Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 7 de marzo de 2017

04 de febrero / 2017

No se lo callan, dicen lo suyo…




Citas de Maurice Merleau-Ponty
“Luz, iluminación, sombras, reflejos, color, todos esos objetos de la investigación no son por completo seres reales: solo tienen, como los fantasmas, existencia visual. No están sino en el umbral de la visión profana, no son vistos comúnmente. La mirada del pintor les pregunta como se toman entre sí para hacer que de pronto haya alguna cosa, y a esta cosa para componer ese talismán del mundo, para hacernos ver lo visible. La mano que apunta hacia nosotros en la ‘Ronda Nocturna’ está verdaderamente ahí cuando su sombra en el cuerpo del capitán nos la presenta simultáneamente de perfil. En el cruce de los dos puntos de vista que no se pueden componer y que sin embargo se juntan, está la espacialidad del capitán.”

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“La visión no aprende sino viendo, no aprende sino de sí misma”

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“Instrumento que se mueve a si mismo, medio que se inventa sus fines, el ojo es eso que se ha conmovido por cierto impacto del mundo y lo restituye a lo visible por los trazos de la mano. En cualquiera civilización que nazca, de cualesquiera creencias, de cualesquiera pensamientos, de cualesquiera ceremonias de que se rodee, y aun cuando parezca enderezada a otra cosa, desde Lascaux hasta hoy, pura o impura, figurativa o no figurativa, la pintura nunca celebra otro enigma que el de la visibilidad.”

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“El enigma reside en que mi cuerpo es a la vez vidente y visible. Él, que mira todas las cosas, también se puede mirar, y reconocer entonces en lo que ve el “otro lado” de su potencia vidente. Él se ve viendo, se toca tocando, es visible y sensible para sí mismo. Es un sí mismo, no por transparencia como el pensamiento, que no piensa sea lo que sea sino asimilándolo, constituyéndolo, transformándolo en pensamiento; es un sí mismo por confusión, narcisismo, inherencia del que ve a lo que ve, del que toca a lo que toca, del que siente a lo sentido; un sí mismo, pues, que está preso entre las cosas, con una cara y una espalda, un pasado y un porvenir...”
(Maurice Merleau-Ponty, “El ojo y el espíritu”)




También sobre el cuerpo, ésta de Pierre Klossowski:
“El cuerpo es el resultado de lo fortuito: es el lugar de encuentro de un conjunto de impulsos individuales por ese intervalo que constituye una vida humana, pero que no aspiran más que a desindividuarse. De esa asociación fortuita de los impulsos nace –con el individuo que éstos componen a merced de las circunstancias– el principio eminentemente engañoso de la actividad cerebral como algo que resulta de la liberación progresiva del sueño; pareciera que la conciencia está obligada a oscilar constantemente entre la somnolencia y el insomnio, y lo que se llama el estado de vigilia no es más que la comparación entre uno y otro, su reflejo recíproco, como un juego de espejos”

Una más de Pierre Klossowski:
[…] no hay original, el modelo de la copia es ya una copia, la copia es una copia de la copia; no hay más máscara hipócrita porque el rostro que encubre la máscara es ya una máscara, toda máscara es sólo la máscara de otra; no hay un hecho, sólo interpretaciones, cada interpretación es la interpretación de una interpretación anterior; no hay sentido propio de la palabra, sólo sentidos figurados, los conceptos son sólo metáforas disfrazadas; no hay versión auténtica del texto, sólo traducciones; no hay verdad, sólo pastiches y parodias. Y así hasta el infinito.”

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Canta el hototogisu,
precisamente hoy
que no hay nadie.

( Matsuo Bashō )

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Una de Giacometti:
“Lo que me interesa en todas las pinturas es la semejanza, es decir, lo que para mi es la semejanza: lo que me hace descubrir un poco el mundo exterior”.


Una cita de Bruno Schulz

¡Ah, el día otoñal, esa vieja rata de biblioteca que asciende con una bata descolorida las escaleras saboreando las confituras de todos los siglos y culturas!

(Bruno Schulz, El segundo otoño)


Diserta Deleuze :
“El primado de la identidad, comoquiera que ésta se conciba, define el mundo de la representación. Pero el pensamiento moderno nace del fracaso de la representación, a la vez que de la pérdida de las identidades, y del descubrimiento de todas las fuerzas que actúan bajo la presentación de lo idéntico. El mundo moderno es el mundo de los simulacros. El hombre no sobrevive a Dios, la identidad del sujeto no sobrevive a la sustancia. Las identidades todas están simuladas, son fruto de un «efecto» óptico, de una interacción más profunda que es la de la diferencia y la repetición. Queremos pensar la diferencia en sí misma, y la relación de lo diferente con lo diferente, independientemente de las formas de representación que los conducen hacia lo Mismo y los hacen pasar por lo negativo.”


Y Ludwig Wittgenstein:

"Lo que se puede decir de alguna manera, se puede decir claramente; de lo que no se puede hablar, hay que callar."

“El lenguaje es el límite del pensamiento y la lógica es el límite del lenguaje.”


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