“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

domingo, 11 de marzo de 2018

08 febrero / 2018


“Materialismo ensoñado”

León Rozitchner


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2018 / Diario

“Aunque sabedores de sus propios timos, 
no los toleraban en los demás…”


 (Apuntes / 2)


Dice M. G.:
“Desde hace siglos vivimos en paralelo y en conflicto permanente entre lo más extremo del conservadurismo dogmático y autoritario y lo más extremo de la experimentación social más igualitaria y más arriesgada. Esto hace que lo que ocurre por aquí abajo sea muy difícil de leer con “anteojos” europeos, que son los que han forjado las categorías analíticas tanto académicas como políticas de la modernidad. Lo que pasó en el 36 es un claro ejemplo de ello y lo que ocurre actualmente otra vez. Estamos, al mismo tiempo, un paso más allá de la Europa de los estados y muchos pasos más acá de la Europa de los derechos”.

Y yo me pregunto:
De verdad considera Garcés que la muy corta, contradictoria y,  rebelión mediante un golpe militar, frustrada experiencia ‘reformista’ (‘consistente en tratar de sacar al país del pozo de la edad media’) de la Segunda República, puede ser calificada, ‘junto con lo que ocurre ahora’ como: ‘lo más extremo de la experimentación social más igualitaria y más arriesgada’. Para mí que esta señora, y no sólo en lo que atañe a la historia, alucina o está fingiendo… ¡o yo qué sé! (O también que servidora está cayendo en el más repugnante filisteísmo o no entiende una papa de lo que está leyendo (¿la expresión ajustada de una idea?), lo que tampoco es descartable).


Dice M. G.:
Cuál puede ser la estrategia para avanzar? “Tenemos que aprovechar que por una vez hay una generación bien formada y alimentada para elaborar marcos de análisis y de debate propios pero no localistas, para elaborar historias, de presente y de futuro, más allá de las hegemónicas”

Y yo me pregunto:
Bueno ya tardaba, por fin nos presenta al hasta ahora oculto sujeto revolucionario (o emancipador o de mantenimiento integral de instalaciones): los jóvenes de la clase media sobradamente preparados (esto creo recordar que era un eslogan para vender coches allá por los ‘felices’, y neoliberales-felipistas, ochenta)… preparados ¿para qué, por quién, dónde? (¿Por qué cojones siempre me tengo que perder las cosas que valen la pena?) Pues, por lo leído, para elaborar ‘milongas’ de presente y de futuro (debemos suponer que las del pasado las da por indiscutiblemente vigentes como hemos visto con su valoración ‘extremista’ de la no-experiencia republicana) ¡que vayan más allá de las hegemónicas!

Pues sí que deben de estar bien preparados, sí… pero del cómo y el cuándo ni mu, en fin…


Dice M. G.:
“La modernización es un proyecto que se desarrolla oponiendo lo nuevo a lo antiguo, como si todo lo antiguo fuera un lastre y todo lo nuevo fuera bueno. Cuando insistimos tanto, hoy, en la innovación estamos cayendo en lo mismo. Respecto al problema institucional y su relación con los mapas actuales de la educación y del conocimiento, lo que tenemos que preguntarnos en qué medida se corresponden, hoy, las prácticas del saber y las instituciones que las producen, transmiten, custodian. Creo que claramente estamos padeciendo una inadecuación, que se traduce en malestares importantes en el sistema educativo y en el mundo de la cultura. Esto no quiere decir que haya que acabar con las escuelas, los museos o las universidades, sino transformarlas en alianza con otros espacios y con otros modos de hacer. Esta inadecuación no es un mero “retraso”, como se nos hace entender a veces. Las instituciones del saber no son un software que simplemente haya que actualizar. Son lugares en los que se experimentan todos los combates sociales y políticos de nuestro tiempo, y que hoy lo que producen son graves formas de opresión autoritaria y de desigualdad”

Y yo me pregunto:
Bueno, pues parece que van a empezar la reforma (no podemos actuar -¿pero quién se lo exige?- ‘como si todo lo antiguo fuera un lastre y todo lo nuevo fuera bueno’), ‘por los malestares’ que, seguramente como indeseables efectos secundarios, parecen producir las ‘viejas formas’ de ‘opresión autoritaria y de desigualdad’ (lo de la ‘opresión autoritaria’ puede deberse, pienso, a la asunción de la doctrina académica que no considera a Franco un golpista criminal y un dictador sanguinario hasta su último suspiro, sino un peculiar Jefe de Estado pelín ‘autoritario’)





Dice M. G.:
“Cuidarnos es la nueva revolución, pero esos cuidados cada vez se parecen más a los cuidados paliativos”, escribe en el libro. ¿Están ejerciendo los movimientos sociales de botiquín de emergencia del sistema? “Hace poco vi una pintada por Twitter (ahora que están tan penalizadas, las pintadas se ven sobre todo en Twitter) que decía “Cuidémonos unos a otros para ser peligrosos juntos”. Creo que dice algo muy importante: en el cuidado de la vida digna podemos experimentar la potencia de un nosotros en combate con las injusticias y las desigualdades que nos causan tanto dolor. Por eso es importante no quedarnos en un lenguaje de los cuidados a la defensiva, sino vincularlos a las diferentes maneras como hoy podemos, al mismo tiempo, luchar y crear. Luchar contra los poderes (económicos, políticos…) que dañan la vida, tanto humana como no-humana, y crear mundo habitable entre nosotras. No sólo somos seres vulnerables, como se insiste tanto hoy. Nuestra vulnerabilidad es inseparable de una gran potencia colectiva de creatividad, de invención y de resolución práctica de nuestros problemas comunes. No hay que olvidarnos: no sólo somos enfermeros de un planeta enfermo, somos cocreadores de un mundo en el que queremos vivir dignamente”

“Se está produciendo una humanidad-residuo: personas sin trabajo, sin recursos, sin agua, sin tierras habitables, sin casa en las ciudades, sin papeles en muchas partes del mundo…Es ya una realidad que desplaza los límites de lo que entendemos por lo humano y su dignidad. Al otro extremo, encontramos la hiperinteligencia de los procesos cognitivos de alto nivel, humanos y no humanos, que configuran un mundo inteligente (smart) para gente (supuestamente) estúpida. Desde este escenario, a todos no incumben las humanidades, especialmente a los más expuestos a estas transformaciones”.

Seguramente se trata de recuperar ese viejo concepto llamado “dignidad humana”, mucho más subversivo de lo que parece.

Y yo me pregunto:
Mira, no, que aquí lo dejo, que demasiado para mi ‘viejuno’ body…


ELOTRO (cuerpazo)


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