“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

jueves, 22 de febrero de 2018

22 enero / 2018


Stefan Zweig

“Castelión contra Calvino”


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2018 / Diario

“La tinta es un material inflamable”
(Jerzy Lec)

Y todo esto quién lo paga, dicen que solía preguntar, antes de hincarle el diente a lo que fuera, el muy tacaño y siempre desconfiado Pío Baroja. Sin embargo, hoy hasta los más desconfiados de entre los más suspicaces, hacen como que no se enteran de que la desinformación que nos llega es previo beneplácito de la publicidad, que es la que paga y manda, y por supuesto,  lo hace desinteresadamente.

Por ‘insinuar’ cosas como esta el viejo anticomunista Noam Chomsky, pasa internacionalmente por ser un intelectual enormemente ‘peligroso’ y crítico con el ‘Sistema’ (a pesar de la guasa quede claro que servidora lee siempre con mucho interés a los enemigos inteligentes de la clase obrera). Pero lo cierto es que a la hora de la verdad, el famoso lingüista no deja de sumarse disciplinadamente al infame coro de intelectuales mercenarios (él siempre acaba apoyando al Partido Demócrata… esa organización mafiosa al servicio de los más reaccionarios, oscuros y criminales poderes, que ya ha contado a lo largo de la historia con empleados de lujo ‘tan ejemplares’ como los Kennedy, Johnson, Carter, Clinton o el tal  Obama, tan asesino con los drones como Nobel de las ‘Promesas incumplidas’ de Paz…) que se alinean, por poner un ejemplo, contra la muy díscola y demasiado rica en recursos energéticos: Venezuela provocadoramente bolivariana.

Un caso similar, por no hablar de la petarda de Susan George, es el de Coetzee, vean lo ‘dañino’ que puede llegar a resultar el tipo: ‘…habló contra la globalización: "Tiene una visión muy empobrecedora de los seres humanos", sentenció. "Pero no quiero perder el tiempo criticando el neoliberalismo, quiero dedicar el tiempo que me queda a proyectos más constructivos".

En fin, no seamos maximalistas ni ingenuos, ¿qué intelectual puede hoy en día participar en el juego (ya me entienden), o sea, vivir de puta madre (por lo menos en comparación con la chusma ‘que vive de sus manos’), sin la imprescindible financiación publicitaria, sea ésta orgullosamente publicitada o discretamente ocultada, el ‘rostro’ tras la máscara representa siempre al mismo, de alguna de las grandes marcas monopolísticas del Libre Mercado Capitalista?

El caso es que de la misma manera que George Clooney recauda para la causa demócrata: obscenas cantidades de millones de dólares, Chomsky y cía. recaudan esforzada, paciente y razonadoramente algunos millones de cerebros.

Ambos (belleza, inteligencia y dinero; así que nada extraño: la gente prefiere dirigir la mirada a lo que es bello y bien configurado) recalaron en su día, voluntariamente, en el mismo cauce  y siguen desde entonces el mismo curso (¿de dudosa reputación?), y se ve que a ninguno de ellos (¿ni siquiera con ánimo de divertirse?) se le ha pasado por la cabeza, y no es que baste muy poco para contentarlos, abandonar tan cómodo y gratificante ‘lecho’ .

La verdad es que a servidora le entran ganas de apalearlos (a acción despreciable, castigo despreciable. Aunque las manos también se cansan de aporrear), mas no por eso las comunistas, ni muy feas ni demasiado tontas, pero sin un real, nos desalentamos. Además, una vez caída a tierra y reducida a la miseria, nunca hay que avergonzarse de sacar a relucir la necesidad y pobreza propia. Aunque tampoco es bueno ponerse demasiado quejumbrosa o afligida ni largarse indisciplinadamente a lloriquear como una nenita de seis meses, pues esto acaba resultando harto desagradable y con toda razón  disgusta a aquellas personas de rancio abolengo de cuya clemencia y benevolencia dependemos (no hablo de elogios, mimos ni caricias). Fin del discontinuo sermón (cuando no se respeta el orden del día ya se sabe). ¿Qué, nos vamos entendiendo?


(¿Por un casual ha detectado el paciente lector algunas severas contradicciones en el texto? Pues en ese caso enhorabuena, aunque, pensándolo bien, haga caso y ahórrese el comentario. Los chicos de Langley, sepa que esos demasiado audibles ronquidos son enlatados, nunca duermen… ni la siesta.)

ELOTRO


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