Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 18 de abril de 2017

18 de marzo / 2017


Emory Douglas: The Art of The Black Panthers


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Leo  por vez primera ‘Memorias de Leticia Valle’ de Rosa Chacel (y el caso es que tenía en casa, lo acabo de descubrir, y desde hace años dos ediciones diferentes del libro en papel y una en formato pdf pero…) y por mi parte comparto la sorpresa y el entusiasmo de Jorge Valotta (Mario Levrero) por esta inteligente y transgresora (1946) novela de memorias en la que, por mostrar algunos ejemplos entre muchas otros pasajes,  uno puede tropezar con párrafos tan sugerentes como el siguiente:

“Yo pensaba que me faltaba el principio, que nunca llegaría a comprender sin haber oído lo que habían dicho antes, pero no momentos antes, sino días antes, siglos antes…’

Dentro de mi particular lectura y en un sentido en el que quizás, y digo quizás, la Chacel (una escritora que, al menos en esta obra, dice mucho y muy bien dicho) no pudo siquiera ni sospechar , este fragmento me parece o más bien me sugiere un hermosísimo, y reivindicativo, canto a la historicidad, un vivo llamamiento a la necesidad imperiosa de ir a conocer, más allá de la naturaleza del asunto, los primigenios orígenes, de comparecer a la ineludible cita (desde el criterio del rigor, con la concreta verdad de la totalidad, es un decir, de los hechos, individuales y/o colectivos, en el transcurso de todo su proceso social) con las primigenias raíces o fuentes para de ese modo conocer y poder comprender, aprehender,  en toda su extensión y profundidad, junto con el complejo aporte del vivo  presente, la ‘cosa’ que sea (en la cita que nos ocupa se trata, digo la ‘cosa’, de una inefable conversación entre dos hombres adultos que es comentada y valorada –mediante habla memorística interior- por una niña de doce años de edad, y por muchos motivos rarita, a la que, quizás a la defensiva, las mujeres adultas e iletradas que la rodean  reprochan ‘que lee demasiado, pasea poco y habla como un libro’ –en el texto lo hace vía Leticia Valle adulta, la narradora que repasa sus recuerdos-).

Y aquí pego otro fragmento:

“…con lo que yo pensé en el trayecto de la cocina al despacho podría llenar cientos de páginas; envejecí diez años en ese momento…”

Supongo que un poquito picará la curiosidad por el (histórico) antes, el precedente-resorte, el hecho ocurrido en el inmediato  pasado que provocó en la niña ‘marisabidilla’  aquel arrebatado y caudaloso torrente de pensamientos que, suponiendo el caso de que a la tal Leticia le hubiese dado por fijarlos negro sobre blanco,  ocuparían lo que una novelita de César Aira o similar. Aunque seguro que no con su cansina, insignificante y estulta pirotecnia imaginativa.

Añado un trozo más:
“…las palabras del libro que había intentado tragarme seguían delante de mi como una masa sin forma, como un fango donde iba hundiéndome; sin embargo sabía que otros habían avanzado por ellas; luego, aquella blandura, aquella viscosidad que yo notaba no estaba en el terreno que pretendía atravesar, sino en mis propios pies”.

Y qué me dicen de este otro, e igualmente  deslumbrante, fragmento:

“…leer un párrafo y no comprender, volver atrás, seguir adelante y encontrar una frase que se tambalea porque más de la mitad es incomprensible, encontrar aquí y allá las palabras del uso diario y, entre unas y otras, puentes o callejones oscuros por donde no se puede pasar y, si se pasa, es como si no se hubiese pasado.
¿Por qué no le advertirán a uno algo de esto? Tienen por sistema quedarse a la orilla; así les sentía yo, parados detrás de mí, a ver si nada uno en esta agua turbia o si se va al fondo.
(…)…pausadamente, como cuando quiere uno convencerse a sí mismo de que no tiene miedo, cogí el libro otra vez y lo abrí…”


Claro está que no todos los renglones de la novela tienen el altísimo nivel que lucen estos cachos (palabras, frases, pensamientos… forma y significado) que he abstraído de ella, aunque algunos de ellos les puedo asegurar que más, muchísimo más. Igual que la valoración que me merece el magistral conjunto, el contenido total entre tapa y contratapa. Por lo tanto creo que ya sobran más comentarios, ¿no les parece?
Si no tienen nada mejor que hacer, léanla y disfruten a mente suelta.

ELOTRO



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