Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 13 de mayo de 2017

12 de abril / 2017

Joan Garcés, Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de la Sorbona


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Miscelánea

T. S. Eliot: “Preparamos un rostro para afrontar los rostros que nos encontramos”

Engels a Marx:
“Hemos de golpear cuando el hierro aún  está al rojo”

El lúcido y mordaz ensayo (‘Miseria de la teoría’) de E. P. Thompson era una crítica inmisericorde de la théorie’ francesa, particularmente del marxismo estructuralista de ascendencia althusseriana, empeñado en esquemáticas reconstrucciones teóricas escolásticas del materialismo histórico (es escolástica sin la única virtud de los escolásticos, a saber: la claridad’, dijo una vez el filósofo Manuel Sacristán, amigo político de Thompson y también editor suyo en castellano).

E.P. Thompson: “… no sois una generación postestalinista. Sois una generación en cuyo seno las razones y legitimaciones del estalinismo, mediante la ‘práctica teórica’, vienen siendo reproducidas día tras día.”


“El idealismo inteligente está más cerca del materialismo inteligente que el materialismo tonto.”
(Lenin, durante la lectura de ‘Filosofía de la historia’ de Hegel)


W. H. Auden: “El éxito de la literatura policiaca en los países protestantes se justifique en la ausencia del rito de la confesión.”


Marx en 1877:
…mi crítico (se) siente obligado a metamorfosear mi esbozo histórico de la génesis del capitalismo en la Europa occidental en una teoría histórico-filosófica de la marcha general que el destino impondría a todo pueblo, cualesquiera sean las circunstancias históricas en que se encuentre, a fin de que pueda terminar arribando a la forma de economía que le asegure, junto con la mayor expansión de las fuerzas productivas del trabajo social, el desarrollo más completo del ser humano. Que me disculpe, pero me honra y me avergüenza demasiado. Daré un ejemplo:

En diversos pasos de ‘El Capital’ aludo al destino que les cupo a los plebeyos de la antigua Roma. En su origen habían sido campesinos libres que cultivaban por su cuenta su propia parcela de tierra. En el curso de la historia romana, fueron expropiados. El mismo movimiento que los divorció de sus medios de producción y subsistencia trajo consigo no sólo la formación de la gran propiedad agraria, sino también la del gran capital financiero. Así que, una buena mañana, lo que había eran, de un lado, hombres libres despojados de todo menos de su fuerza de trabajo, y del otro, prestos a explotar ese trabajo, quienes se habían apropiado de toda la riqueza. ¿Qué pasó? Los proletarios romanos se convirtieron, no en asalariados, sino en una chusma ociosa, más abyecta aún que los antiguos blancos pobres del Sur de los Estados Unidos, y con eso lo que se desarrolló fue un modo de producción que, lejos de ser capitalista, dependía de la esclavitud. Así pues, acontecimientos asombrosamente análogos pero que se dan en ambientes históricos diferentes llevan a resultados totalmente diferentes. Estudiando cada una de estas formas de evolución por separado y luego comparándolas podrá acaso descubrirse fácilmente la clave del fenómeno, pero nunca se llegará a eso mediante el pasaporte universal de una teoría general histórico-filosófica, la virtud suprema de la cual consiste en ser suprahistórica.”

No basta con que la idea tienda a la realización; la realidad debe también tender a la idea.

Alberto Moravia:
“Para mí el marxismo es una forma particular de sociología utopista y revolucionaria”

Marx en los  Grundrisse:
Si no halláramos ya en la sociedad, tal como es, las condiciones materiales de producción – y las consiguientes relaciones de tráfico social— necesarias para una sociedad sin clases, todos los intentos de voladura serían Donquijotería.

… la utopía, el socialismo doctrinario (…) supedita el movimiento total a uno de sus aspectos, (…) suplanta la producción colectiva, social, por la actividad cerebral de un pedante suelto y (…) sobre todo, mediante pequeños trucos o grandes sentimentalismos, elimina en su fantasía la lucha revolucionaria de las clases y sus necesidades, (…) este socialismo doctrinario (…) en el fondo no hace más que idealizar la sociedad actual, forjarse de ella una imagen limpia de defectos, y quiere imponer su propio ideal a despecho de la realidad social.

Epicuro: Lo necesario es fácil de realizar, y lo difícil de realizar no es necesario.

Baudelaire:
“Atrapar lo poético en lo histórico
lo eterno en lo transitorio.”



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