“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

jueves, 31 de mayo de 2018

31 mayo / 2018




“Unidos Podemos celebra al grito de "Sí se puede" la aprobación de la moción de censura: ‘El PPsoe ha muerto, viva el ppSOE’

-Todo en orden.


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«Soberanía» frente a Bruselas, pero no ante Washington
Manlio Dinucci


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2018 / Diario

Revista de la prensa realmente existente:

“Los 64 muertos por las inundaciones de Puerto Rico de 2017 fueron en realidad 4.645, según un estudio de Harvard”

-¿Harvard desmiente a Langley, o se trata de noticias falsas contra falsas noticias?

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“Austria recortará la ayuda a extranjeros en paro: recibirán 300 euros menos que los nacionales”

-El nacionalismo se cura viajando… ¿más allá de la Unión Europea?

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“Eurodiputados piden una ‘reacción contundente’ de Bruselas tras mantener el Gobierno la condecoración (con paguita añadida) del torturador franquista Billy el Niño.”

-Bruselas, siempre tan escrupulosa en lo que se refiere a la soberanía de sus colonias, lo más que podrá hacer será llamar a consulta a su embajador para asuntos del Far West… otra cosa no parece probable…


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Le propuse un cafelito


En mi propia opinión, a ‘pobre tío’ no me gana nadie: pajillero, tímido, intelectual y demás. Y el caso es que no siempre he sido tan gilipollas como ahora, pero ya ha pasado mucho agua bajo el puente, dicen que romano, desde aquella época dorada.

Todo se fue a la mierda desde el mismo momento en que ella apareció y ocupó mi mente y tomó el mando de mi vida (¡fui víctima de los dardos embriagadores de la sensualidad!) . Ahora me paso las horas embobado con la tele, con el móvil, con la computadora… y, entre pantalla y pantalla, únicamente pensar en ella. Y a veces, supongo que porque me aburro, me paso toda la santa tarde echando lapos desde el balcón, así, a quien le caiga, que se jodan los alegres paseantes. Luego me escondo y presto oído a las imprecaciones de las anónimas e impotentes víctimas; que les den, me digo entre lágrimas y risitas. Hasta que me aburro, de nuevo.  

Y entonces ella vuelve a ocupar todo mi espacio físico y mental. Estoy harto de empalmarme en balde. La tía, no paro de repetirme, pensaba en eso a menudo, no me cabe duda. Pero también sé que con frecuencia la gente sensible es incapaz de gozar. Paradojas. Y el caso es que era fea con avaricia. Daba angustia mirarla. Oírla crispaba los nervios, y le rugía el aliento. En mi vida he visto cosa igual. Además, desde el minuto uno todo lo que me contó eran puras trolas, de sobra lo sabía yo. Lo hacía bien, lo de difundir trolas. Pero ni pío dije en su momento aunque se trataba de chismes muy chungos, me la traía floja que me denigrara a mis espaldas y que encima me tomara por tonto, si con eso, por fin, conseguía tomarla por sus partes...

Téngase en cuenta, para comprender mis evidentes desencuentros con la más mínima dignidad,  que a lo largo de mi triste existencia había recibido golpes demasiado duros. La calle, ríanse de los lapos de las palomas, tiene mala leche. Y por el contario, con ella puede decirse que la cosa, al principio, había salido chipén…  

Pero más tarde, cuando pasó el cómplice efecto de la anestesia amorosa y a ello se añadió mi bancarrota económica, resultó, para conmigo, un verdadero bicho… a cada momento ganas me daban de darle una zurra de aúpa… pero nada de nada, ni por esas… ¡hacen falta la tira de insultos y humillaciones para cabrearme o para abrirme los ojos! Aunque al final me decidí a proceder más virilmente  y  le daba buenas tundas cuando, cautiva de su animalidad histérica, la sorprendía masturbándose en el retrete… y es que nadie, cornudo o no, se consuela en pinga ajena...

Pero antes o después, todo se acaba. Y ahora que la arpía me ha abandonado, ¡también se acabó el tracatrá!, sigo sin poder quitármela de la chorla… y temo no volver a tener una erección curiosita… entre otras cosillas añoro mucho, más que la turgencia de sus tetas, el estímulo de aquel culo imponente. Un enfermo, me pasaba los días bramando sobre la moqueta a pesar de la morfina, es una codicia terrible. En cuanto dejas de  echarte el néctar de un chochito al coleto…  comprenderán que en pudiendo prefería pimplar… y eso, me refiero a la carencia de todo eso, es lo que te deja rilado.

A mi edad, mayormente achacoso, ya no pido gran cosa al mundo. Sea el destino o no, acabas hasta los huevos de envejecer… sobre todo sin ‘esclava’ que, aunque la muy zorra te mienta, en los intermedios te cuide y alivie las crónicas heridas supurantes, purulentas. Entretanto bebo un poco. Para el olvido confío más que nada en la bebida. Y de camino me voy fabricando a capricho mi cirrosis. 

Ya lo contaré todo, si no queda más remedio.


(Porque como decía Strindberg “la vida es corta pero puede ser larga mientras dura” ¿dura?)


ELOTRO


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