“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

sábado, 21 de abril de 2018

21 marzo / 2018



“El nacional-catolicismo en el Constitucional mantiene el dinero público para los colegios segregacionistas”


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2018 / Diario



“—Cuando a Balzac le entra la manía de la descripción —observa un amigo— puede pasarse cuarenta páginas detallando cada sofá, cada cuadro, cada cortina, cada lámpara de un salón.

—Ya lo sé —dice Luder—. Por eso no entro al salón. Me voy por el corredor.”


(Julio Ramón Ribeyro)




Se dice, dicen ‘ellos’, que Gramsci afirmó que la Revolución Bolchevique se hizo contra ‘El capital’, o sea, ‘indirectamente’ contra Marx, pero tal afirmación se realiza al tiempo que se nos escamotea el contexto que da sentido y significado a la frase que se pone de relieve mientras se ocultan las demás, las que completan el sentido. Del mismo se suele hacer con otra puntual afirmación del propio Marx: “yo no soy marxista”.

‘Ellos’ son así, saben que las palabras, verdaderas o falsas (el frágil hilo que las une nunca se rompe), nutren, en el sentido mecánico del término, las cabecitas del personal. Y es que ese mismo personal, tan falto de tiempo y entrenamiento, no resulta muy difícil estafar. De donde se desprende que el antídoto es de cajón o mesilla de noche: leer la obra original completa, nada de versión escogida, seleccionada, adaptada o recuelo resumido. De mi experiencia como militante en un partido marxista recuerdo que más del 90% de la militancia nunca había leído a Marx, y entre los dirigentes no creo que la cifra lectores de sus obras principales superara siendo muy optimistas el 20%... lo que justificaba la debilidad de sus constituciónes mentales. O sea que, si los camaradas de la vanguardia se hacían el longuis,  ya me dirán del resto…  (acabo de escribirlo y ya me arrepiento. Pero no del todo, sino sólo en lo que hace referencia a los supuestos ‘dirigentes y cuadros’, ya que los militantes de base entre el curro propio y las múltiples labores que el partido asigna, no podrían dedicar tiempo a estudiar el marxismo ni con días de 48 horas… entre otras cosas porque a la alta dirección (el aparato burocrático jerarquizado con sus peculiares papas, prelados, curas lumbreras y monaguillos chusqueros), tampoco le interesa lo más mínimo. En las alturas (privilegiado lugar de nidificación de aves carroñeras), y para la tranquilidad de sus posaderas/poltronas los prefieren ignorantes y obedientísimosssss… total para hacer bulto, de palmero o pegacarteles…)


“Los Evangelistas mostraron el camino simple y llano que directo lleva al cielo”


La técnica que emplean es burda pero muy eficiente: poner de relieve ciertos pasajes a la hora de minimizar o directamente podar otros; exasperar el significado de una palabra o un pequeño párrafo aislándolos del contexto, deformando así letra y significado, o sea, su lectura. Manipulación que no sólo es observable, por supuesto que guardando la adecuada distancia crítica, en la cultura impresa sino también y sobre todo en la oral (audiovisual).

La cultura esclarece, nos ayuda a esclarecernos, de manera que  puede aliviar en parte la oscuridad que somos… y de la que es de suponer queremos escapar… y por eso mismo elucubramos en el caletre ‘cosas altas’, o al menos eso nos parece, aunque precisamente porque carecemos de la adecuada vara de medir niveles culturales, la mayoría de las veces lo que realmente manducamos mentalmente son ‘nutrientes basura’, sucedáneos reelaborados a partir de y bajo la ‘marca original’, ya sea Marx, ya sea Gramsci, ya sea Cervantes padeciendo a ese par de trileros de la Academia: las delicadas y avaras manitas del pomposo Francisco Rico o las zarpas del ‘negro’ esclavo del ‘cipotudo’  Arturito Pérez-Reverte… y que finalmente acabamos reproduciendo y difundiendo como lo que son, simples reflejos pasivos de  seudopensamientos refritos y ajenos. O sea, que consciente o inconscientemente casi todos militamos, en mayor o menor grado, de desintresados colaboracionistas con la ideología dominante. O sea, la que sostiene el orden de ‘ellos’ para, como no podía ser de otra manera, beneficio exclusivo de ‘ellos’.

ELOTRO


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