducirse que unos individuos sometidos a semejantes condiciones de existencia, sin olvidar pero sin extendernos en el crucial lavado de cerebro que padecen desde su más tierna infancia a través de las ‘supuestas actividades educativas, de ocio y esparcimiento’ impartidas por instituciones adoctrinadoras y medios de (des)información y embrutecimiento, normalmente no encuentran (además su colonizada mente carece de hueco donde alojar la inquietud de buscar), motivo, y escasea el tiempo o la energía para, en caso de milagro, rebelarse. Por eso es cierto que los trabajadores con su labor, están sosteniendo las  estructuras que los explotan y los oprimen (‘está la gente que no sabe por qué se mueve o no se mueve, y luego está la gente que se lo explica’). Y además, es convención arraigada incluso más allá de lo religioso,  que a este mundo hemos venido a sufrir y que el tan mentado Juicio Final que sin duda corregirá todas las injusticias, es, como no podía ser de otra forma, cosa de ‘otro mundo’. 

Y es que cuando lo abstracto que se las da de inexplicable pasa a concretar…

ELOTRO

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lunes, 25 de febrero de 2019

25 febrero / 2019



Dices tú de la crisis humanitaria provocada por el inhumano Maduro

“… se suman los impedimentos internacionales para importar tratamientos médicos, como la negativa de Citibank a recibir un pago para la adquisición de 300 mil dosis de insulina, la obstaculización en Colombia de un cargamento con medicinas contra la malaria luego de un rebrote de esta enfermedad que había sido erradicada, o el reciente bloqueo por parte de España sobre el envío en la aerolínea Iberia de 200 mil unidades de medicamentos para enfermedades crónicas, compradas en Qatar.” Fragmento del artículo Cifras y datos que desmontan la “crisis humanitaria” en Venezuela.


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Caído el telón del concierto, inició puesta en escena de la oposición
Luis Hernández Navarro     


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JOHN PILGER: "LA GUERRA CONTRA VENEZUELA ESTÁ MONTADA SOBRE MENTIRAS"


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2019 / Diario

“Hay que querer lo imposible”
(Kafka, Diario-mayo del 68, ¿o diciembre de 1913?)



Paseo con K.

Comentario de K.: Dice el periódico que "las clases medias" españolas -y europeas- se han visto reducidas en casi dos tercios en el curso de la crisis económica (por lo visto y leído ya superada desde el punto de vista y el bolsillo de la macroeconomía)

Pausa corta y extraña porque pocas cosas me producen mayor placer que dejar rodar las palabras.... Le hablo de mi sobresalto cuando esta mañana, camino a la oficina, me encontré con F. 

Que cómo sigue la cosa, pregunta a continuación sin que se perciba mucho interés en una posible respuesta. Después de tanto tiempo K. sigue siendo un extraño al que aún no he calado del todo. 

Respondo: Hay posibilidades para mí, desde luego, pero ¿debajo de qué piedra se esconden? Por otro lado no tengo de qué quejarme, mi sufrimiento no es acumulativo. F. es como una sombra que, de manera insospechada, penetra en el mundo visible desde un mundo para mi invisible. De hecho hasta que la conocí personalmente me resultaba repulsiva… 

K.: Eso demuestra que la experiencia práctica resulta insoslayable para llegar a conocer la verdad completa y objetiva.

Cierto, pero lo habitual es que me derrumbe en ese recorrido práctico por el mundo objetivo. Me pone triste que una camisa me apriete el cuello. Vivo completamente enredado en lo concreto de la vida, pero me conformo con la abstracta imaginación. Espero que sepas perdonar esta sarta de observaciones simplistas…

K.: O quizás decía: ‘clases medias trabajadoras’. Lo que parece un nuevo e imprevisto invento. Pero no puedo saber si las ‘clases medias trabajadores’ son asalariadas de la macroeconomía que ha superado la crisis o por el contrario aportan la plusvalía a la microeconomía que sigue hundida en ella. Lo cual nos llevaría al absurdo de una economía política bicéfala o siamesa… al absurdo de unos explotadores ‘macro’ y otros ‘micro’; de unos explotados ‘macro’ y otro ‘micro’; de un modo de producción ‘macro’ y otro ‘micro’… un aparato estatal al servicio del capital ‘macro’ y otro al servicio del capital ‘micro’… creo que yo también empiezo a ver doble… y también a ver que estas teorías ‘disgregadoras’ que difunde la prensa y, luego sin más comenta la gente poco cuerda que pasa por sensata, no son nada inocentes sino más bien de manual maquiavélico (divide, divide y vuelve a dividir las fuerzas del enemigo, ya que aunque en distinto grado, al fin y al cabo son todos asalariados). Que lo divulguen los ‘papagayos’ a sueldo del poder, pase; pero la gente  inconsistente que traga con todo debería de consumir en casa sus memeces y no airearlas ni en la calle ni en la red. 

Pensó K. en voz alta sin demostrar excesivo aturdimiento…  Siempre a lo suyo K. y, como era su costumbre, inclinado a ahondar en los temas que le resultaban irritantes. Conducta por cierto no carente de escondidas maquinaciones encaminadas, reconocía él, a no dejar error sin refutación ni listillo sin pescozón.

 Bueno, le dije, ya sabemos que la vida no avisa a tiempo y por eso uno no está nunca preparado para vivir o digerir tantas sorprendentes novedades…

K. dio un pequeño respingo al escuchar aquello y comentó en un tono que me pareció sobrado de sarcasmo que ni las ‘crisis económicas’ del capitalismo eran precisamente una novedad histórica ni mucho menos sus automáticas consecuencias para los infortunados asalariados: quiebra de empresas, despidos masivos y aumento del paro, recortes salariales y de ayudas sociales (ahora la nueva dificultad de llegar a mitad de mes), pérdida o precarización de derechos laborales… otra cosa, añadió, es lo que ocurre en periodos de crisis con las grandes fortunas (no confundir con los pequeños empresarios y los profesionales por cuenta propia,  no asalariados) que obtienen resultados altamente rentables gracias al ‘imprescindible’ aumento de la productividad, la ‘ineludible’ reducción de costes y el consiguiente y silenciado incremento de las plusvalías. 


Aunque creo que me acaba de pasar por encima algo desagradable, te hago saber desde ya que de eso no ha quedado nada. Y para que, como otras veces, no te quejes de lo que llamas mi mutismo-victimista, diré que pienso de todas formas que tienes razón y no será este civil sedentario quien te lleve la contraria. Confieso que para los asuntos políticos mi mente se queda aún más estrecha y no alcanza a ver tales hechos desde diversos puntos de vista… y tampoco creo que ayude tanta apatía como estos días hay en mi. La verdad es que me siento un hombre desdichado. Y no ignoro que hoy en día una hora de debilidad no tiene excusa. Cada ser humano está irremediablemente perdido a causa de sí mismo… y lo único que le puede procurar consuelo es la contemplación de los otros…

K.: De los otros y de las leyes y reglas que imperan entre ellos, en sus relaciones personales y económicas, políticas, culturales… y claro está no quedarse en ese pasivo contemplar…

Lo mío en realidad es estar desbordante y no ser, sin embargo, más que una olla encima de una cocina apagada. A veces pienso en un tranquilo retiro, digo de los trabajos mezquinos y carentes de resultados, en el puesto de observación más lejano y apropiado, o que simplemente debería quedarme quieto en un rincón, contento de poder respirar. No quiero saber nada de auto-engaños, nada de ese tipo de consuelos. Nada de maniobras de ocultación. ¡No es un tipo ridículo un hombre que huye de sí mismo! Los mortales devoramos muchas desilusiones entre el desayuno y la cena , y en respuesta a la pregunta decimos: ¡Nada, no pasa nada! Pero estoy convencido de que podría ser eliminado de un soplo… 

K.: Lo del soplo no lo creo posible. Se suele decir que todo lo que es posible ocurre en efecto; y que únicamente es posible lo que ocurre. Pero verdaderamente todo lo que ocurre lo hace en lo real, en el mundo objetivo, donde se da de forma concreta la relación del sujeto con el objeto, de las personas entre sí y con la naturaleza, de la conciencia con el mundo y todo ello por medio de la praxis. Es en la concreta experiencia práctica donde no caben las ambigüedades teóricas que pasan por alto o niegan la esencia de las clases sociales, su antagonismo de intereses, en función de su verdadera posición y función en las relaciones sociales de producción, de propiedad y de dominio. El trabajador, de carne y hueso de toda la vida, desposeído de medios de producción se ve obligado a vender su única propiedad, su fuerza de trabajo a cambio de un salario al capitalista dueño de los medios de producción que, de esa específica relación de explotación capital-trabajo, extrae la plusvalía que le enriquece al tiempo que empobrece y esclaviza al trabajador. En fin, sólo deseo que el que siembre la miseria recoja la ira. Sí, ya sé que a los bienpensantes (esos que esconden sus delictivas intenciones detrás de exquisitos modales) mis ideas y procederes semejan a un demente, y que tiendo a hablar con demasiada firmeza y no menos desprecio de quienes me disgustan, pero es lo que tiene la conciencia de clase. Cuando está despierta.


(“Liberarse de la capa de plomo de la ideología dominante, aun cuando la enorme máquina mediática se esfuerza en descerebrarnos, no es una tarea fácil. Felizmente, tenemos dos hemisferios en el cerebro y el izquierdo sigue resistiendo… Puede despertarse en todo momento. Toda esperanza no está pues perdida y conviene regocijarse serenamente del milagro de estar simplemente vivo”. / Serge Latouche)


Me veo como un hombre que, con los brazos alzados a medias, y posiciones distintas, se vuelve hacia una niebla densísima para penetrar en ella. En fin.
Buenas noches k. y da recuerdos a F.


K.: Faltaría más...



ELOTRO

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domingo, 24 de febrero de 2019

24 febrero / 2019




“El presidente de los Estados Unidos es más presidente de mi país que el presidente de mi país”

Roque Dalton



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La brillante estrategia de Trump para desmembrar la hegemonía del dólar estadounidense 


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2019 / Diario

Hay textos cuyo porte parece cobrar mayor dignidad a partir de un ‘ropaje’ sencillo, de un ‘atuendo’ modesto. Pero no olvidemos que, en la práctica, forma y contenido son inseparables, e integran una unidad, o sea la misma cosa todo lo contradictoria que se quiera.

Afirman que hoy la gente solo escucha opiniones que refuerzan lo que ya cree (¿gentes de excepcional sentido común pero de escasa agudeza, de carácter complaciente, hábitos mentales en exceso regulares, opiniones homologadas y voto previsible?). Y a partir de ahí, añaden, se explica y justifica el menú ‘a demanda’ (¡y qué insaciable y entusiastica demanda!) que ofrecen nuestros medios de (des)información y embrutecimiento. Cierto que fabrican el veneno y también cierto que venden el supuesto antídoto o remedio (la pregunta y la respuesta). Y no menos cierto también que no ocultan que el ‘negocio’ les va de perlas. Y no sólo ideológicamente hablando. 

Nos hemos habituado a abordar los síntomas y no las causas… sólo lo menciono, ya saben. Algunos nos empeñamos en ir siempre a la raíz de las cosas, aunque en ningún caso renunciamos a andar por las ramas, lo que en conjunto estimamos completamente idóneo. Nos gusta el estudio, la investigación el análisis y ese tipo de cosas… sin olvidar la propia praxis, y no sólo por evitar todas aquellas enfermedades que provienen de permanecer demasiado tiempo sentado. También mentalmente. Aspiramos a que la seda no nos impida ver a la mona, o lo inverso. Ya que la resultante sería sin duda igual de parcial, fragmentaria, insuficiente.

A continuación copio y pego el primer párrafo (lo traigo aquí porque en mi humilde opinión es un ejemplo perfecto de exposición parcial y fragmentaria, o sea intencionadamente confusa y opaca) de una llamada ‘Tribuna libre’ (nada menos que en el diario cavernario de Langley) firmada por el tal Santiago Alba Rico, ‘gran pensador’ dice Riechmann de su compi-yogui en Podemos, y titulada ‘La izquierda, ¿o no?’:

“Como bien explicaba el historiador Josep Fontana, fue la existencia de la URSS, dictadura imperial no socialista y no democrática, la que permitió que, a partir de 1945 y durante tres décadas, la pequeña Europa capitalista viviese algo parecido al socialismo y bastante próximo a la democracia. No es una casualidad, por tanto, que la derrota soviética en la Guerra Fría coincidiese con la del espíritu del 45, con la explosión neoliberal (mal llamada globalización) y, tras sucesivos vaivenes, con la contracción al mismo tiempo de los derechos sociales y de los tabiques (y deseos) democráticos. Casi treinta años después, y ahora en todo el mundo, la confusión entre capitalismo y mafia, la traumática reconversión del Este, el fracaso del “ciclo progresista latinoamericano”, la reversión trágica de las revoluciones árabes y el retorno del multimperialismo decimonónico han activado una galopante desdemocratización general o Weimar global, traducida en una radicalización —religiosa y laica, electoral y antropológica— muy desalentadora. Aunque sigue habiendo muchas, hoy hay menos guerras que en 1989, pero hay muchos más candidatos a la dictadura.”

Como se puede comprobar tras la lectura de estas breves líneas,
(el artículo completo aquí: 


SAR se vale de contados y toscos brochazos (el perfil de su lector objetivo no exige más) para componer un burdo pastiche (los eventos históricos que cita aparecen, en cascada, como acontecimientos sucedidos en compartimentos  estancos sin relación o conexión alguna con elementos, factores y contextos externos: que si la traumática reconversión del Este,  que si  el fracaso del “ciclo progresista latinoamericano”, que si la reversión trágica de las revoluciones árabes) que, a su vez, persigue ‘situar’ al lector en una perspectiva que le permita hacerse ‘una idea’ (asimilar una batería de convencionales prejuicios y escogidos significantes:'traumática', 'fracaso', 'trágica'... aunque sin fundamentar), y lógicamente se trata de la 'idea' que le interesa al ideólogo podemita SAR, sobre los  más reseñables hechos históricos acaecidos desde 1945.

Para SAR, es lo que se deduce, el imperialismo USA no ha roto un plato desde que tiró la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki. Y lo curioso es que este ‘insignificante’ evento no merece ser reseñado por SAR, ni por sí mismo ni por las, debemos concluir, improbables consecuencias políticas, económicas, medio ambientales que, en su caso, pudieran haberse extendido a lo largo de las décadas posteriores y hasta hoy mismito si atendemos al rearme nuclear por parte de USA, la OTAN, y la respuesta de Rusia y de China... Y eso que SAR, tan ‘ecosocialista’ como su rendido admirador Riechmann, nos refriega por enésima vez su seductora triada ideológica:   ‘una política de cambio: revolucionaria en lo económico, porque el capitalismo no conoce límites, reformista en lo institucional porque el derecho es un invento irrenunciable y mejorable, y conservadora en lo antropológico, porque el ser humano se rompe mucho antes que una rama seca.’

… antes que una rama seca… ¡Pero si resulta que también es poeta! Este sujeto del tipo ‘renacentista’ según gustan decir ellos, no deja de sorprendernos con su impactante versatilidad… y es que, no se rían, incluso se atreve a proponernos, bueno, ‘al marxismo ilustrado’ (¿los marxistas que saben leer, escribir y las cuatro reglas?), una ‘revolucionaria’ alianza (lo transversal, o sea lo interclasista, viste también otros nombres) con el ‘capitalismo más pragmático y el Papa Francisco’… de no creer, ¡Dios mío! de no creer...

Y qué decir ante una afirmación tan falsa e indigna como la que sigue:
‘Aunque sigue habiendo muchas, hoy hay menos guerras que en 1989, pero hay muchos más candidatos a la dictadura.’
Falsa, indigna y malintencionada porque SAR sabe de sobra, y por eso calla el pelele a sueldo de la CIA, que, bajo una cifra total de guerras en el mundo algo inferior, encubre datos escalofriantes sobre las actuales guerras y conflictos (por cierto que todos ellos ‘auspiciados’ por el único  imperialismo ya verdaderamente existente, el de USA) en:   Siria, Yemen, Sur Sudán, República Centroafricana, Nigeria, República Democrática del Congo, Somalia, Libia, Afganistán, Pakistán, Irak… por ejemplo que durante la Primera Guerra Mundial, moría un 19% de la población civil, mientras que en los conflictos actuales el porcentaje puede ascender a un 90%, sin contar ‘detalles como la violación de mujeres como arma de guerra o la utilización de niños soldados'. O, en el mismo sentido, que tales guerras y conflictos han provocado el desplazamiento de 50 millones de personas, de los cuales 6,5 millones dentro de la propia Siria. En fin, que lo que queda leyendo a SAR es que ‘hay muchos más candidatos a la dictadura’. O sea, que menos mal que tenemos al Pentágono ‘bombardeando democracia' por todo el planeta. En fin.


De no creer es también la desfachatez con la que se apropia del nombre, y el prestigio, del historiador marxista (que así ‘estigmatizan’ los paraperiodistas dependientes de Langley) y ya lamentablemente indefenso Josep Fontana, cuando de forma artera lo utiliza para afirmar que, gracias a la existencia de la URSS (‘dictadura imperial no socialista y no democrática’), fue posible que:  ‘la pequeña Europa capitalista viviese algo parecido al socialismo y bastante próximo a la democracia’. Ya pueden imaginar que las afirmaciones que aparecen en estas líneas, tramposamente eslabonadas con el nombre de Josep Fontana, no sólo pertenecen, en su esencia, exclusivamente a SAR, sino que están en las antípodas, en su esencia, del pensamiento del historiador no-burgués, Josep Fontana (quien lo desee tiene más de 1.000 páginas de su extraordinaria obra: ‘Por el bien del Imperio’, para comprobarlo con todo lujo de detalles). Por su parte SAR sabe que el 99% -el 1% restante lo forman gentes de parecida ralea ideológica y compadres como Riechmann que nunca le refutarán ‘por la cuenta que les trae’- de su público objetivo ni ha leído a Fontana ni, lo más probable, lo hará nunca. Por tanto su ‘inmoralidad intelectual’ quedará impune.)

SAR sabe muy bien lo que hace, cómo lo hace y donde y para quién lo hace. Cuando SAR escribe: ‘… traducida en una radicalización —religiosa y laica, electoral y antropológica— muy desalentadora’, sabe muy bien la ‘instintiva’ reacción de rechazo y temor y en algunos casos pánico que provocará en el vulnerable, por perezoso e ignorante, cerebrito de su lector objetivo, la palabra ‘radicalización’ en tan ‘escogida’ compañía. Y es que SAR sabe que cuenta a su favor con el hegemónico sentido común, ese que ‘automáticamente’ asocia la palabra ‘radicalización’ con extremismos irracionales, violencias terroristas y coacciones de todo tipo, desgobierno, inseguridad, abusos e injusticias de toda índole… en fin, situaciones y hechos que por supuesto no se dan bajo 'un orden como es debido', o sea bajo el imperio de la ley y el orden verdaderamente establecido, ¿o no?

ELOTRO

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