Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 23 de mayo de 2017

22 de abril / 2017

La última cinta de Krapp
Samuel Beckett
(con Harold Pinter)



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“El tren”
Raymond Carver


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‘Ellos’

Ni palabra de esos albañiles que caen del andamio y ya no almuerzan. Metáforas sí, y por un tubo. Debe de ser consecuencia de la oferta y la demanda esa. Esa que todo lo determina y todo lo explica. Menudo chollo tener una explicación-justificación para todo. Tremendo ahorro para las molleras supuestamente pensantes. Un catecismo además de infalible  abreviado ¡el Copón Bendito! Lo que no inventen ‘Ellos’.

Otro lugar común: ‘Que inventen ellos’. La frase hecha al alcance de todos, en boca de todos. Lo tópico como pensamiento vulgarizado, casi universal, casi perfecto. O sea, y gracias a ese casi, ideológica y funcionalmente perfecto. ¿Qué comerciante no roba ‘casi’ un gramo en el peso a un cliente?

Quiso entrar a ver las cosas de cerca y salió desencantado. Pero quizás por eso aprendió a pensar como es debido. El que les crea una sola palabra está perdido, repetía y no se cansaba de repetir. Sólo de cerca se ve el hilo, dijo, el hilo que los atraviesa, el hilo del que penden, el hilo que explica ese desorden aparente. De cerca, tampoco demasiado cerca, eso dijo, percibes con nitidez aquello a lo cual es imprescindible decir que no. Y así comprendes, alguien pasa contando con sus dedos, que es preciso aprender a resistir. Resistir, insistía.

Como en todo, dijo sin lamentarse, me hice viejo a destiempo. Con el tiempo los contratiempos. Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo. Todo lo que nos rodea es artificial, precisamente porque lleva las señas del hombre, de esa ‘cosa’ para ser exactos. No queda otra, hay que aprender a vivir sin ilusiones o, cuando menos, aparentarlo.

Un banquero falsea su balance, ¿Con que cara llorar en el teatro? Aún así no se desapasionen, porque la pasión es el único vínculo que tenemos con la representación de la verdad. Esa cuota de perversión, pagada con nuestra propia sangre, que hace más llevadera la vida… sobre todo la de ‘Ellos’. Escuchamos una música que no nos permiten tocar.

Encontrar el modo de encontrarnos. Quizás no deberíamos de desestimar las palabras huecas, digo por espaciosas. ¿Acaso no nos invitan a okuparlas? El único espacio respetable es el de los hechos, pero, ¿los hechos de antes o de después de las palabras que se supone los dan a conocer? Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre. Aunque siempre son otras las versiones que nos dan a (des)conocer. ‘Ellos’, por supuesto.

Otro busca en el fango huesos, cáscaras. Pero no hay como estar en contacto con la juventud, imprevisible, indecisa, para aprender a envejecer y hacerlo rejuveneciendo. Porque no es ‘Aún aprendo’ sino, mirando  al mismo tiempo el retrovisor de la mirada histórica, ‘Ahora sí aprendo’.

Y dejaros de firmitas y procesiones con pancartas, pero qué indignación ni qué niño muerto, hay que organizarse para la lucha, ¡Hay que armar a la peonada! Alguien limpia un fusil en su cocina. ¿Con qué valor hablar del más allá? Conozco, aseguró, el gusto invencible de la prostitución… y ya no tengo nada que perder. Razón de más para ir a por Ellos.

ELOTRO


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