Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

lunes, 17 de julio de 2017

16 de junio / 2017




El Guernica y el oscurecimiento del origen del oscurecimiento…

‘Sin duda, algún día la fuerza de los hechos hará que también los teóricos acaben por reconocer…’ en fin, puestos a soñar… recuerdo haber leído que el propio Kissinger ‘reconoció’, treinta años después y como único error del genocidio que organizó y  patrocinó en Chile, el haber puesto al mando a un carnicero tan ‘exageradamente’ entusiasta como Pinochet. Sin embargo no recuerdo que Borges, el cieguito facha, el autor de ‘Historia universal de la infamia’ ‘reconociera’ su propia infamia a la hora de sacar pecho y lucir las medallas otorgadas por criminales ‘amigos’, como Pinochet o Videla. Claro que además de escribir bien,  era ciego, la criaturita…

Nelson Rockefeller no era ciego, al contrario, era un pájaro con mil, con millones de ojos y oídos (‘No hay asunto que no requiera la utilización de espías’ / Sun Tzu en ‘El arte de la guerra’) propios aunque, eso sí, generosamente financiados por los contribuyentes USA: la CIA, el FBI... y alguna cotilla más).

Si el accidental lector de este blog pensaba que las entradas sobre el ‘Guernica’ ya habían llegado a su fin, lamento anunciarle que está en un error. Resulta que mi contrato basura con salario de miseria, como vigilante de sala, en el museo reina Sofía me está permitiendo, además de la observación pausada y meticulosa de la extraordinaria expo de Picasso organizada con motivo del 80 aniversario del Guernica, la lectura de artículos y ensayos (disponibles en puntos de lectura del museo) sobre el encargo y la realización de la obra y los avatares, artísticos y políticos, que ésta ha disfrutado y padecido en sus convulsos ochenta años de vida.



Digo que con cada nueva lectura se va reduciendo la espesa capa de veladuras que cubre al cuadro y su dilatada y jugosa historia. Les cuento un cuento cómico (‘Lo serio y lo cómico coexisten y se reflejan mutuamente. La verdadera risa no excluye lo serio: lo purifica de dogmatismo, de unilateralidad, de esclerosis, de fanatismo y espíritu categórico…’ / Bajtín) con el tal Nelson Rockefeller de prota.

Ocurrió que un voluntarioso intelectual de nombre Irving Petlin se hizo cargo de las 265 cartas firmadas por distintos intelectuales y científicos estadounidenses dirigidas a Pablo Picasso con la solicitud expresa de que, en protesta por el genocidio que el ejército norteamericano estaba cometiendo en Vietnam, retirara el ‘Guernica’ de la exhibición pública en el MOMA de Nueva York, donde por voluntad expresa del pintor se hallaba en custodia hasta que en España se reinstaurara la República o, al menos, existiese un gobierno democráticamente legítimo. (Apuntemos aquí que la razón principal por la que el Guernica acabó en el MOMA fue que, en medio de una de las ‘demasiadas’ giras itinerantes de exhibición, llegó a oídos de Picasso la noticia de oscuras maniobras del gobierno franquista para reclamar oportunistamente la propiedad del cuadro.)

Pero sigamos con Petlin y su misión de hacer entrega al pintor de las cartas petitorias escritas por los ‘indignados’ intelectuales norteamericanos. Petlin, que alguna tostá se olía, había declarado a la prensa que las cartas ya habían sido enviadas por correo al domicilio de Picasso en la Costa Azul. Pero en realidad su intención secreta era llevarlas personalmente  hasta Francia y entregárselas en mano a Michel Leires, que a su vez las entregaría a Picasso. Muy pocos conocían el plan del viaje, la fecha del vuelo. Sin embargo, Petlin recibió poco antes de tomar el vuelo una última llamada de Alfred Barr, capo del MOMA y perro de presa al servicio de Rockefeller – alguien que, obviamente, no debía estar informado-, para que desistiera de la empresa. Más de dos décadas después, en 1993, supimos que Petlin descubrió más tarde que su teléfono había sido intervenido y esto explica por qué Barr lo llamó antes de su viaje a París:

“Alfred Barr estaba informado, y también Roland Penrose lo estaba, y Michel Leiris lo estaba también”.

Putlin creía que, para cuando él estaba viajando a París (en secreto y con las cartas para Picasso), Roland Penrose había tomado contacto con Leiris para persuadirlo de sabotear la entrega del paquete de cartas a Picasso. Petlin había arreglado confiar a Leiris la tarea de dárselo a Picasso. Leiris era yerno de Kahnweiler (principal marchante de Picasso) y su socio en el negocio del arte. El sabotaje tuvo éxito. En opinión de Petlin, Leiris compartía, obviamente, los puntos de vista expresados por Barr y los integrantes del consejo de administración del MOMA, con Rockefeller a la cabeza, sobre la relación entre la política y el mercado del arte.



Otra del tal Nelson R.
Con motivo del 75 cumpleaños de Picasso, en plena guerra fría, se celebraron dos grandes exposiciones, una en Moscú convenientemente oscurecida, y otra, a bombo y platillo, en el MOMA de Nelson. Que Picasso, afiliado desde 1946 al partido comunista francés era, personalmente un caso perdido para ‘el mundo libre’ bajo la bota del imperio USA, era algo ya asumido por Nelson. Pero poderoso caballero es don dinero y el cabecilla de los Rockefeller sabía utilizarlo en provecho de la causa, la suya, por supuesto. No podía ‘comprar’ a Picasso, vale, pero sí podía comprar su obra. Así que ni corto ni perezoso, y asesorado por expertos, hizo una lista de siete grandes obras maestras que abarcaban todas las épocas del arte picassiano. La mareante cifra en millones de dólares era presumiblemente irrechazable e inalcanzable para cualquier otro modesto coleccionista de la Vía Láctea. Picasso, ¿inexplicablemente?, dijo no.

Unos años más tarde, el voluntarioso Nelson, compró un gran tapiz que reproducía el Guernica y lo regalo a la ONU para ‘decorar’ uno de sus salones principales. Pero la obra de Picasso, aunque ya desnaturalizada y oscurecida, parece que en pleno siglo XXI seguía siendo incómoda, políticamente incorrecta, para los intereses de Nelson y su camarilla:

“Comencemos por aquel momento de febrero de 2003 en el que la copia en tapiz del Guernica de Picasso que colgaba de la antesala de la Cámara del Consejo de Seguridad de la ONU fue recubierta, ante la insistencia estadounidense, ya que no «representaba un telón de fondo adecuado», explicaron, para las declaraciones oficiales ante los medios de comunicación oficiales acerca de la próxima invasión de Iraq. El episodio ha pasado a ser emblemático…”

Véase:
RETORT
“PODERES AFLIGIDOS
El Estado, el espectáculo y el 11 de Septiembre”



El 'Guernica', digo el crimen contra los trabajadores, no se acaba nunca...

ELOTRO


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