Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 16 de mayo de 2017

15 de abril / 2017

“Marxismo y filosofía”
Karl Korsch

Prólogo de Adolfo Sánchez Vázquez


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Correo no deseado (3 / 4)


...¿Cómo ando? Perdiéndome. Tengo que elucubrar menos e investigar más. Me sobrevaloro por lo que pienso, no por lo que hago. Y casi no hago. Debo emprender trabajos de campo, quizás empezar por rehacer la topología y revisar algunas tipologías. Empezaré por echarle un vistazo intrascendente al ¡Hola! y a continuación quiero documentarme sobre Douglas Sirk. Lo del fútbol como que no. Alguna concesión me debo dispensar. Rito. El conserje sabe más de lo que cuenta pero, como hace tiempo que le tengo mosca, se hace de rogar. Quiere ser amable conmigo pero no quiere pasar por indiscreto, fisgón y bocazas. Le hago pasar y le ofrezco un botellín. Rito. Que la vecina es ella, me dice, que lo del buzón, el nombre y apellidos de varón que lo encabeza, él tampoco se lo explica pero ella es la única inquilina, contrato a la vista. Del correo no sabe, pero todos los paquetes, la mayoría del  Amazón, vienen a nombre de ella. Y tras el segundo botellín: su plaza de garaje, ella que él sepa no tiene coche ni moto, la usan las visitas, hasta ahora, eso sí es seguro, siempre hombres: jóvenes, maduros y viejos. Rito. El cotilla me lleva a hacerme preguntas sobre mí misma, sobre mi papel en la obra, sobre qué pensarán de mi vida los otros intérpretes en cuanto otros y también como espectadores. Rito. Existe una realidad externa, un medio ambiente que compartimos, pero también llevamos dentro de nosotros una realidad que no damos, ni nos damos, a conocer. Cuerpos y mentes reales y ficticios constreñidos en micromundos circundantes espacialmente, entre lo real, lo imaginario, lo publicitable y lo indecible. La constante tentación de desandar caminos y discursos y el no menos incesante lloriqueo del ya no se puede o no se debe. Rito. El chaval del super se ríe cuando le digo que en la puerta de enfrente vive la clienta que tanto les apasiona. Le ofrezco una Fanta fresquita y se ríe y la rechaza, que no se puede entretener, que tiene que volver escopetado, que el encargado es un cabrón controlador que no les deja pasar ni una. Pero bastó un manual rápido, estaba en puertas, para que me recitara de memoria la lista completa de la compra de la vecinita. Sepan que la clienta de la anatomía agraciada come de todo, aceite de palma, colesterol de ambos bandos, cláusulas abusivas… y también en esto es sistemática, la lista semanal según mi buen dotado informador no suele tener variaciones sustanciales. Ah, y salta a la vista que no pierde el tiempo entre los peroles. Rito…

ELOTRO


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