“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

miércoles, 21 de febrero de 2018

21 enero / 2018








“EL PAÍS recibe el Premio Internacional de Periodismo Rey de España”

 -Teniendo en cuenta que como dijo B. Russell, ‘La calumnia siempre es sencilla y verosímil’, en este caso,  ¿Quién desprestigia a quién?

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STANISLAW JERZY LEC:  “Sé el primero en tirar la piedra; si no, te llamarán epígono.”


Es sabido que el famoso dicho ‘Donde reina la envidia, no puede vivir la virtud’ fue presuntamente elaborado y puesto en circulación por un virtuoso de la envidia (‘esos trajes carnales’) y, lo que es más importante, del anonimato (esa máscara reversible). Y añado anonimato porque se trata (es mi tesis, y si por un casual me equivoco ‘para eso se inventaron las gomas de borrar’) de un virtuoso vivido (usuarios compulsivos pero que ante la audiencia sólo declaran ‘envidia sana’) que al mismo tiempo ejerce de envidioso no percibido (una especie de representación de la ‘plusvirtud’, como, por ejemplo, la de no dar, que, por si fuera poco, es una virtud que se retroalimenta ella solita, y sin salir de casa).

Cuando tomo y me apropio de un aforismo o refrán y trato de darle alguna vuelta o directamente ponerlo patas arriba, no sé si consigo, y quede claro que esa es mi intención, ‘producir’ un sentido más amplio o diferente o complementario o  incluso opuesto, al originario (sin negar sus méritos). Y de culminar así tampoco estoy seguro de estar aportando  algo mínimamente relevante, digo que merezca la pena de ser escrito (obviamente no hablo de pretensiones literarias, aunque sí de extender un poquito mi conciencia y la del accidental lector) y, si eso, leído. Pero que conste que, aun constatando cierto fracaso, al menos intento combatir la clasista ‘supremacía’ de ciertos significados convencionales (por lo general trillados y obtusos) y supuestamente autosuficientes, y procuro hacerlo en ese sentido del tan denostado como invisible e inaudible ‘conflicto’ (como si no fuera el ingrediente inexcusable de la vida misma), o sea, de un crítico ‘contrasentido’ . Bueno, ya se sabe que el cuestionamiento tiene muchas variantes, y como nos enseñó Raymond Williams, debemos ser muy exigentes con las definiciones y significados.

¿Es la virtud cosa natural o cosa forzada? ¿Es la envidia únicamente cosa antinatural? ¿En la naturaleza humana, pueden coexistir civilizadamente o son ideológicamente excluyentes lo natural y lo antinatural? ¿Lo que llamamos antinatural es producto de la naturaleza o es obra del proceso histórico, de unas determinadas relaciones sociales? ¿Existe, en la vida real o en la ilusión de realidad representada, una cosa llamada conducta natural y otra antinatural en el polo diametralmente opuesto? ¿Y puestos a elegir, risa envidiosa o llanto virtuoso? Y por último (‘el tiempo me debe los años ya perdidos’), tras esa criba y su consecuente y drástica diferenciación (‘el don macabro de repartir’), ¿según la opinión o el adecuado criterio de quién y, ya que estamos donde estamos y entre quien estamos, contra quién esa desigual y frentista especificación?

En este preciso momento puedo sentir el comienzo de la flojera…
Por hoy lo dejo.

ELOTRO


“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”
(A. Gramsci)


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