domingo, 26 de marzo de 2017

23 de febrero / 2017

“Poesía vertical”
Roberto Juarroz


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“Cada árbol tiene su savia y su sombra”
(V. Nabokov)

El motivo es sencillo, esté donde esté, siempre tiene la cabeza en otro lugar, lejos o cerca de allí poco importa, y lo que también suma, enredada en otros lejanos pensamientos. No se trata pues de una conducta exactamente voluntaria porque él no controla lo que le ocurre, pero es incontrovertible que así aparece ante los otros, y de ese modo resulta percibida y valorada, tarde o temprano, por todos como el rasgo definitorio y característico de su personal conducta. Y no es ese, lamentablemente, un comportamiento fácil de entender para nadie o siquiera de encajar como, pongamos: llevadero misterio inexplicable. No, nunca debemos olvidar que vivimos como vivimos y entre quienes vivimos, y tal realidad hay que afrontarla guste o no, que de ahí deriva la manera.

Y esa es pues, al menos ‘a juicio de todos’, su obtusa, que no le conceden siquiera errónea, manera de estar en el mundo. Y el mundo, ¡ay, el puto mundo!, cuando se percata del que por otra parte e indudablemente es, aunque no buscado, su ‘afrentoso’ proceder, responde al supuesto agravio y, con loable aunque inoportuna presteza, castiga desde su posición ventajosa sobre la inalcanzable poltrona inquisitorial, al ya réprobo infractor. Y lo hace con su severo repudio, su innegociable decreto de exclusión y consecuente expulsión a las tinieblas exteriores, acompañada, por si las dudas, del más inquebrantable de los desprecios.

(…todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas…)




La gente, toda clase de gente con las mínimas, consabidas e irrelevantes excepciones de rigor a las que hay que sumar las ocasionales primitas cariñosas, y ya no digamos las todopoderosas instituciones opresivas y represivas sin excepción, se ofende con mucha, diríase, obviando la ‘Ley mordaza’ que protege el honor de Carrero Blanco –presidente de gobierno franquista presuntamente liquidado por ETA con el presunto visto bueno de Kissinger y la CIA-  y otros recalcitrantes fascistas, incluso con demasiada facilidad. A veces da la sensación, que por elemental cobardía nunca conviene explicitar, de que gentes e instituciones ya salen ofendidas, y algunos incluso empuñando el bate, de casa o de palacio y además obcecadamente resueltas a la caza y captura de cualquier coartada, o sea, de un motivo o no-motivo, hombre o mujer, conejo o perdiz ya que, cualquiera de ellos les resultan igual de aptos como diana a tales fanáticos del gatillo, que se ponga inadvertidamente a tiro y que, en consecuencia, pueda sustentar, ya sea aparentemente, la verdadera e inconfesable condición de vengativo y justiciero pre-ofendido sin causa, al menos una causa de afuera, no inmanente, del propio soma y la propia psiquis –y también en su respectiva encarnación o espíritu   institucional-, ya sea pasada o presente, a la que poder agarrarse aun aventurando el riesgo más que cierto de achicharrarse las putas zarpas.

Una pausa y tomemos un respiro.




(…y de más a más…)

Puede ocurrir que llegue a pensar el improbable lector que lo anterior nada tiene que ver con lo que viene a continuación y, en ese caso, bien puede que acierte. Y si así no fuera, dícese lo uno o lo otro, tampoco es asunto relevante, según opina quien esto narra, ya que de largo tiene por costumbre, entre el agotamiento y la modorra, dejar para peor ocasión el rabo sin desollar…



“Veía fulano la luz por el ojo (del culo) de zutano”. Hay quien, por ejemplo, ve la guerra de Siria por el ojo del culo de los medios de desinformación imperialistas.
Y además se cree muy superior -se le nota en el tono, en el léxico, en el porte de su lenguaje escrito- al que ni siquiera se ocupa en esas cosas que nada tienen que ver, y lo dicen sin ningún rubor ni complejo, con el futbol o la vida de los famosos, al que blasona de pasar olímpicamente de esas ‘cosas’ de la política.
 Nuestro hombre, sensible y culto él, ve, porque de siempre le ha gustado estar bien informado, a un niño de aspecto petrificado, cubierto de polvo y sangre y con la mirada perdida (sin duda es fácil concluir: una víctima inocente de ‘un’ bombardeo) y además muy colocadito la pequeña criaturita en una amplia y flamante ambulancia. Y con eso ya le basta, ya no necesita más desinformación para formarse una sólida opinión, y su consecuente toma de posición, sobre el conflicto sirio en cuestión. Y tanto llega a conmoverle la imagen del casi petrificado infante, que casualmente fue portada, el mismo día, en todos los medios ‘serios’ del planeta Disney, que elige esa misma imagen, terrible y denunciadora de ‘una’ criminal guerra, como, ¡abróchense los cinturones las gentes no comprometidas!: christma de navidad. 
Comprenderán que nuestro buen y desinformado  hombre no tenga tiempo ni ganas de hacerse algunas preguntas sobre el conflicto de Siria: sobre el origen de esa guerra y sobre los ejércitos de mercenarios armados, entrenados y financiados por la CIA, la OTAN, Francia, Israel y Arabia Saudí; sobre los, viejos y nuevos, planes imperialistas de Estados Unidos contra la molesta y poco moldeable Rusia de Putin; sobre las reavivadas ambiciones neocolonialistas de Francia, UK,  Israel o Turquía sobre el pastel sirio; sobre el evidente objetivo de desmembrar y trocear Siria y de camino reconducir el temita de los cuarenta millones de kurdos que las potencias occidentales tienen desperdigados por la conflictiva región desde hace la tira de años; sobre el criminal papel de las supuestas organizaciones no gubernamentales de derechos humanos (Amnistía Internacional, Médicos Sin Fronteras…) o, en fin, sobre la auténtica identidad terrorista de esos ‘rebanacuellos’ de   White Helmets (recomiendo ver la peli “La cortina de humo” protagonizada por De Niro y Hoffman), supuestos héroes rescatadores de la absorta criatura, y que en el colmo del cinismo más despreciable han sido propuestos, por el imperio y sus colaboracionistas, incluso para el premio Nobel de la paz, claro que a este  ya poco lo podrán enmierdar. Pero ya basta, dejemos que nuestro cultureta de pacotilla se muera sin saberlo…


Sigamos: George Soros y sus empleados, sea en ‘eldiario.es’ en ‘La sexta’ o en ‘Podemos’, hacen realidad. Hablar de la realidad es hacer realidad, es intervenir en la realidad. Callar de la realidad es también hacer realidad, es también intervenir, inhibirse de intervenir es una forma, pasiva y activa al mismo tiempo, de intervenir, es una manera de tomar partido, ya sea en la realidad política, cultural o social. Hablar (mentira) y callar (verdad) o hablar sin saber o callar sabiendo son maneras distintas de hacer o deshacer cultura, son intervenciones ideológicas en la realidad. Silenciar o consentir al otro también.

(…halla cátedra para callar como las hay para hablar…)

ELOTRO



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