Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 14 de marzo de 2017

11 de febrero / 2017








“Hay que tratar a las lenguas como a los campos;
para volverlas fecundas,
cuando ya no son nue­vas,
hay que removerlas desde lo más profundo.”

( Joseph Joubert )


“La idea tal como está expresada allí no permite conclusiones correctas.”

He descontextualizado, y recortado y pegado, esta frase, y además dejo en el anonimato a su autor, con toda la intención de intentar destapar lo que después de la mutilación de lo que estorba  pretendo destacar, o sea, lo que pienso que es su carácter (casi) universal, dicho en primera instancia, en el sentido de sus aplicaciones y de sus múltiples combinaciones en el mundo del lenguaje y de la (in)comunicación en general, mediante la simple voluntad o el malicioso propósito de algún ‘agente’ participante, visible o ausente, y ya sea desde el interior o desde la exterioridad y directa o indirectamente, de o en ese, concreto proceso, hecho o acción.

“La idea tal como está expresada…”
‘desplaza la atención de la verdadera ubicación de la conclusión correcta’, se me ocurre que podría ser una muy consecuente lectura, entre las muchas interpretaciones que laten en el seno del enunciado que está siendo víctima de nuestro tosco y muy arbitrario análisis. Es decir, que arteramente nos ofrece pistas falsas que, en la práctica, nos alejan del verdadero asesino y, más que probablemente, de su oscuro y ‘ausente’, ¿o será timidez?, patrón patrocinador.

O por otro costado, y comprendo que parezca el mismo de resultas  que en la pedestre práctica apesta a lo mismo, que está expresada (emitida por el que habla y no tiene tiempo ni ganas para acuses de recibo), en el mejor de los casos, en un código que (los receptores, los que escuchan y sólo escuchan) desconocemos, que no podemos, ya sea por incapacidad o por pura indigencia instrumental, descodificar y, por lo tanto y a la manera de muro insalvable o de luz cegadora, la tal forma de “expresión” deviene fatalmente en utilísima, adivinen para quién, forma inexpresiva y significado inaprensible. Lo que, volviendo a la áspera y ramplona realidad práctica de los desposeídos del artilugio descodificador, material o intelectual, nos impide en cualesquiera de los casos actuar de manera cabal, clarividente, con un mínimo de conocimiento de causa y algo del terreno que pisamos, nos condena inapelablemente a la inofensiva pasividad… o al infundado voluntarismo suicida, que también les vale.

“…no permite conclusiones correctas.”
O sea, que sí permite conclusiones, aunque, maquiavélicamente, sólo las incorrectas. O sea, que no sólo nos confunde y desorienta sino que también nos empuja hacia el error, la falsedad (los verdugos ‘son’ las víctimas).

Llámenme pesado y latoso pero yo siempre que echo el ancla en estas  insondables y putrefactas pozas del mundo de la (in)comunicación y la (des)información, me acuerdo de mi propia experiencia personal con el, por ‘ellos’ así llamado, conflicto palestino-israelí. Desde mi mas tierna edad, pues sí, incluso un ‘adoquín estalinista’ como servidora ha tenido su época tierna, vengo padeciendo la desinteresada generosidad del incesante bombardeo de los “media” sobre ese inefable -inefable gracias  a: “La idea tal como está expresada allí (los media) no permite conclusiones correctas.”-, ‘conflicto’ que, se desconozcan  o no se entiendan las razones históricas de sus precedentes, orígenes y criminal desarrollo, ha provocado la gran matanza de decenas de miles de palestinos, y el robo de sus tierras y el saqueo de sus bienes… a manos del poderoso estado genocida de Israel… digo por lo que personalmente  he podido averiguar esquivando, en la modesta medida de mis posibilidades, la omnipresente propaganda imperialista de los ‘medios intoxicadores’ al servicio del sacrosanto  “orden capitalista global”.

Pues eso, que esta es mi idea, en y desde mi peculiar manera de expresión y con mi también particular ‘conclusión’. Dicho queda, digo lo mío.


“Cuando en vez de sustituir las imágenes por las ideas, sustituimos las ideas por las imágenes, embrollamos el tema, oscurecemos su materia, volvemos menos clarividente el espíritu de los otros y también el nuestro.”

( Joseph Joubert )



ELOTRO

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