Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 15 de abril de 2017

15 de marzo / 2017


“Desde Italia, el ataque contra Siria”
por Manlio Dinucci



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“La filosofía es un afán que siente el hombre por saber de sí mismo”.
(Sócrates)




“Pobreza no es vileza”.
Está muy bien. Pero ellos sin duda envilecen al pobre. Lo hacen, y lo consuelan con ese refrán. Uno de esos refranes que se podían aceptar en otros tiempos, pero cuya fecha de caducidad llegó hace mucho. Igual que aquella frase tan brutal: “el que no trabaje, que no coma”. Cuando había trabajo para dar de comer a la gente, existía también una pobreza que no envilecía a quien la padecía si su causa había sido una mala cosecha u otra desgracia. Pero sí que envilece esa miseria en la nacen millones de seres humanos y en la que acaban cayendo centenares de miles de personas que empobrecen. Hoy la suciedad y la miseria crecen en torno a ellos como muros construidos por manos invisibles.”
(…)
“Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.”
(Walter Benjamin)




Aforismos de Flaubert

Un recuerdo es algo hermoso, es casi un deseo que se extraña.

Es necesario leer, meditar mucho, pensar siempre en el estilo y escribir lo menos posible, sólo para calmar la inquietud de la idea que nos pide tomar forma y no regresa a nosotros hasta que le encontramos una expresión exacta, precisa.

Estamos hechos para la infelicidad.

Sí, trabaja, ama el arte. Entre todas las mentiras, sigue siendo la menos falsa.

Tengo mis dudas sobre el espíritu artístico de esta época, es decir, sobre los pocos artistas que hay. Si nosotros no realizamos nada que valga la pena, cuando menos habremos preparado el camino para una nueva generación que tendrá la audacia (estoy buscando otra palabra) de nuestros padres, más nuestro eclecticismo. Sin embargo, me extrañaría que lo lograran: el mundo se va a convertir en algo muy tonto. De ahora en adelante, y durante mucho tiempo, todo será bastante aburrido.

La crítica está en el último escaño de la literatura; casi siempre como forma, y sin duda como valor moral, es inferior al estribillo y al acróstico, los cuales exigen, al menos, cierto esfuerzo de invención.

Pintarás el vino, el amor, las mujeres, la gloria, siempre y cuando no seas ni borracho, ni amante, ni marido, ni soldado. Vemos mal la vida si nos mezclamos con ella, sufrimos por ella o la disfrutamos demasiado. El artista, desde mi punto de vista, es algo monstruoso, algo contra natura…

Lo que distingue a los grandes genios es la generalización y la creación: sintetizan en una persona caracteres dispersos y aportan a la conciencia del género humano personajes nuevos. ¿Acaso no creemos en la existencia de don Quijote como en la de César? Shakespeare era algo formidable en este sentido. No era un hombre, sino un continente; en él había grandes hombres, multitudes enteras, paisajes. Los genios no necesitan tener estilo, son fuertes a pesar de todos sus defectos y a causa de ellos. En cambio nosotros, los pequeños, sólo valemos por la ejecución impecable.

La melancolía es un recuerdo que se ignora.

Un alma se mide por el tamaño de su deseo, así como, de entrada, juzgamos a las catedrales por la altura de sus campanarios. Por eso odio la poesía burguesa, el arte doméstico, aunque yo lo practique; en el fondo me da asco.

‘¿Cuál es tu deber?: La exigencia de cada día’. Esta frase es de Goethe: hagamos nuestro deber, que es tratar de escribir bien.

El hombre no es nada; la obra, todo.

Lo que nos falta son principios. A pesar de todo lo que se diga, hacen falta, aunque habría que saber cuáles. Para un artista sólo hay uno: sacrificarlo todo al arte. Debe considerar la vida sólo como un medio y nada más, y debe burlarse, en primer lugar, de sí mismo.


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