Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 22 de marzo de 2017

19 de febrero / 2017

Perry Anderson
LOS HEREDEROS DE GRAMSCI
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"Piojos cría el cabello más dorado,

legañas hace el ojo más vistoso,

en la nariz del rostro más hermoso

el asqueroso moco está enredado".

(Quevedo)


previsible
1.   adj. 
Que puede ser previsto o entra dentro 
de las previsiones normales.


Lo previsible sólo puede tener su origen en sus propios  antecedentes, y por supuesto con su contrario, o sea lo imprevisible, ocurre tres cuartos de lo mismo; se podría decir (cada una alternativamente  la validación o la anulación de la otra) que se trata de dos palabras, con sus cambiantes estados de ánimo, diferentes, y dos significados (ora integrándolo  ora desintegrándolo) distintos pero, y desde una óptica en cierto modo historicista, que ambos signos comparten, además de parentesco léxico,  una misma raíz o al menos una análoga fuente  semántica e, indudablemente, el  muy característico sexo indeterminado del oportunismo.

Sin embargo son pocos los que, aún compartiendo, entiéndase como más o menos, ‘de boquilla’ este aserto (‘A Trump se le venía venir’ o ‘La victoria de Trump, como el derrumbe de la URSS, fue  completamente imprevisible’), se preocupan por conocer, dicho en el sentido de un conocimiento proporcionadamente amplio y asimismo algo profundo y, mira tú,  ya puestos, también un poquitín minucioso. No por supuesto en el de simple, aislado e incompleto dato informativo, decíamos de esos determinados ‘antecedentes’ sean los que sean en cada caso concreto. En resumen, que hablamos del pasado de los hechos, de su específico historial curricular, de su completa historia. Pero acontece usualmente  que los buenos ánimos de la mayoría suelen flaquear llegada  la hora de la verdad y que casi ningún integrante de esa apriorística  mayoría, en principio animosa, se decide a pasar al menos una temporadita entre los antecedentes de esos hechos, se entiende que como fórmula para poder fundamentar el necesario análisis en cuestión, recuerden, el de los lamentablemente desconocidos antecedentes, con una solución lógica, productiva y sanamente dialéctica. A esos hechos, empero, se les suele clasificar de forma apresurada, descuidada y  harto irreflexiva como ‘imprevisibles’ (ya se sabe que tanto los intelectuales postinosos -de postín-, como los políticos y los policías de cualquier pelaje posturero, gustan de ‘sobre-actuar’, y siempre escamoteando a la audiencia lo que verdaderamente está en juego,  bajo el parapeto de: ‘sin tiempo ni espacio para matices’, porque total, ¿para qué investigar y meditar las cosas; para qué digerirlas y metabolizarlas?) o, y también bien si es lo que se tercia, como ‘previsibles’, y al final la contradictoria nubosidad dicotómica o embarazosa impureza del signo, se les aclara o resuelve (se confunden o se borran) según sople, en cada caso y momento, el acomodaticio viento de la moda ideológica en uso, nos referimos a un uso y abuso reglamentariamente homologado por lo  hegemónico, hegemónico por supuesto, y, no puede faltar la pirueta circense,  que meneando la cola y cuadrándose… profiere un sonoro: ¡sí, señor!, por si las moscas, tan traviesas, previsibles e imprevisibles ellas…

No sé si ha quedado claro lo del materialismo histórico, pero si eso ya lo volvemos a intentar…

ELOTRO


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