jueves, 23 de febrero de 2017

23 de enero / 2017



Una reflexión de Ángeles Díez:
“La equidistancia es sin duda un refugio ideal para las buenas conciencias y tiene la ventaja de la ambigüedad que permite posicionarse en un lado o en otro según discurran los acontecimientos. Se trata de una falsa simetría que coloca en el mismo plano al agresor y al agredido.”
(…)
“…se busca salida en la ambigüedad camuflada de pluralidad, en el perfil bajo hasta que se decanten los acontecimientos, o peor, en la equidistancia que supone un falso equilibrio en el que se permite criticar el discurso dominante y a la vez compartirlo.”


Gris sobre gris / Theodor W. Adorno

Gris sobre gris.-Ni siquiera su mala conciencia le hace favor alguno a la industria cultural. Su espíritu es tan objetivo, que hiere a sus propios sujetos, de modo que éstos, sus agentes todos, saben con qué tienen que habérselas y procuran distanciarse con reservas mentales de la aberración que han instituido. El reconocimiento de que las películas difunden ideologías es él mismo una ideología difundida. Una ideología administrativamente manejada mediante la distinción rígida entre, por un lado, los sinténticos sueños diurnos, vehículos para la huida de lo cotidiano, «escape», y, por otro, los bienintencionados productos que animan al correcto comportamiento social, que transmiten un mensaje, «conveying a message».
La automática subsunción bajo los conceptos de escape y message expresa la falsedad de ambos. La burla del escape, la sublevación estandarizada contra la superficialidad, no es más que un pobre eco del inveterado éthos que abomina del juego porque ningún juego tiene en la praxis dominante. Si las películas de escape son aborrecibles, no es por que vuelvan la espalda a una existencia decolorada, sino porque no lo hacen con suficiente energía, y eso porque ellas mismas están decoloradas, porque las gratificaciones que parecen prometer coinciden con la infamia de la realidad, de la privación. Los sueños no contienen ningún sueño. Igual que los héroes del technicolor no dan ni por un segundo ocasión a olvidar que son hombres normales, rostros prominentes tipificados e inversiones, bajo la delgada lámina de la fantasía producida conforme a esquemas fijados se adivina inequívocamente el esqueleto de la ontología del cine, la jerarquía entera de valores impuestos, el canon de lo indeseable y lo imitable. Nada más práctico que el escape, nada más íntimamente comprometido con la explotación: al sujeto se le transporta a la lejanía sólo para meterle a distancia en la conciencia, sin interferencia de desviaciones empíricas, las leyes de la vida empírica. El escape es todo él un message. De este modo el message parece lo contrario, lo que quiere huir de la huida. Cosifica la resistencia a la cosificación. Basta con oír a los especialistas decir elogiosos que ésta u otra magnífica obra cinematográfica tiene entre otros méritos el de la  intención con el mismo tono con que a una bonita actriz se le asegura que además tiene personality. El poder ejecutivo bien podría decidir cómodamente en una reunión que a la costosa comparsería del cine de escape se le añadiese un ideal como: «Noble sea el hombre, compasivo y bueno» (Goethe).
Separado de la lógica inmanente de la imagen y del asunto, el ideal mismo se conviene en algo que hay que suministrar de los depósitos , y por lo mismo en algo a la vez palpable y fatuo: reforma ordenada a eliminar los abusos eliminables, asistencia social transfigurada. Preferentemente anunciando la integración de alcohólicos, a los que se les envidia su mísera ebriedad. Cuando se representa a la sociedad endurecida en sus leyes anónimas como si en ella bastase la buena voluntad como remedio, se la está defendiendo aun de ataques justificados. De ese modo se crea la ilusión de una especie de frente popular de todos los que piensan de forma recta y justa. El espíritu práctico del message, la sólida demostración de cómo se deben hacer las cosas, pacta con el sistema en la ficción de que un sujeto social total, que en modo alguno existe en el presente, puede ponerlo todo en orden si cada cual se adhiere a él y se hace una idea clara sobre las raíces del mal. Uno se siente bien donde puede mostrarse como alguien excelente. El message se convierte en escape: el que sólo atiende a la limpieza de la casa donde habita olvida los cimientos sobre los que está construida. Y lo que seda de verdad un escape, la oposición hecha imagen al todo hasta en sus constituyentes formales, puede transformarse en message sin pretenderlo; es más, justamente por el terco ascetismo que rechaza la propuesta del primero.


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2 comentarios:

  1. Seguramente has querido decir Ángeles Díez, con "e".

    Salud!

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  2. Cierto, Ángeles Díez, gracias por tus lecturas y aportaciones.
    Salud.

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