“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

domingo, 11 de febrero de 2018

11 enero / 2018

“C R Í T I C A  DE  LA  RAZÓN  I N D O L E N T E :
C O N T R A  EL  D E S P E R D I C I O  DE  
LA  E X P E R I E N C I A”
Boaventura de Sousa Santos


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2018 / Diario

“Tal vez sea un error mezclar vinos distintos, pero el viejo saber y el nuevo bien se mezclan”
(Bertolt Brecht)

“Toda mi formación intelectual ha sido de tipo polémico. El pensar desinteresadamente me es difícil, quiero decir el estudio por el estudio. Sólo a veces, pero muy raramente, se me ha ocurrido meterme en un determinado tipo de reflexiones y encontrar, por así decirlo, en las cosas en sí el interés para dedicarme a su análisis. Ordinariamente me es necesario ponerme en un punto de vista dialógico o dialéctico, pues en otro caso no siento ningún estímulo intelectual. No me gusta tirar piedras al vacío, quiero sentir un interlocutor o un adversario concreto. Incluso en la relación familiar quiero dialogar”
(Antonio Gramsci)



Dicen que dijo el filósofo griego Epicarmo: "los mortales deberían tener pensamientos mortales, no inmortales". Al hilo de lo cual se me ocurre pensar que quizás el sabio griego nos estaba hablando acerca de pensamientos reales/mortales e irreales/inmortales. Porque al fin y al cabo esa cosa de la inmortalidad no puede ser más que pura ficción, de ese tipo específico de ficción que no puede ser probada ni por supuesto refutada, ya que en esa esfera los criterios de verdad y falsedad en los pensamientos ‘son otra cosa, funcionan de otra manera’. Digo lo que digo, y ya sé que suena trivial, visto desde el lado de los mortales, claro está.

Del mismo modo que el proverbio africano que enuncia: “Hasta que los leones no tengan historiadores propios, las historias de caza las escribirán los cazadores”. O sea, que, al contario de lo que sostiene el historiador italiano Carlo Ginzburg, la historia no es sino una ficción que no puede ser probada (la ‘historia’ nos enseña que, cuando no interesan, es la propia policía, por orden del juez o no, la que destruye las pruebas. Tal y como pudo comprobar el propio Ginzburg en el caso ‘inquisitorial’ de la condena por delito de terrorismo/proceso de brujería, que sufrió su amigo Adriano Sofri). Claro que, y no es que pretenda pontificar, cuando una clase tiene el monopolio del relato (y de los parámetros de lo verdadero y lo falso), sus mentiras resultan prácticamente irrebatibles. Al menos mientras ostenten ese monopolio, esa hegemonía ideológica, siempre bien acompañada de la razón de la fuerza. Afortunadamente para nosotros (los simples, los explotados, los oprimidos, los sin voz,  la ‘la mera tropa’ que decía el filólogo Gramsci, despojada del derecho a la libertad de expresión y por lo tanto del relato propio), la hegemonía política y cultural que impone la clase social dominante en todas las esferas sociales, no es algo que haya existido siempre y que sea eterno, inmortal, sino un hecho histórico concreto y contradictorio,  sujeto a cambios, evoluciones e involuciones, en definitiva a nacer, desarrollarse, agostarse, rebrotar y, por fin, morir.  

En fin, de lo que se trata no es de fomentar la opinología superficial en boga, basada en lo emocional y en el desprecio de los hechos objetivos (del pasado y del presente), ni de dar imprecisas y estériles respuestas ‘de manual’ sino más bien de generar preguntas precisas a partir de lo dado, dado por ellos, claro.  

Y a partir de ahí, ‘nos enfrentamos a continuidades y discontinuidades’,  Ginzburg dixit: ‘Según el método: nada sé, y me sirvo de esa nada a modo de palanca’. Ginzburg dice que se convirtió en historiador "porque no sabía nada" y que resulta "muy útil tener esta impresión de ignorancia, plantearse preguntas allí donde los demás no son capaces de ver interrogante alguno"
(…)
“Siempre digo que busco la verdad sin comillas; ese es nuestro rol, de modo que la idea de una “posverdad” no tiene ningún sentido.”
(…)

“Creo que la arrogante indiferencia hacia los hechos no es algo nuevo. Los fenómenos que se engloban en esa etiqueta engañosa, como la apelación a las emociones, no son novedad. Si nos fijamos en la historia del siglo XX vemos que ha sido una característica prominente de muchos acontecimientos históricos. Ahora bien, debo decir que el año pasado, mientras daba clases en la Universidad de Chicago, escuché algunos discursos de Trump. Y por primera vez estuve tentado de usar una palabra que nunca uso fuera de su específico contexto histórico: fascismo. Aclaro: decir que Trump es un fascista, como insulto, está muy lejos de mi actitud como historiador. La idea de comparar al fascismo con el actual fenómeno sería sólo el principio de un análisis histórico tentativo; sólo el comienzo de la investigación. Hace muchos años dije que el fascismo era el futuro, algo obviamente doloroso de decir para muchas personas y para mí también. No estaba pensando en un fascismo que tuviese necesariamente un ingrediente antisemita –algo que en Italia emergió tarde, a través de su relación con la Alemania nazi–, sino en la idea de un régimen con profundas raíces en la sociedad italiana, y que apelaba a las emociones. De alguna manera también estaba evocando un comentario de Italo Calvino, quien no sólo era un escritor brillante sino un hombre muy perceptivo. Tras visitar la Argentina, me dijo que al mirar ese fenómeno sumamente complejo que es el peronismo, el fascismo italiano debía ser incluido en una categoría más amplia. Desde luego, estoy bien al tanto de que hay un peronismo de derecha, otro de izquierda, etc., pero la manera en la que ese fenómeno establecía una relación con las masas es algo que debe ser explorado, como dije hace tiempo, como un potencial futuro. La idea de manipular las masas hacia emociones, ayudándose de las tecnologías, es un fenómeno que tiene un pasado, y que quizás no sea muy lejano.”


ELOTRO


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1 comentario:

  1. Mundo totalitario este: cuando nos permiten hablar es porque piensan que no sirve para nada, en medio del ruido y la furia.

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