Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 1 de agosto de 2017

01 de julio / 2017



JUAN JOSÉ SAER
LA GRANDE


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El neoliberalismo  2/3

La crisis de 1973 abrió un convulso periodo. El capitalismo cayó en recesión: a las bajas tasas de crecimiento les acompañaban altos niveles de inflación, etcétera...(esto no es un inventario así que con el permiso de Perec escribimos etcétera) Y ya se sabe, ‘empezada la torta, todo el que llega corta’, así que a Hayek le faltó tiempo para poner el grito (‘neoliberal’) en el cielo: “…el Estado ‘protector’ (del que se culpaba a Keynes y discípulos) con su nefasta costumbre intervencionista en lo que es ‘el curso normal de la acumulación de capital y el Libre Mercado’; los altos salarios  unidos al elevado y parasitario gasto social del periodo de los años cincuenta y sesenta han sido la causa directa de la inestabilidad monetaria y la destrucción de la libertad de competencia de la cual depende la prosperidad de todos”. Y tras señalar los agentes patógenos Hayek se envalentona y se atreve con todo a la hora de prescribir castigos e incentivos: “…la desigualdad es un valor positivo imprescindible para la libertad y el desarrollo” “necesitamos un ‘Estado fuerte’ (El Chile, tras el criminal golpe, de Pinochet fue la sangrienta experiencia piloto del neoliberalismo) que acabe con el parasitismo sindical y reduzca radicalmente los gastos sociales” “se impone la restauración de una tasa ‘natural de desempleo” o ejército industrial de reserva que presione a la baja el mercado salarial y al mismo tiempo aterrorice al, de momento,  privilegiado poseedor de empleo aunque sea precario. En paralelo y también como requisito imprescindible para la sacrosanta ‘creación de riqueza’ se implementará la drástica reducción de impuestos a las grandes empresas y, en la misma dirección de los mismos bolsillos, a las rentas obscenamente altas.

En 1974 Hayek (economista, filósofo y jurista en cuyo curriculum, como en el de Piglia o Levrero, no podía faltar la imprescindible beca Guggenheim) fue generosamente retribuido, por sus grandes aportaciones a la hegemónica ideología de la clase dominante, con el ‘apolítico’ Nobel de Economía. Casualmente en 1976 cantó el mismo bingo su compinche Milton Friedman, y así se fueron encaramando al pódium sucesivamente hasta diez miembros de la criminal ‘Escuela de Chicago’.


En 1979 Thatcher llegó al poder y UK fue el primer país capitalista avanzado que puso en práctica las recetas del neoliberalismo. Recetas que se vieron ‘graciosamente justificadas’ por la estúpida invasión de Afganistán por parte de la URSS en 1978 (la carrera armamentística estimulada por USA se disparó y disparó el déficit público), dando aún más peso a su ingrediente ‘anticomunista’. Thatcher se rodeó de colaboradores que habían asistido (discretamente) en primera línea de fuego al experimento chileno y desplegó todo el catálogo de armas y aparatos de tortura neoliberales: no tardó en aplastar a los moderados sindicatos y sus ‘últimas huelgas salvajes’, creó niveles de desempleo masivos, recortó contundentemente los gastos sociales, y por el otro costado bajó los impuestos a los ricos, inició el proceso de privatizaciones, abolió los controles sobre los flujos financieros potenciando el capitalismo financiero especulativo, ‘de casino’, etcétera otra vez… años más tarde Major y Blair, conservadores y laboristas, otra forma de PPSOE, continuaron su espléndida labor de aniquilamiento…

ELOTRO

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