martes, 20 de junio de 2017

20 de mayo / 2017

“Teatro épico, teatro dramático, teatro de vanguardia”
Alfonso Sastre


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"Nada es más real que nada" (Beckett)

Un estilo que expresa pero no explica.

-¿Nada que callar?
-No, señoría, nada que explicar.

Pero nada, y aún así nunca callan, nada  dejan por expresar. Pero explicar es una orden que, por lo que se ve, la nada es incapaz de ejecutar. Como si se tratara de una  irresistible necesidad de expresar nada. La nada no se explica porque nada en la nada tiene necesidad de explicación, según se ha expresado y expresa la propia nada. Lo que en cierto modo no deja de ser, en toda regla, una paradójica explicación que, eso sí, tiene buena coartada porque verdaderamente nada explica. También es cierto que, por su parte, la nada nunca, que se sepa, ha pedido explicaciones. Explicar es justamente lo que siempre desea evitar. Y aunque nada lo hace pensar, es de suponer que sus motivos tendrá. La nada va de que no necesita nada y mucho menos explicaciones, y ustedes se preguntarán, ¿de qué? Pues de nada de lo que haya expresado y  expresa. De nada, esa es la gracia. Y en eso consiste el estilo, que siempre se expresa en forma circular y con marcado carácter vicioso: de la nada por la nada hacia la nada. Todo por la Nada. En fin, puesto que no he podido averiguar nada de nada, me veo obligado a dejar esta nadería de explicación en suspenso. Hay cosas de las que no comprendo nada.

-¡Le digo a usted que no sé nada!

Pero nada importa demasiado. Otra explicación no tengo. Y, ya saben, ante la nada sólo queda continuar.

-Si plantara explicaciones, decía él.
-Resulta más barato comprarlas, decía ella.

Espero, sin más expediente, no haber dejado aquí nada expresado con suficiente claridad. Porque con lo que me conozco estoy seguro de que en cuanto supiera que hay una pálida llamita capaz de alumbrar el más mínimo atisbo de explicación… me apresuraría a sofocarla y ahogarla y extinguirla… y nada más que nada.


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