Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 29 de julio de 2017

28 de junio / 2017


ÁNGELES DÍEZ.
¿Quién teme a la constituyente venezolana?



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El temor es un tumor. No se evita porque se teme. Se teme lo que se espera porque se espera. Se teme la crítica como se teme ser ignorado por ella. Se teme pasar inadvertidos. No contar para nadie se teme. Se teme que te cuenten. Que no te cuenten es de temer. Vivir es de temer. Porque se teme no se vive. Se teme salir y entrar. Es de temer  no poder volver a entrar o salir. Se teme huir por la entrada. Conocer al autor de la salida es, de entrada, algo de temer. No poder salir es constante temor. Se teme no saber contar. No saber callar se teme más. Se teme a las respuestas conocidas de las preguntas por conocer. Ser señalado es de temer. Temerario es señalarse. Se teme caer, y más no saber cómo y dónde caer. Se teme no ser temido. Se teme lo que no se tiene porque se tiene. Se teme poder resistir. La tradición como novedad es de temer. Se teme convertir el temor en auténtico temor. El temor se somete a discusión con temor. El temor debería ser lo que el temor no puede ser. El temor sólo tiene destinatarios, es un rito social. El temor que caga la vanguardia alimenta, como debe ser, a la retaguardia. Van al temor para divertirse. La obra del temor resulta en todo semejante a su autor. El temor, con tal de que sea menor de setenta y cinco años, puede temer gratis. Se teme temer. Temer se admite como inadmisible. Se teme por desglose. Se teme por autodefinición. Temer es más de escuchar que del gesto de charlar. Temer no es un fenómeno atmosférico, aunque crea atmósfera. El auténtico temor es más de rogar que de aplaudir. Se teme lo que se desaprueba, se silba y patalea. Temer no está en el guión, temer es el guión, se teme y basta. Cuando temer se decía que no iba en serio. Lo religioso es temer. Temer el planteamiento del nudo sin desenlace. Temer la locura de temer. El temor es de todos modos, y en cualquier caso, en todo tiempo y lugar, un rito. El temor ajeno también se teme. Temer es una práctica  de conformismo apriorístico. Temer es una forma de mímica donde el temor es el temor como cada uno lo percibe y entiende. El temor, ese es su privilegio, se explica por sí mismo cuando a su petulante ignorancia le da por ahí. Se teme por inconsciencia, por eso el temor no se acaba nunca. Se teme por miopía diagnosticada sin fundamento. El temor es una misa, temer va a misa. Nunca se teme sin destinatario. Por intransigencia se teme. El temor desaforado encuentra todas puertas infranqueables. Se teme para la autoexclusión. Temer como forma de vida. Temer como forma de trascender el temor. Se teme comprender lo que el propio temor no ha comprendido. Se teme que el temor que se desarrolla ante nuestros ojos alimente también la voracidad de nuestro temor.  El temor nunca es teatro, aunque su ritualidad posea color teatral. El temor no tiene nada de oscuro, lo oscuro es oscurecerlo. No existe temor que pueda soportar una forma radicalmente cómica. Al temor se le hace decir más pus de lo que dice. Se teme saber dónde está enraizado el propio temor, por temor a no poder disfrutar de ese silencio. Se teme lo inteligible porque mutila su didactismo de lo inexplicable. El temor no es acerca de algo; es ese mismo algo. Se prefiere el temor de vivir que el sufrimiento de existir. El temor es despiadadamente ilimitado, no sabe que no puede. Que se sepa parientes el temor no tiene, quizá por eso enseña lo que no sabe. Desprendido de todo artificio el temor brilla, se delata y se apaga pero no acaba: pospone su fin temiendo que llegue. El temor se afirma y se niega todo al mismo tiempo. El temor teme de sí mismo su gratuidad, su conformidad vertical, jerárquica, reaccionaria y decorativa. Donde no puedas temer nada, no desees temer nada. El temor, su forma  y su tamaño, ¿son de tumor? Al fin y al cabo también se les teme.

ELOTRO


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