“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

viernes, 5 de enero de 2018

05 de diciembre / 2017


La Sal de la Tierra (1954)



*


“Las doce victorias del Presidente Maduro en 2017”
Ignacio Ramonet


*






“En estas páginas habrá hechos que al lector le parecerán misteriosos, y esa es, digámoslo, nuestra intención, pues si todo estuviera en su lugar, si todo fuera comprensible, el contenido de estas líneas les haría bostezar enseguida…”

(Robert Walser)


La espuma de aquellos, afortunadamente, lejanos días…

Para hecho misterioso el que nos ha brindado la justicia española, orgullosa de serlo, anulando la indemnización de 1350 millones de euros a ACS por el almacén de gas Castor. Rajoy tardó ‘todo’ un año en abonarle (y por si fuera poco en un solo pago) a Florentino la pasta (por haber provocado, ‘a sabiendas’ según algunos técnicos ‘enmudecidos’ del Ministerio del ramo, sólo en la zona de Tarragona unos mil temblores de tierra), y, por el contrario,  el Constitucional solamente ha tardado tres añitos en anular (de momento) el goloso regalito exprés. El caso es que, desde el generoso entonces de Rajoy, esos 1350 millones de euros se están cargando (se calcula que durante unos treinta añitos) al recibo del gas de millones de hogares españoles orgullosos de serlo, o no, que para el caso tanto da.

En fin, ya veremos como se desarrollan, a partir de esta ‘nulidad’ otorgada por los togados constitucionales del PPSOE, los acontecimientos en torno a esos milloncejos porque, como bien dicen los subvencionados, orgullosos de serlo, aficionados a la tauromaquia: ¡ojo, que hasta el rabo todo es toro! …y como estamos tan bien acostumbrados a que nos traten de tontitos… lo mismo resulta que todo se explica por ‘un defecto’ de forma que, como suele ocurrir, en nada afecta al fondo ‘constitucional’ del legítimo hurto.

Sigo. Yo tenía un amigo que tenía un amigo que un día ante el micrófono de una radio de barrio nos contó cómo se las gastan los ejecutivos agresivos de Florentino en los enmoquetados pasillos y despachos del Ministerio del ramo. Un día cualquiera a un amigo del citado amigo de mi amigo le pasan a la firma un presupuesto, lo leyó con suma atención y descubrió que, por decirlo así, alguien había valorado  ‘erróneamente’ unos grifos de acero inoxidable a precio de oro. Como si fueran de oro, digo, y no precisamente del que cagó el moro. Reenvió el destinatario el presupuesto a su inmediato superior, remitente, avisando del ‘error’. No tardó el presupuesto en volver a su mesa acompañado de un heraldo (cuyo rostro traslucía una doblez inequívoca) que, con estudiada condescendencia, le recomendó firmar sin más dilación el susodicho presupuesto ‘no-erróneo’ y dejar de tocar los cojones y enmendar la plana ‘a los de arriba’, no por nada sino ‘¡para tranquilidad de todos y, por encima de todo, por tu propio bien! ¿Lo entiendes, idiota?’. Tal fue la propuesta que salió de la boquita algo babosilla del iracundo enviado de las alturas. Pero ‘el idiota’ (¿Qué le costaba tener un pequeño detalle con sus superiores jerárquicos?), que desde un principio, malpensado él de nacimiento en baja cuna, había sospechado que el error no era tal error ni por el forro, se negó en redondo a avalar con su firma aquel despropósito, aquel descarado robo de dinero público (¡No con mi firma!, se dijo para sus adentros en el momento que creyó, erróneamente, que ni siquiera Google podía grabarle).

A partir de entonces, y ¡por su propio bien!, el amigo del amigo de mi amigo pudo comprobar, durante los cinco años que le quedaban hasta la jubilación, cómo su despacho y su firma eran  apartados, ignorados, eludidos, soslayados, sorteados por todo y por todos… o sea, un no-normal en un no-lugar, y, no lo olvidemos, ¡por su propio bien! (Eso si dejamos de lado, pensó, el hecho constatable de que una microscópica parte de ese dinero público que el Ministerio público transfiere fraudulentamente a los bolsillos privados de sus amigorros ladrones, sale de mis impuestos abonados al Ministerio público del ramo. Porque, todo hay que decirlo, la nómina no falló ni un solo mes…)

Pero volviendo a ese ser superior (Butragueño dixit) que atiende al nombre de Florentino, digamos que en su caso no hay lugar para que vulgares cuadros intermedios del Ministerio que sea, (¡que más le da a Dios!) puedan entorpecer o retrasar sus muy selectos planes de negocio, estratégicamente situados bajo el paraguas ideológico: ¡Por el bien común!

Contaba el amigo del amigo de mi amigo que, dado el absoluto no-cumplimiento de las mínimas condiciones exigibles en un proyecto de la envergadura y complejidad (y peligrosidad) del Castor, los ejecutivos del susodicho ‘ser superior’ dejaron de presionar, de la forma ‘generosa’ que fuera, a aquellos técnicos de más acentuada tendencia ‘colaboracionista’ del Ministerio y, en esas, dieron rápida solución al asunto en el mismísimo despacho del Ministro. Aunque, no dejemos nada en el tintero, hubo fundadas sospechas de que el visto bueno ‘definitivo’ se consiguió en el mismísimo despacho del presidente del gobierno y con una pequeña ayudita no-presencial del jefe del estado suizo, o de una cuenta de por ahí… lógicamente orgulloso de serlo (por cierto, recuerdan ustedes lo ocurrido con Zapatero y Florentino cuando se complicó aquello del AVE bajo la Sagrada Familia en BCN… pues eso puede ser una pista... como lo de Montilla cuando aquella sequía y la deuda del PSC con la Caixa  y Agbar… tal vez otro día nos extendamos sobre ello...

Y, ta-ta-chan! también con un gobierno socialista (ora PPSOE, ora PPSOE) un empresario facha ejemplar, nombrado marqués in extremis por el campechano emérito y, faltaría más, orgulloso de serlo, pasó con garbo por encima del por entonces Ministro de Fomento o Ministro del maquinista ‘error humano’ del AVIA, no recuerdo bien, pero en cualquier caso me juego el güevo izquierdo, que es precisamente el que más me cuelga desde la operación de hernia inguinal,  que desde el minuto cero cedió gustosamente, a la hora y minuto de cambiar el trazado de una Autovía, orgullosamente Nacional por supuesto, que le podía joder al señorito, vía braguetazo según señalan en Neguri, algunas viñas o alrededores en la muy española provincia de Fachadolid… y hasta ahí puedo catar de ese propietario del vino con reminiscencias geográficas mafiosas…

‘Teníamos un problema y lo hemos resuelto’, respondió Mayor Oreja –otro criado de lujo que sirvió, cuando le arrebataron la plaza de UCD-Delegado del Gobierno en el País Vasco, a las órdenes del amo del Vega Sicilia- a un ‘perro de prensa’ que le interrogó sobre la práctica de drogar y esposar a extranjeros ‘en supuesta situación ilegal’ que, no-supuestamente, son de ese modo expulsados del país de los orgullosos paisanos, de Spain is different.

Y este fantástico cuento se acabó… por hoy.

ELOTRO


***

1 comentario:

  1. Historia universal de la infamia (o particular en el patio de mi casa). En todo caso digna de figurar en el libro de Borges.

    ResponderEliminar