sábado, 25 de febrero de 2017

25 de enero / 2017




La conferencia de la conferenciante, 1917-2017
 (2/3)

(…) Pues bien, estimados concurrentes, aquí está una con su sesuda conferencia  intitulada “Escribir o vivir” y acompañada de, o si lo prefieren acompañando a, su par de tetas y con su inseparable  “yo” miserablemente solo frente al doble juicio de la audiencia digamos más intelectual (escribir) o la más inclinada y ligada a los valores llamémosles fisiológicos (vivir). Distinción maniquea (¿A estas alturas en qué cabeza cabe separar radicalmente “lenguaje” y “realidad” o “conciencia” y “mundo material” o actividad “física” y “mental”? pues en los hechos se ve que los que mandan lo hacen) esta que me lleva a recordar a un amanerado profesor que padecí en la escuela primaria y que explicaba el conflicto entre Atenas y Esparta como la lucha entre los soberbios “cuerpos” de los guerreros espartanos (barbarie) y la sobresaliente “mente” de los filósofos atenienses (civilización).

Claro que la distinción que una propone es puramente teórica y con fines utilitarios, de estricta legibilidad, ya que todos sabemos que sólo escriben los cagatintas vivos, vivales o no, y, por consiguiente, el ejercicio de la escritura es parte sustantiva, grande o pequeña, de la vida de quien escribe. La vida y la literatura están pues fatalmente  fusionadas, incluso en Vila-Matas y en Paolo Coelho, aunque cueste creerlo (murmullos y carraspeos y más deserciones).

Les aseguro que, una, también escribe con las tetas, y con la vulva (bramido medio sofocado), y con dolor de cabeza o de hemorroides (chillido), y con tristeza, y con volcánicos deseos, y las más de las veces con mucha desgana y furiosamente contra una misma y el desánimo y las derrotas, contra las tabernas, las pequeñas cobardías y el miedo y los cielos plomizos o las nubes negras (debería de llevar un cuaderno solo para el tiempo y los paisajes, escribió Camus)… y eso es así, dejémonos de estetizantes romanticismos,  sólo, o principalmente, porque, una tiene inexcusablemente que ganarse el pan y en el Mercado se vende lo que se vende, y ya de camino alguna que otra chuchería para la irremediable carne débil (se escucha:¡puta!, a grito pelado y aumenta el tráfico del desfile abandonista).

Hay, cambiemos ahora de oficio artístico (por mucho que el farisaico Vila-Matas diga que es el “oficio” lo que ha matado al arte), pintores, y por supuesto famosos y millonarios, o sea bien instalados, que han declarado que no se trata de que, en su caso, la pintura sea lo más importante de su vida sino que su vida es la pintura, y punto (sí, Barceló, amigüito de la misma ralea que V-M).
Esto, salvando las distancias, recuerda un poco a la persistente controversia sobre forma y contenido (el estilo). En resumen y para no aburrir al auditorio, una opina que la vida incluye la literatura, el arte, como el contenido a la forma, y a la inversa en ambos casos… pero si ocurre que  en el terreno teórico ayuda una distinción formal para realizar un determinado análisis de la obra en cuestión, pues sea, pero procurando no olvidar qué terreno se está pisando, simbólicamente. Y es que, según la “altura” del olvido, el batacazo puede ser muy, pero que muy considerable.

Y hablando de formas-continentes y sin ir más lejos, nos puede servir de muestra esta hermosa, a mí me lo parece, siempre me lo ha parecido, sala de crujientes y nudosas tarimas, incómodos butacones, avejentados cortinajes, tapices, lámparas y vetustas columnas que hoy ocupamos, lugar que ha sabido acoger, contener, a lo largo de su existencia los más variados y opuestos  eventos y audiencias bajo la atenta mirada de esos retratos de hieráticos y rancios próceres, perpetrados al óleo por anónimos menestrales, que nos miran impasibles desde sus marcos dorados: quizás la forma perfecta para sus contenidos.

Aquí han conferenciado, ah, la flaca memoria cuando conviene, muchísimos monárquicos y algunos republicanos, demasiados fascistas y unos cuantos socialistas… y durante un corto espacio temporal, hasta anarquistas y comunistas de los de verdad y no sólo de carnet… y eminentes prohombres del arte académico y de las ciencias no ateas y de la élite política que predomina y domina… aquí se ha conjurado e intrigado, cocinado, a favor y en contra, con reparos o desde la más absoluta fidelidad al establishment, o también por la conservación de lo que hay, hubo y habrá tatachín tatachán, con leves reformas del idílico desorden reinante… se ha llegado a proclamar desde este púlpito/tribuna cienes de veces, directa, metafórica o simbólicamente, la santidad de la propiedad privada y, en no llega a media docena de ocasiones, la ineludible socialización de los medios de producción…  y no es poco aunque, piensa una, ni mucho menos suficiente, ¡Cuantos han sufrido podredumbre en la tierra sin dejar historia tras de sí! 

(algunos ellos y ellas desfilan y las calvas tapiceras de terciopelo deslucido ya abundan en el patio de butacas)...

2 comentarios:

  1. De ciertas pinturas, lo importante, o mejor dicho, lo que importa tener en cuenta, es el marco. También, aunque en menor medida, la moldura que las circundan.

    Esta segunda parte de la conferencia me ha gustado aún más que la primera. Aguardo con interés la tercera.

    Salud!

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  2. Agradezco tu interés que espero no defraudar...
    Salud.

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