martes, 28 de marzo de 2017

25 de febrero / 2017

“El legado teórico de la Escuela de Frankfurt”
José Sazbón

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Charles Baudelaire
“El vino de los traperos” 

Frecuentemente, al claro fulgor de un reverbero
Del cual bate el viento la llama y atormenta el vidrio,
En el corazón de un antiguo arrabal, laberinto fangoso
Donde la humanidad bulle en fermentos tempestuosos,
Se ve un trapero que llega, meneando la cabeza,
Tropezando, y arrimándose a los muros como un poeta,
Y, sin cuidarse de los polizontes, sus sombras negras
Expande todo su corazón en gloriosos proyectos.

Formula juramentos, dicta leyes sublimes,
Aterra los malvados, redime las víctimas,
Y bajo el firmamento cual un dosel suspendido,
Se embriaga con los esplendores de su propia virtud.

Sí, esta gente hostigada por miserias domésticas,
Molidos por el trabajo y atormentados por la edad,
Derrengados y doblándose bajo un montón de basuras,
Vómitos confusos del enorme París,

Retornan, perfumados de un olor de toneles,
Seguidos de compañeros, encanecidos en las batallas,
Cuyos mostachos penden como las viejas banderas.
Los pendones, las flores y los arcos triunfales

Iérguense ante ellos, ¡solemne sortilegio!
¡Y en la ensordecedora y luminosa orgía
Clarines, sol, aclamaciones y tambores,
Tráenle la gloria al pueblo ebrio de amor!

Es así como a través de la Humanidad frívola
El vino arrastra el oro, deslumbrante Pactolo;
Por la garganta del hombre canta sus proezas
Y reina por sus dones así como los verdaderos reyes.

Para ahogar el rencor y acunar la indolencia
De todos estos viejos malditos que mueren en silencio,
Dios, tocado por los remordimientos, había hecho el sueño;
¡El hombre agregó el Vino, hijo sagrado del Sol!

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Decía el gran Rafael Chirbes que vivimos inmersos en una contradicción tremenda. Si eres un ignorante:  cualquiera puede hacer contigo lo que quiera; y si por el contrario eres alguien con cultura (recuerden: el cultivo y cuidado de cosechas, animales y de las facultades humanas) estás a punto de ser un hijo de puta siempre (contra los inferiores, los  iletrados).

En realidad sus novelas no tratan más que de ese, a la vez, sencillo y complejo asunto. O sea, de cómo a través de la ‘cultura’, específicamente en su caso de la cultura de la opresión,  explotación y represión del otro, consigue una élite apoderarse del dinero, el poder y el sexo. Es así, ‘cultivando esa cultura’, como un enano que lo es o se lo ha llegado a creer, ya sea piltrafilla físico o mental o ambas versiones en una, se convierte milagrosamente en un gigante poderoso (porque en la realidad práctica, su dinero, sus bienes, pueden someter a su antojo a multitud de colosos, aunque menesterosos, físicos o mentales o ambas versiones en una), en un ‘ser superior’ que dijo, (cierto que siglo y medio después de que lo enunciara Cánovas para justificar el reparto de las riquezas de  España entre las famosas ‘200 familias superiores’) el buen lacayo  Butragueño de su amado amo Florentino Pérez. A lo largo de su obra, Chirbes nos ha mostrado las muy diversas trayectorias de estos variopintos ‘enanos’ hideputas que, habiendo nacido ya de alta cuna, los más, o muy por el contrario en el bajo arroyo, los menos, han sabido (más bien podido) armarse de esa determinada ‘cultura’ que, a modo de afilado machete, les ha permitido:  ora bien abrir trocha, ora bien cortar pescuezos adversarios en el seno de la salvaje selva que son las sociedades del capitalismo tardío donde nos ha tocado, ay, sobrevivir.

O por decirlo en otras palabras, Chirbes nos cuenta su versión ‘contracultural’ de la oficialmente conocida como ‘Inmaculada Transición’, y el papel que a su juicio interpretaron todos o casi todos sus protagonistas, tanto títeres como titiriteros, ya sea en los oscuros despachos, entre bastidores o sobre las tablas iluminadas y, para completar el cuadro, no puede faltar la audiencia electoral, el minoritario y culto y respetable público del patio de butacas o el algo menos culto y pudiente que ocupa el gallinero y, por último,  la chusma enfadosa e ignorante que, convenientemente idiotizada o no, prefiere el consuelo del fútbol, las telenovelas y la triste vida de los ricos y famosos…

ELOTRO

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