“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

viernes, 16 de marzo de 2018

13 febrero / 2018



Represión y buenos modales
Carlo Frabetti



*




2018 / Diario

“Amor era la palabra que las personas utilizaban cuando sus emociones las sobrepasaban y no sabían qué hacer”


Secretos de una pareja ‘insólita’.

No me gusta, zanjaba, pero luego, si quieres, buscaré una razón. Te machacaba como el que distraídamente aplasta un moscardón… y lo hacía mientras cavilaba, sin ningún disimulo sino más bien con un intencionado exceso de exhibición, sobre algo que, con toda evidencia, te era ajeno y por contra resultaba realmente importante para él (en ocasiones me parecía que lo que de verdad se merecía era una buena azotaina de ‘indiferencia’ o quizás mejor que necesitaba un buen bofetón). Esa, al menos, es, hoy, mi hipótesis sobre nuestro permanente e indisoluble desencuentro. Aunque jamás haya existido ninguna simpatía entre nosotros (¡qué extraña es a veces la vida!).

Nunca estuvimos juntos en realidad, tan solo uno al lado del otro, igual que dos árboles del bosque que crecen próximos. Y todo ello a pesar del barullo que tengo, que siempre he tenido, en mi cabeza (y ahora se suma el sol, incluso de noche, calentándome el cogote de forma inmisericorde), ¿por qué todo tiene que ser tan difícil siempre…?

Desde que servidora pueda recordar (así es el pasado, siempre vuelve a atormentarnos) afirmaba que no existía, que no conocía (y mira que él, claro que según propia e insistente aseveración, miraba con suma atención y lo remiraba todo minuciosamente y sin descanso), ninguna alternativa política organizada que, en la práctica, porque en la pura e ‘inofensiva-teoría’ reconocía que a manojos, representara una auténtica amenaza para las instituciones del Estado. Está todo por hacer, repetía… en su placentera indolencia.
-¿por ejemplo?
-por ejemplo dejar de beber, dejar de fumar, dejar de follar sólo con putas, prescindir de una vez por todas de la puñetera y anacrónica conciencia de clase que todo lo lastra… mira cari, me decía, somos prisioneros de nosotros mismos… pero,  claro está, no es fácil renunciar a nada, se le oía lamentar por lo bajini... y menos a los privilegios de clase.

El caso es que al final siempre se salía con la suya, su método consistía en  ‘seleccionar y disponer’ en ‘portada’ o ‘a toda pantalla’ lo que fuera, un asunto o punto concreto que él soberanamente había decidido. Y a continuación  conseguía que, mágicamente, todo lo que había alrededor, absolutamente todo, desapareciera tras una nube de resignada insignificancia… por supuesto que con la inestimable ‘colaboración’ de las tragaderas acríticas de su incondicional audiencia. A la que devotamente pertenecí.


A 'veces' me acuerdo de cosas y a 'veces' me pierdo en un pasado vacío e insondable. Las más de las 'veces' sólo encuentro en mi memoria historias inverosímiles protagonizadas por personajes irreales (entre los que muchas 'veces' me reconozco). En otras ocasiones recuerdo sin rumbo, aturdida, como a sacudidas, o más bien a empujones, sin saber qué ‘dirección’ debo tomar. Él decía que se recuerda mejor en pantuflas, anclado al cómodo sillón de orejas, burgués por supuesto (y entonces se reía, y en su garganta vibraban las flemas, y al punto recurría a la calada profunda y el lingotazo que no tardaban en poner las cosas, de nuevo, en su 'tradicional' sitio).

Los días pasaban despacio y cada uno estrictamente idéntico a los demás. Pero incluso cuando ya llevaba años de reclusión voluntaria, se quejaba amargamente, decía sentirse vigilado, observado ‘al microscopio’, como un bicho atrapado entre dos placas de cristal (¿al escrutador no le complacía ser escrutado?).

-Eso me suena en carne propia, pero en tu caso ¿por quién, cariño?
-¿por quién tú ya sabes, tesoro?
-¿Te refieres, querido, a esos pájaros invisibles que trinan en los matorrales?
-Invisibles pero audibles, lo que los hace doblemente inquietantes, y ahí están, ocultos, incubando su odio de clase… me pregunto cómo podemos vivir aquí 'arriba' sabiendo lo que sucede allí 'abajo', como hacemos para saber y no saber al mismo tiempo...

A su lado fui infeliz, pero no de forma normal. Era un ser constantemente malhumorado, cascarrabias, irresponsable e incapaz de morderse la lengua. Sin previo aviso ni método o sistema codificable se comportaba de forma absolutamente lógica y a renglón seguido absolutamente demencial. 

Repetía: ‘Todo es teatro. Todos somos actores, pero sólo algunos lo suficientemente convincentes…¡hay que ensayar todos los días!  …sin embargo debo de reconocer que esta adicción al disfraz y la representación (al blanqueo de la basura), me está echando a perder, de verdad lo digo’. 

Nunca aburría, aunque aburrirse, perder la curiosidad, era uno de sus mayores temores: ‘quieren persuadirnos de que no merece la pena el esfuerzo’. El blanco parecía más negro a cada minuto gris que pasaba…


ELOTRO


*

No hay comentarios:

Publicar un comentario