Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 4 de julio de 2017

03 de junio / 2017




“En la mesa de producción se transforma un balbuceo en retórica”
(Harun Farocki)


Pues vamos a intentarlo ¡Plaqueta! ¡Acción!:

Entre otras muchas cosas, leyendo al enemigo de clase se descubre que al otro lado se cometen errores parecidos. Por ejemplo, también en sus dogmas más ortodoxos a veces se descubren cosas que en muchos casos pueden añadir algo nuevo a nuestro conocimiento, e incluso llegar a tener, digo para nuestros intereses, cierta validez práctica. Al fin y al cabo ellos hicieron, contra la elitista y absolutista aristocracia feudal, su muy sanguinaria revolución armada (aunque conviene saber que la burguesía y la aristocracia inglesa ‘superaron’ sus antagonismos –sus contradicciones ‘internas’- al verse desunidos frente a una pujante clase obrera cada día más insurgente, en plena revolución industrial allá por los albores del siglo XIX), y mira tú por donde salieron vencedores, el populacho hizo su papel de carne de cañón, de aquella empresa, y, es de temer que probablemente por eso, por cumplir bien y a tiempo su cometido de clase emergente, hoy son la clase dominante.

Poco más de doscientos años que llevamos disfrutando de lo lindo (cierto que algunos desafortunados territorios tuvieron que esperar para su entrada al mejor de los mundos posibles unos añitos o en algunos casos más de un siglo), con la filantrópica burguesía en el poder.

Quede por supuesto que con lo del disfrute me refiero sobre todo a los ‘legítimos’ amos de los medios de producción del capitalismo (también, ya del tirón,  propietarios de los muy serviles legisladores y por consiguiente de las muy atinadas leyes que se dignan promulgar), sin olvidar, aunque eso sí, situados unos cuantos miles de escalones más abajo, a sus privilegiados gestores, técnicos y burócratas del aparato del Estado y los lacayunos intelectuales y artistas igualmente subordinados / subvencionados.

Desde luego que no les sale gratis el entramado (superestructura) del dichoso tinglado político, legislativo, administrativo, jurídico, militar, religioso… o policíaco. Menos mal que en lo de las plusvalías tienen, porque así se lo han habilitado con el sudor de los asalariados, un chollo sin techo, o sea, sin límite. Y es que las graciosamente llamadas leyes del mercado, resulta que también las dictan ellos, y como no podía ser de otra manera a la medida de sus exclusivos  intereses. Ah, y nada de pomposas ‘leyes de la economía’, en el prodigioso modo de producción capitalista la economía no es ni ha sido nunca economía a secas, sino más bien economía política (Dictada y garantizada como puede comprobarse en nuestros días por el Gobierno, la Hacienda, el Ejército, la Policía, y los dúctiles Sindicatos…) como bien ignora, se supone que por su propio bien, la muy consentidora y sumisa y boba mayoría de los explotados.

Pero este sindiós es sólo cuestión de tiempo, ya lo verán, no desesperen. La gente, que aunque lo disimula muy bien no es tonta del todo, acabará por darse cuenta de que los medios de información que los canalizan, encarrilan, conducen o más bien ‘teleguían’, no cuentan la ‘cosa’ tal como es, aunque así lo publicitan, sino tal y como debería ser, ¿dónde?, pues en ese ilusorio ‘mejor de los mundos posibles’ en el que, hay que ver lo que son las cosas, nunca aparece la gente real inmersa en sus verdaderos procesos de relaciones sociales, producción y consumo que se dan, sí o sí, en el marco de un concreto contexto social e histórico igualmente real. Claro que si eso fuera así, es un bobo suponer, ¿cómo esos medios y sus expertos se podrían  atrever a hablar frente al público de esa entelequia que llaman economía pura o neutra? Cuando saben de sobra que de lo que verdaderamente se trata es de estricta política económica de clase que además se impone dictatorialmente, aunque primorosamente envuelta en deslumbrante papel de regalo ‘democrático’ (del que cagó el moro). Tan de clase es la política económica (una duda: ¿por qué las grandes fortunas no pagan impuestos?) como, por poner otro ejemplo, la realmente existente libertad de expresión, que solo pueden realmente disfrutar los amos de los grandes medios de producción y difusión de la propaganda del poder. Lo de la igualdad ante la ley y ante lo que llaman ‘Justicia’ si les parece lo dejamos para un próximo post que ya mismito estoy preparando, y que va sobre chistes sin puta la gracia, a lo Beckett o lo Kafka, que me sale, digo su uso, más o menos por el mismo valor de cambio…

ELOTRO


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