“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente difundir críticamente verdades ya descubiertas, «socializarlas», por así decir, y especialmente convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.”

(Antonio Gramsci)

jueves, 21 de diciembre de 2017

20 de noviembre / 2017


“Carta abierta a Santiago Alba Rico”

Carlo Frabetti


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Anguita: “Con el PSOE no se puede contar como fuerza de izquierda”

-Es lo que tiene ser ‘sabio’ a lo ‘tardo’.

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No podemos pensar en nosotros mismos al margen de nuestros prejuicios y valores fundamentales, ya que únicamente podemos pensar en virtud de ellos.

Aunque también es cierto que poseemos una consciencia individual (de cuya anatomía también puede formar parte en muchos casos un sustrato de consciencia peculiar, de origen familiar e ‘historicista-existencial’…) y que, al mismo tiempo, vivimos inmersos en una determinada y, en gran medida determinante, consciencia social. Y así puede ocurrir que precisamente nuestra adquirida consciencia social nos inhabilite la visión o percepción de ‘algo’ que está ante nuestros ojos, nuestros oídos, al alcance incluso de nuestro tacto (‘algo que está pasando en realidad en la realidad’)… mientras que, por el contrario, ese sustrato digamos más de producción o elaboración propia de consciencia personal nos puede ayudar a revelar ( y en su caso aprehender) la existencia evidente y palpable de ese mismo ‘algo’ que, de otra manera, extrañamente no percibimos. Si están interesados en ejemplos concretos, ¿por qué no prueban ustedes mismos con su propia cosecha? Quizás descubran cómo las decisiones importantes, las verdaderamente determinantes, nos fueron arrebatadas mucho antes de que cobráramos consciencia de cómo se las gastan ahí fuera…

Por mucho que tires de los cordones de tus zapatos, no vas a conseguir elevarte sobre el suelo.

Claro que también es verdad que nadie escarmienta en los cordones ajenos. En cualquier caso no hay que hacerle ascos a ningún tropezón, por muy previamente anunciado que haya sido, ya que en el peor de caso puede servir para superar la pegajosa modorra, teórica y práctica, que tanto nos domina o nos somete, o como poco nos lastra. Hay que huir de los caminos en línea recta, hay que defraudar las expectativas de las hojas de rutas y de las cartografías oficiales, por contra debemos explorar geografías alternativas.

Es con nuestra acomodaticia inclinación a la obediencia, basada casi siempre en ‘consoladores’ juicios (que invariablemente nos llegan ‘recomendados’ de fuera) sin fundamento, con lo que deberíamos ser siempre absolutamente intransigentes.

En medio de la aplastante banalidad de las leyes del Mercado, lo queramos o no, entregamos la mayor parte de nuestras energías físicas e intelectuales al explotador que ha tenido a bien alquilar nuestra fuerza de trabajo. Y a partir de ahí leemos la esclavitud ajena desde la propia, y así generamos, en el mejor de los casos, pensamiento consolador/conservador. Así nos consolamos por apoyar políticas ‘radicales’ que paradójicamente tienen, en la realidad práctica, consecuencias conservadores, ¿o más bien se trata de políticas conservadoras de fraudulenta apariencia radical? El caso es que ni percibimos ni mucho menos conocemos la real realidad de las cosas, y así no resulta fácil discernir, notar las diferencias, averiguar las identidades… pensar por cuenta propia con un mínimo de auto-exigencia crítica, o sea. Si no das con la auténtica realidad, ocurre que, en la práctica, no puedes interrogarla y, claro está, ella no puede ofrecerte sus respuestas, no puede, realmente, darse a conocer. Por eso no entiendo a los que dicen que desprecian la realidad. ¡Con lo que cuesta conocerla!

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CINISMO
Hay que insistir: es conveniente reivindicar el cinismo. En el fondo, eso que llamamos “cinismo” no es otra cosa que el antídoto de la hipocresía. La figura simétricamente opuesta al “cínico” no es el “virtuoso”, ni siquiera el “puritano”: es el “fariseo”.

CÓMPLICE
Cómplice es aquel que te ayuda a ser como eres.

DEFECTO
Defecto, originariamente debió significar tanto como déficit y sólo eso: una manera u otra de déficit. La idea de defecto es opuesta y simétrica a la idea de exceso: “pecar por defecto o por exceso”. Resulta curioso, sin embargo, que de cualquier modo, también la mayoría de los excesos suelan tener en el lenguaje usual la calificación de los defectos. Carencia y sobreabundancia son, a veces, y en términos contradictorios, equivalentes. “Pecados”: ya nos lo indica la frase hecha.


EGOÍSMO
Quizás en la medida que no somos egoístas somos tontos. Y quizás, también, en la medida que somos tontos nos vemos incapacitados para ser egoístas.

EPITAFIO
Por ejemplo:
Aquí yace
J. F.
Murió
Como había vivido:
sin ganas.

(Joan Fuster)


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