Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 22 de abril de 2017

22 de marzo / 2017



Escalada nuclear en Europa: Estados Unidos ensaya la bomba B61-12
por Manlio Dinucci


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De la manita de Raymond Williams…

Un ‘presente’, históricamente hablando, desconectado del pasado no es, no puede ser en ningún caso: ‘presente’; sería en cualquier forma un presente mermado, mutilado, un ‘presentito’ o un ‘estadio’ postizo de ‘presente’. Se trataría  como mucho de una pequeña abstracción de ‘presente’ (adiciones, supresiones y modificaciones realizadas con la burda intención de sustituir el todo por la parte, además con una parte aislada, desnaturalizada e inerte), un fragmento, un trozo, un cacho (¿fundamental, secundario, marginal?), perteneciente a un primigenio ‘todo’ que, sólo como tal totalidad si fuera el caso y únicamente tratado como proceso total (que no es en modo alguno un proceso aislado y que incluye todas las  complejas interrelaciones dinámicas de sus diversos elementos con el, digámoslo así, pasado que no acaba de pasar, que se hace presente además con sus remanentes ‘áreas de experiencia’ y que resulta ser, también   en cierto modo aunque nunca como producto ‘acabado’, pasado residual en cuanto conlleva valores y significados reales e imperantes) se podría denominar, ya en un sentido propiamente cabal, ‘presente’ con todas las letras.

Sin embargo, y aunque la evidencia práctica en su contra es abundante, resulta ser el profundamente deformado y jibarizado (reducido y disecado) concepto de ‘presente’, sutilmente desconectado del pasado, el que se muestra sobre el terreno como verdaderamente hegemónico. Es por eso que se suele dar un conflicto, una discordante tensión entre la interpretación recibida (desde los sistemas influyentes de explicación y argumentación) y la propia experiencia práctica. Y es aquí donde quizás venga a cuento insistir en  aquello de que la ‘conciencia práctica’ (sentimiento en oposición al pensamiento) es lo que verdaderamente se está viviendo, y no sólo lo que se piensa que se está viviendo.

El presente, visto como proceso total y por tanto este sí conectado al pasado y al futuro, deviene pues en una conceptualización alternativa (más que opositora porque esta, de hecho, no suele pasar la mayor parte de las veces de ser otra forma velada de aceptación de lo dado), que sólo tiene lugar fuera o contra el modo dominante.

Conviene clarificar la separación entre lo social (relaciones, instituciones, formaciones…) y lo personal (esto, aquí, ahora, vivo, activo, subjetivo…). Y en esa esfera de análisis teórico aceptemos pues que lo social es siempre pasado, en el sentido de que siempre está formado. Pero no olvidemos contar (para el completo análisis del incesante proceso en su conjunto), con la innegable ‘experiencia’ del presente.

La experiencia, en oposición a la creencia, es así mismo un ininterrumpido proceso formador y formativo y, por tanto, presencia viviente en continua transformación. Por ejemplo la producción de arte no se halla nunca ella misma en tiempo pasado. Es siempre un proceso formativo dentro de un presente específico. Y desde el mínimo rigor es bien sabido que lo viviente no puede ser reducido a formas fijas e inertes, so pena de incurrir en...

ELOTRO



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