Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 13 de septiembre de 2017

13 de agosto / 2017





Cesare Pavese:
"El punto de conexión de tu oficio con la vida es la necesidad de expresión del primero y la necesidad de contacto con el prójimo de la segunda". (…)
"Es hermoso escribir porque este acto contiene dos alegrías, hablar consigo mismo y hablar a una multitud. Si consiguieses escribir sin una sola tachadura, sin un retroceso, sin un retoque, ¿le cogerías todavía gusto? Lo bonito es pulirte y prepararte con toda calma para ser un cristal" (…)

“Son más las cosas de las que no escribimos que aquellas de las que escribimos. Igual que la masa de los hombres se mueve en el círculo de sus preocupaciones y vive ‘sanamente’ los más diferentes problemas, así tú, ‘enfermo’ de literatura, no tratas por escrito más que cuestiones literarias y para todo el resto te mueves entre tus preocupaciones y viviéndolas ‘sanamente’ y en conciencia. He aquí cómo se puede acabar con la estúpida polémica contra los literatos y sostener que también ellos son hombres. Por lo menos, tanto como los analfabetos o los que no escriben.”

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Muñoz-McEwan: el dinero de los criminales sionistas no huele y toda esa mierda…
…y en cualquier caso, a nosotros que PODEMOS, nos vale (Rendueles).

“En 2011 me asombró la facilidad con la que unos de los escritores británicos más aclamados, Ian McEwan, un hombre bruñido por los destellos de la ilustración burguesa, aceptó el Premio Jerusalén de literatura en el Estado de apartheid.
¿Habría ido McEwan a Sun City en la Sudáfrica del apartheid? Ahí también concedían premios, con todos los gastos pagados. McEwan justificó su acción con palabras ambiguas acerca de la independencia de la “sociedad civil”.
(John Pilger)

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Robert Walser. Un fragmento de la carta que el paseante escribió a Frau Bandi:

“A veces me veo a mí mismo como una figura onírica, como un personaje quimérico. No vivo, y, sin embargo, estoy vivo… El buen sol brilla dentro de mi cuarto, sobre la mesa, sobre el papel de escribir, en la punta de mi nariz y de la pluma con que escribo estas necias palabras. ¿Verdad que también comparte la opinión de que el mundo es fabulosamente bello?… Yo mismo me considero más un tipo bueno, tonto y honesto, que malo, listo y ambiguo, más ingenuo que taimado, más recto que torcido y, por desgracia, más insignificante que importante o connotado.”


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