“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

jueves, 18 de enero de 2018

18 de diciembre / 2017



El sentido del trabajo en una sociedad sostenible

John Bellamy Foster


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Apuntes varios…


«El gran juego de la historia es para quien se apodere de las reglas, ocupe el puesto de los que las utilizan, se disfrace para pervertirlas, utilizarlas al revés y volverlas contra los que las habían impuesto; para quien introduciéndose en el complejo aparato lo haga funcionar de tal forma que los dominadores se encuentren dominados por sus propias reglas».
(Michel Foucault)

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Sobre Karl Polanyi

“En este sentido, la retórica del libre mercado constituye una gigantesca pantalla de humo destinada a ocultar la dependencia de los beneficios empresariales de las condiciones garantizadas por el gobierno. Así, por ejemplo, nuestras gigantescas instituciones financieras insisten en que deberían verse libres de regulaciones entrometidas, mientras que dependen del acceso a crédito barato — en los buenos tiempos y en los malos — de la Reserva Federal.”

“Nuestras empresas farmacéuticas se han resistido con éxito a todo límite por parte del gobierno a su facultad de fijar los precios, a la vez que se atiene a la concesión de monopolios por medio del sistema de patentes.”

“Si son necesarias las regulaciones para crear mercados, no hay que debatir acerca de regulación versus desregulación sino de qué género de regulaciones preferimos: las destinadas a beneficiar a la riqueza y el capital, o las que benefician al interés público y el bien común? De modo semejante, puesto que los derechos o la falta de derechos que tienen los empleados en su lugar de trabajo siempre se definen de acuerdo con el sistema legal, no debemos preguntarnos si la ley debería organizar el mercado laboral sino más bien qué clase de reglas y derechos de los que los empleados disponen en el lugar de trabajo se definen siempre por medio del sistema legal, no debemos preguntarnos si la ley debería organizar el mercado de trabajo sino, antes bien, qué clase de reglas y derechos deberían conllevar estas leyes: ¿los que reconocen que son las habilidades y talentos de los empleados los que hacen productivas a las empresas o los que amañan el juego en favor de los patronos y el beneficio privado?”


“En el título de su libro de 2006, Sheri Berman denominaba a Polanyi teórico de la “primacía de la política”. La política puede imponerse a las prerrogativas de la propiedad tanto mediante la redefinición del paquete de derechos que ejercen los tenedores de propiedad como mediante la alteración del poder relativo de negociación colectiva entre propietarios y no propietarios. Todos conocemos esto intuitivamente; por ejemplo, hay algunas comunidades en las que resulta casi imposible que un casero desahucie a un inquilino gracias a la existencia de una legislación bien dispuesta hacia los inquilinos. Pero Polanyi eleva esta intuición cotidiana a teoría del cambio histórico al definir el socialismo como “la tendencia inherente en una sociedad civilizada a transcender el mercado que se autorregula subordinándolo de modo consciente a una sociedad democrática”.

(Margaret Somers, Fred Block)

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Sobre Horkheimer

“Quien no quiera hablar de capitalismo debería callar también sobre el fascismo”

 “Finalmente mirando al Medio Oriente y la (casi) total extinción de palestinos como sujetos de la historia con la reciente decisión de Trump sobre Jerusalén/Al Quds –o la lamentable histórica incondicionalidad de Adorno y Horkheimer hacia Israel (sólo Marcuse criticaba como los perseguidos se convertían en los perseguidores)– se antoja decir “quien no quiera hablar sobre la 'cuestión palestina', debería callar también sobre la 'cuestión judía'”.

“Horkheimer –lamentablemente– en los 50 y 60 tampoco quiso hablar de las intervenciones estadunidenses a lo largo del mundo y cuando ya se decidía a decir algo, hablaba por ejemplo del rol positivo de EEUU en Vietnam (sic). Adorno –al menos– era más crítico.”

“Fue también él, que en su calidad del jefe del Instituto, forjó –o forzó– un lenguaje ‘esopiano’ en los escritos de la Escuela de Frankfurt, una especie de auto-censura que floreció sobre todo en los 40 durante el exilio estadounidense.”

“Vedadas eran palabras como marxismo o revolución, para no antagonizar con las autoridades y los donantes en EEUU, un país inherentemente hostil a las ideas socialistas pero Horkheimer solía sacarlas también en los 30 de los ensayos de Walter Benjamin –uno de los francfurtianos a quién no logró salvar– y en los 50 a su regreso a Alemania, de los textos del joven y radical (sic) Jürgen Habermas, igualmente para no antagonizar con las autoridades de la nueva República Federal.

Los términos capitalismo y lucha de clases los eliminó personalmente de la Dialéctica... purgando metódicamente post factum –ahora sí, junto con Adorno– el manuscrito ya listo (véase: Slavoj Zizek, Living in the end times, Verso 2010, p. 204-205).”

 “Este vacío es aún más visible al comparar la Diálectica... con Historia y conciencia de clase (1923) de György Lukács, uno de los textos fundacionales del marxismo occidental: si bien en ambos libros la reificación y el fetichismo son el centro del análisis, en Lukács todo (aun) está aterrizando en política, lucha de clases y formación histórica concreta (capitalismo), mientras en el dúo Adorno-Horkheimer todo ya es puramente filosófico (razón instrumental, manipulación/dominación tecnológica, etcétera.).

¿“Quién borra de sus textos la palabra ‘capitalismo’, no tiene el derecho de hablar del... capitalismo?”. No será la primera ni la única contradicción de la Escuela de Frankfurt.”

(Maciek Wisniewski)


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2 comentarios:

  1. La Escuela de Frankfurt fue, si no totalmente, en su mayoría, un grupo de criptomarxistas que, en los malos tiempos (que son casi todos) "se disfrazó de noviembre para no infundir sospechas".

    Y en esas estamos: lo cual dice mucho (y malo) de estos tiempos nuestros criptofascistas.

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  2. “No te engañes –escribe Stendhal de su personaje favorito- para ti no hay término medio”
    ¿Existe el término medio para la Escuela de Frankfurt, para Horkheimer, para el Korsh que fue maestro de marxistas como Brecht y que acabó de anticomunista furibundo, para Galileo o Lukács y sus retractaciones de boquilla y sus praxis de resistencia, para el Riechmann ecosocialista y al mismo militante pro-Otan en PODEMOS…?
    El término medio no es más que un punto en la vara de medir equidistante de ambos extremos que, aplicado a los juicios y valores éticos sólo conducen a conclusiones generalistas y reduccionistas, esquemáticas, estériles, cuando no moralmente repulsivas.
    Por eso es absurdo postular que la parte es el todo, cuando tan solo es una parte que forma parte de un todo, o que el todo es la suma de las partes y no simplemente el conjunto unitario e informe de las partes que lo componen.
    Los marxistas revolucionarios, mil perdones, tenemos mucho que aprender, en concreto y no por término medio, de nuestros enemigos manifiestos y de nuestros amigos supuestos… recuerden la provechosa lectura que hizo Gramsci de Maquiavelo, o Marx de Hegel…

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