“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

sábado, 3 de febrero de 2018

03 enero / 2018





El pensamiento de Lenin (con Néstor Kohan)


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2018 / Diario

“La habilidad del comediógrafo es presentarse como defensor del pueblo, cuando en realidad actúa al servicio de la élite que pretende destruir el poder popular… ”

(Luciano Canfora escribe sobre Aristófanes)



Tras la tragedia de los cuarenta, la comedia de los ‘…y tantos’.

En el transcurso de una entrevista televisiva, cuenta un escritor que acaba de internarse en los ‘cuarentaytantos’, aquel mismo a quien Marsé, ese español orgulloso de vivir (de puta madre gracias a la franquista familia Lara) en un Estado españolista de Derecho,  acusaba de prosista sonajero, que el cineasta Bergman dijo que hasta cumplidos los cuarenta años un hombre vive sus experiencias, y después se dedica a comentarlas. Así que hagamos caso al peliculero sueco y comentemos. Realicemos pues un ejercicio de nostalgia crítica ya que, puesto que carecemos de experiencias nuevas, mejor invocar (‘de estas disposiciones melancólicas no está libre hombre alguno’) y tratar de reavivar las ya pasadas (¿de rosca?). Seamos despiadados e injustos, porque aun sabiendo que en boca cerrada no entran moscas, tampoco salen. Y por abundar en lo de las moscas (‘perseguidas por amor de lo que vuela’), golosas, vulgares y pertinaces que escribió el hermano de Manuel Machado (el cieguito facha dixit), recordemos también a Brecht: ‘Donde hay muchas arañas hay pocas moscas’, refrán donde podemos apreciar una muestra de desequilibrado reparto sospechosamente parecido al muy mediático de ‘los ruidos y las nueces’. Mucho y poco, riqueza y pobreza, Pasarla calentito y tiritar, dominante y dominado, explotador y explotado… el capitalismo todo lo polariza (no confundir con los socorridos binomios: ‘fórmula protocolaria del pensamiento fácil’). Los ‘extremos me tocan’ (¿todo depende de cómo se mire o desde dónde se mire?), ocurrencia boba u eslogan publicitario que, nos cuenta Umbral, leyó en Gide.

Y hablando de ocurrencias bobas, o no tanto, y del cómo o desde dónde, leo en los papeles, no en el dispositivo electrónico de lectura, que el monje ermitaño Simeón el Estilita se pasó los últimos cuarenta años de su vida sobre una columna dedicado a la vida contemplativa (¿tomaría notas?).  O sea, que en vez de comentar las experiencias ya vividas o padecidas, prefirió dedicarse a contemplar, ‘desde las alturas’, las idas y venidas de los otros (‘que dan mucho que hablar- dice Linch-, pero de conocimiento, nada’), sin necesidad de involucrarse en la pelea, sin verse obligado a mancharse las manos ni ponerse a tiro, a salvo de las ‘relaciones de producción y propiedad’ en su exclusiva ‘torre de marfil’ (por cierto, ¿de dónde salía la pasta para pagar ese privilegiado palco… por no hablar del servicio de comida a domicilio, el IBI, la basura… en el siglo V no creo yo que Soros, o Ford, o Guggenheim… ).


 STANISLAW JERZY LEC: “Siempre que la humanidad tiene la oportunidad de hacerlo, los crímenes se subliman con el arte.”


Y sobre el binomio ‘guerra y paz’, violencia y no-violencia, podemos anotar por aquí algunos conocimientos adquiridos en la lectura de un artículo del historiador italiano Domenico Losurdo, donde nos ilumina sobre la gran figura histórica de  Mohandas Karamchand Gandhi. Digo que gracias a Losurdo adquirimos, si no unos profundos conocimientos sí algunas curiosas nociones sobre ciertas experiencias vividas por Gandhi en sus ‘primeros cuarenta años de vida’. Veáse si no como se explicaba el, después de los cuarenta tacos, no-violento:

“…durante la Primera Guerra Mundial, el presunto campeón de la no violencia decide reclutar 500.000 hombres para el ejército británico. Pone tanto celo en esa tarea que incluso envía una carta al secretario personal del virrey: «Me parece que si me convirtiera en reclutador en jefe, yo sería capaz de sumergirlo de hombres». Al dirigirse a sus compatriotas y al virrey, Gandhi insiste de manera casi obsesiva en su propia disposición a asumir el sacrificio del que todo un pueblo está llamado a dar prueba: hay que «ofrecer al Imperio nuestro apoyo total y decidido»; la India debe estar dispuesta a «ofrecer, en el momento crítico, sus hijos sanos para que se sacrifiquen por el Imperio», a «ofrecer en este momento crítico todos sus hijos aptos para el combate como ofrenda al Imperio»; «en defensa del Imperio debemos dar todos los hombres de que dispongamos. Dando muestra de una coherencia de acero, Gandhi expresa el deseo de que sus propios hijos se enrolen y participen en la guerra.”

Cierto que Gandhi evolucionó hacia posiciones no-violentas, pero también ese segundo periodo de su praxis conviene matizarlo, y analizar sus posturas concretas sobre Stalin, las bombas atómicas lanzadas por USA sobre Japón o la represión de Israel sobre los palestinos. Porque como dice Losurdo, luego aparecen ‘personajes’ como el Dalai Lama y la cosa de los adalides de la no-violencia se puede emborronar:

“Mientras que el Dalai Lama era recompensado en Washington con reconocimientos y homenajes, Martin Luther King organizaba la oposición contra la guerra de Vietnam y acababa muriendo asesinado precisamente por esa causa.
No menos clara resulta la total contradicción entre Gandhi y el Dalai Lama. El primero habla de «métodos hitlerianos» y de «hitlerismo» al referirse al bombardeo atómico contra Hiroshima y Nagasaki. Abramos ahora el Corriere della Sera del 15 de mayo de 1998. Junto a una foto del Dalai Lama, en la que aparece con las manos unidas como para rezar, encontramos un pequeño artículo muy claro desde el propio título: «El Dalai Lama se pone del lado de Nueva Delhi: “Ellos también tienen derecho a la bomba atómica”», para que sirva de contrapeso –según se precisa después– ante el arsenal nuclear chino. Por supuesto, no aparece [en ese artículo] ni una palabra sobre la amenaza que representa el arsenal nuclear de Estados Unidos, frente al cual se concibió el modesto arsenal chino.”

Claro que afortunadamente para los bienpensantes, ahí está Hollywood, que en materia de propaganda imperialista nunca falla, en este caso por mediación de Richard Gere, para que no queden dudas de quienes son los  buenos y quienes los malos en el binomio violencia, no-violencia… en fin, no serán conocimientos pero sí meras nociones que contradicen la Historia Oficial… algo es algo.


“Muchos pocos valen un mucho.”

(Miguel de Cervantes)

ELOTRO

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