“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

miércoles, 24 de enero de 2018

24 de diciembre / 2017



“El lado obscuro de la historia”

Entrevista Carlo Ginzburg



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Apuntes de “Movimientos populares” / Marcelo Colussi


“Hoy, una pregunta clave –escribe Marcelo Colussi- en el campo de la izquierda es ¿cómo construir alternativas válidas, consistentes, realmente efectivas?  (…) y añade: “Hoy por hoy todo lo que suene a confrontación, como consecuencia de décadas de bombardeo mediático-ideológico es visto como ‘peligroso’. O, cuando menos, como desconfiable. ”
(…)
“A decir verdad, hoy no se ve muy claro ninguna propuesta real de transformación social. Ello no significa, en modo alguno, que el sistema capitalista esté blindado ante los cambios.”
(…)
“¿Quién es el sujeto revolucionario entonces en la actualidad?”

(…)

“…en distintas latitudes del planeta, y sin dudas en Latinoamérica con una considerable fuerza, lo que sí se van dibujando como alternativas antisistémicas, rebeldes, contestatarias, son los grupos (en general movimientos campesinos e indígenas) que luchan y reivindican sus territorios ancestrales.”
(…)

“…estos movimientos constituyen una clara afrenta a los intereses del gran capital transnacional y a los sectores hegemónicos locales.”

(…)

Pues hablando de sujeto revolucionario, dice USA:
“A comienzos del siglo XXI, hay grupos indígenas radicales en la mayoría de los países latinoamericanos, que en 2020 podrán haber crecido exponencialmente y obtenido la adhesión de la mayoría de los pueblos indígenas (…) Esos grupos podrán establecer relaciones con grupos terroristas internacionales y grupos antiglobalización (…) que podrán poner en causa las políticas económicas de los liderazgos latinoamericanos de origen europeo. (…) Las tensiones se manifestarán en un área desde México a través de la región del Amazonas”.”

(…)

“Hoy, como dice el portugués Boaventura Sousa Santos refiriéndose al caso colombiano en particular y latinoamericano en general, escrito antes de la desmovilización de la principal fuerza guerrillera de Colombia pero igualmente válido ahora, “la verdadera amenaza no son las FARC. Son las fuerzas progresistas y, en especial, los movimientos indígenas y campesinos. La mayor amenaza [para la estrategia hegemónica de EEUU, para el capitalismo como sistema] proviene de aquellos que invocan derechos ancestrales sobre los territorios donde se encuentran estos recursos [biodiversidad, agua dulce, petróleo, riquezas minerales], o sea, de los pueblos indígenas”.

(…)

“No hay dudas que la contradicción fundamental del sistema sigue siendo el choque irreconciliable de las contradicciones de clase, de trabajadores y capitalistas.” (…) “…los trabajadores generan la riqueza que una clase, la poseedora de los medios de producción, se apropia. ”

(…)

“…fondos de agencias gubernamentales estadounidenses, tales como la USAID, la NED, la CIA o, en algunos casos, de organismos no gubernamentales, como la Fundación Soros o la Freedom House, financiamientos en general negados o escondidos. ”

(…)

“Por el contrario, todos los movimientos espontáneos indígenas-campesinos (y también los urbanos, si los hay) son criminalizados, presentados siempre como “cuerpos extraños”, molestias que vienen a interrumpir la “vida normal”. De ahí a actos terroristas, un paso.”

(…)

“En ese sentido, no se puede reivindicar ciegamente el espontaneísmo. Eso solo no conduce a ningún lado. Ejemplos al respecto sobran. Solo para citar alguno, valga el trágico diciembre de 2001 en Argentina. Allí, ante una brutal crisis económica, la gente salió a la calle enardecida, espontáneamente, y al grito de “¡Que se vayan todos!”, cinco presidentes desfilaron por la Casa de Gobierno en unos pocos días. La furia popular los sacó. Se podría decir que había allí una incendiaria situación ¿pre-revolucionaria?, pero la falta de conducción no pudo aprovechar ese estallido de descontento popular. La gente en la calle espontáneamente no necesariamente es sinónimo de cambio. De ahí la necesidad de poder articular movimientos espontáneos, furias desatadas y ánimos honestamente caldeados por situaciones de injustica con propuestas de largo aliento que tengan claro contenido político revolucionario. Si no, no se pasa del descontento que, lamentablemente, puede terminar en pillaje y saqueos, no más.”


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