Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

domingo, 21 de mayo de 2017

20 de abril / 2017


El silencio de Heidegger.
Viento de Bergen Belsen


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“MANIFIESTO”
PIER PAOLO PASOLINI



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Miscelánea


Nuestra causa va mal. / Bertolt Brecht

La oscuridad aumenta. Las fuerzas disminuyen.
Ahora, después de haber trabajado durante tanto tiempo nos hallamos en una situación peor que al comienzo.
Sin embargo, el enemigo sigue ahí, más fuerte que nunca.
Sus fuerzas parecen acrecentadas y presenta un aspecto
invencible.
No se puede negar que hemos cometido errores.
Nuestro número se reduce. Nuestras palabras de orden
se encuentran en desorden. El enemigo
distorsiona muchas de nuestras palabras hasta hacerlas
irreconocibles.
Aquello que dijimos, ahora parece falso: ¿Mucho o poco, con qué contamos ya? ¿Somos lo que ha quedado, marginados de la corriente de la vida?
¿Marcharemos hacia atrás, sin nadie que nos comprenda y sin comprender a los demás?
¿No hemos tenido suerte?

Tú preguntas estas cosas. No esperes ninguna respuesta
salvo la tuya.

B.B.

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“Leo mejor que escribo”
( Antonio Di Benedetto)

“Las tres principales novelas de Antonio Di Benedetto, Zama, El silenciero y Los suicidas, en razón de la unidad estilística y temática que las rige, forman una especie de trilogía y digámoslo desde ya, para que quede claro de una vez por todas, constituyen uno de los momentos culminantes de la narrativa en lengua castellana de nuestro siglo. En la literatura argentina, Di Benedetto es uno de los pocos escritores que ha sabido elaborar un estilo propio, fundado en la exactitud y en la economía y que a pesar de su laconismo y de su aparente pobreza, se modula en muchos matices, coloquiales o reflexivos, descriptivos o líricos, y es de una eficacia sorprendente. De sus construcciones novelísticas, el capricho está desterrado. Su arte sutil va descartando con mano segura las escorias retóricas para concentrarse en lo esencial. Del abandono cósmico de Zama al inventario metódico de las circunstancias y de las razones que pueden legitimar el suicidio, el hombre de Di Benedetto vive acorralado por el ruido destructor del mundo.”
(…)

"Zama es, por ciertos aspectos de su concepción narrativa, comparable a las obras mayores de la narrativa existencialista, como La nausea y El extranjero. Yo creo, sin embargo, que por las circunstancias en que fue escrita y la situación peculiar de la persona que la escribió, Zama es en muchos sentidos superior a esos libros."

( Juan José Saer )


Samuel Beckett replicó al pedírsele que eligiera el color de su lápida:
«Cualquiera, siempre que sea gris»

Harold Pinter sobre Beckett:

El muy beckettiano dramaturgo británico Harold Pinter proclamó sobre él: «Cuanto más lejos va, tanto mejor me siento. [...] Es el escritor más valiente e implacable de la actualidad, y cuanto más se restriega la nariz en la basura, tanto más se lo agradezco. Ni me toma el pelo, ni me pasea por jardines, ni me hace guiños de inteligencia, ni me da un remedio, o una senda, o una revelación, o un cacharro lleno de migajas de pan; no intenta venderme nada que yo no quiera comprar; le importa tres pitos si quiero o no quiero comprar algo; no se lleva la mano al corazón. Pues bien, voy a comprarle su mercancía con todos los cachivaches, porque no deja pasar un guijarro sin darle la vuelta ni una lombriz sin fijarse en ella. Lo que produce es hermoso. Su obra es hermosa».

Lukács sobre Beckett:

El filósofo marxista comentó sobre la novela ‘Molloy’:
«La innovación de Joyce, es decir, el mundo concebido como flujo, como principio desordenado y perdido de la conciencia, empieza ya en Faulkner a adquirir ese carácter de pesadilla soñada por un idiota. Beckett compone a base de una reduplicación y repetición de esa concepción del mundo: en primer lugar, el rebajamiento patológico más profundo del hombre en el vegetar de un idiota; luego, cuando va a recibir ayuda -por parte de un poder superior que siempre es desconocido-, el auxiliar cae en el mismo estado de idiotez».

Harold Bloom sobre Beckett:

Beckett, sigue Bloom, explicaba el porqué de que  Irlanda produjera tantos importantes escritores modernos:
«A un país tan sodomizado por los ingleses y los curas no le quedaba otro remedio que cantar».

Samuel Beckett:
“El infierno debe ser como recordar los buenos momentos cuando deseábamos estar muertos.”

“Si pesimismo es un juicio en el sentido de que el mal sobrepasa al bien, no se me puede acusar de pesimista, ya que no tengo ni deseos ni competencia para juzgar. Simplemente he encontrado más de lo uno que de lo otro.”

Carta a Tom Bishop, 1978

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El director teatral  Peter Brook:

«Las piezas de Beckett tienen algunas de las características de los carros blindados y de los tontos: aunque se dispare contra ellos y se les tiren tartas de crema siguen su camino impertérritos. Aparte de otras ventajas sorprendentes, son inmunes contra los críticos. Beckett siempre molesta a la gente por su honestidad. Fabrica objetos. Nos los presenta. Lo que presenta es terrible. Por ser terrible, también es cómico. Demuestra que no hay escapatoria, y esto produce desasosiego, porque, efectivamente, no hay escapatoria. [...] Nuestra ansia constante de optimismo es nuestra peor excusa»

“Pocas palabras, muchísima desconfianza”
(Antonio Di Benedetto)



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