Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 8 de abril de 2017

08 de marzo / 2017


“A vueltas con Javier Cercas”

Francisco Espinosa Maestre – Historiador



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Tradiciones, invenciones y mitos…


Resulta cuando menos curioso escuchar a un tipo tan moderno e innovador como el cuentista argentino César Aira decir que, a la hora de recomendar lecturas a otros, se conduce de la misma manera que cuando elige obras para sí mismo, prefiere y da prioridad siempre a la lectura de los clásicos. Un clásico, dejó dicho Italo Calvino, es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir. O sea, que sigue vivito y coleando.

Desde luego que la tradición clásica puede ser un arma de doble filo; unos la consideran únicamente como un inerte pasado sobreviviente; otros en el polo contrario afirman que la tradición clásica actúa como una fuerza activa y configurativa sobre la realidad actual. Como si hubiese que elegir ineludiblemente entre dos caminos que es imposible tomar a la vez, dos caminos que forzosamente tienen que ser recorridos por separado.

¿Despreciamos entonces la síntesis dialéctica?

Desde luego que negar la presencia activa del pasado (de las tradiciones: reales, inventadas o mitificadas… tanto progresivas como reaccionarias en su sentido más amplio), en el tiempo presente es muestra de insigne ignorancia sobre la ‘total’ realidad social en la que estamos inmersos.

Y por supuesto no es aconsejable  desconocer la recurrente y comprensible intención de la ideología  dominante que consiste, precisamente, en utilizar oportunistamente la tradición, cierto que en una versión más o menos manipulada y purgada de elementos subversivos, para así avalar y ratificar el estado de cosas actual, el orden presente.

El caso es que el establishment (político, social, cultural), se ve obligado a adulterar y falsificar la historia, el relato de las tradiciones, precisamente para pulir, sanear o directamente suprimir aquellos componentes, efectivos o potenciales, de manifiesto carácter cuestionador y transgresor o irreverentemente crítico o en su caso grosera y descaradamente  subversivo.

O sea, que todo apunta a que en la tradición, como en botica, se encuentra de todo. Como  suele decirse tradicionalmente. A partir de ahí, ese lugar de partida tradicional, ya sólo nos quedaría someter ese ‘todo’ (lo inerte y lo vivo, lo mutable y lo inmutable con sus flujos y reflujos y sus roces e influencias recíprocas) a un concreto proceso de comprensión por medio de un pormenorizado, minucioso y descifrador análisis dialéctico. Simplemente por tratar de enriquecer y estimular, en última instancia, la incesante generación creativa que deviene  de las susodichas tradiciones ‘efectivamente’ innovadoras.

Rematemos esta breve nota  con una pertinente, por dialéctica, cita de Eric Hobsbawm:
“…si queremos comprender de qué modo el pasado se ha convertido en presente, hemos de comprender también nuestras complejas relaciones con este pasado, que incluyen tanto la necesidad histórica de transformarlo, como el deseo de mantener, de establecer e incluso inventar una continuidad”.


ELOTRO



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