“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

jueves, 12 de abril de 2018

12 marzo / 2018


“Siria y el periodismo mercenario”
Parafraseando a Castro cuando describía a los trotskistas, nuestros periodistas quizá estuvieran equivocados en un principio, pero hoy sólo son agentes del imperio…


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2018 / Diario

“Las mismas letras tiene un no que te salva que el sí que te condena”
(R. Chirbes)

Ocurre a veces que por las mismas letras corre más sangre que saliva. Y el miedo, siempre disponible en la recámara, un condimento más. Palabras convenientemente cubiertas con mosaicos deslumbrantes o por el contrario camufladas con imperceptibles trampantojos, o que injertan verismo al embuste, o pinceladas costumbristas, color y ambiente a la quimérica invención que, claro está, carece del más mínimo contacto con la hostil realidad. Palabras que aparentan ser un conjunto de grafismos y sonidos decorativos, una relajante música de fondo que, sin embargo,  acaban envolviendo lentamente al inadvertido lector como si fuesen hilos de una tela de araña pegajosa. A cada presa su señuelo. Y es que hay palabras que atacar y palabras que ignorar. Por no hablar de las palabras portadoras de ‘estigma’, las mismas palabras más allá del número de letras, de la autoinquina. O de las  valoraciones autoengañosas: lo que para ella era fondo para él era forma; pero ambos quieren dar la impresión de estar negando la ‘diferencia’; y es así como, lejos de irse por la tangente, se comprometen tratando de ocultarlo.

“No tengo deseo, sino necesidad de soledad”
(Roland Barthes)

Una se interna, es una forma de huida (ya no puedo refugiarme en pensamientos, en ningún lado, ya no tengo refugio… pero no lo puedo decir a nadie), de un recomenzar sin descanso en la pantanosa charca de las palabras, eso cuando he sido capaz de superar, al menos en parte, la apatía y la desconfianza en lo que escribo (palabras pequeñas, pequeños intereses, pequeños asuntos, pequeñas citas), con el secreto deseo de alcanzar un lugar al amparo del miedo, el sempiterno enemigo a batir, y digo del miedo también a los silencios propios (el gozo del ayuno y la abstinencia de placeres literarios) y a las palabras ajenas, esas que tan orgullosamente encarnan, claro que sin uso digno, las certezas dominantes. Yo también camino, quiera que no, a través de las palabras impuestas, o sea, del lenguaje del opresor. Lo que no quiere decir que sea inutilizable en sentido contrario. A veces las letras, las palabras, las frases se hacen transparentes… para que yo pueda mirar…

ELOTRO


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