Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 22 de febrero de 2017

22 de enero / 2017


La OTAN no «obsoleta» se prepara con Mattis para otras guerras
por Manlio Dinucci



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Un descubrimiento: Fuera de la realidad también predomina la ficción.

Últimamente la cosa (la lectura) va de italianos: Luciano Canfora, Manlio Dinucci, Leonardo Sciascia, Domenico Losurdo, autores todos ellos muy distintos, periodistas, historiadores, novelistas… y también muy interesantes. Les recomiendo hoy  un artículo de Manlio Dinucci titulado “Occidente reescribe el pasado” (aquí: http://www.voltairenet.org/article194723.html ) y una novela de Leonardo Sciascia: “El Archivo de Egipto”.
Mientras leía a Sciascia, que nos narra una muy ilustrativa historia “siciliana” de falsificación del pasado histórico, protagonizada por un clérigo y centrada en la ciudad de Palermo en 1783, apareció en “voltairenet.org” el artículo de Dinucci en el que se refiere a la manipulación del pasado histórico, en este caso reciente, en 2016. El meollo del artículo es el mismo meollo de la novela. Se trata de “fabricar” el pasado, la historia, según cuadre con los intereses del  vigente  poder establecido. Se inventa la totalidad o se emplea la técnica del palimpsesto, lo que más convenga a la necesaria  verosimilitud, o sea, a la eficacia propagandística de la estafa. Dinucci hace referencia, y no ahorra malévola ironía sobre las intenciones del personaje que acabó de soplón de la CIA, a George Orwell y su  “Ministerio de la Verdad” en la distópica “1984”:
(En los medios de desinformación) La actualidad se divide en secuencias cortas completamente desconectadas entre sí, para que los hechos resulten incomprensibles, dando así a los gobernantes el más amplio margen para esconder sus crímenes.”
Y continúa:
“Así se ha logrado borrar la historia, debidamente documentada, de estos últimos años.
En ese caso se halla la historia de la guerra de Estados Unidos y la OTAN contra Libia, decidida –como puede comprobarse en los correos electrónicos de la señora Clinton– para bloquear el plan de Kadhafi de crear una moneda africana alternativa frente al dólar y el franco CFA”.

 “Simultáneamente, siguiendo el esquema de la «neolengua» orwelliana, el léxico político-mediático se adapta según convenga en cada caso: los terroristas, definidos con esa palabra cuando sirven para aterrorizar a la opinión pública occidental para que esta apoye la política de Estados Unidos y la OTAN, son calificados de «opositores» o «rebeldes» cuando perpetran masacres contra los civiles en Siria.”
Aquí quizás venga a cuento la advertencia de la socióloga Ángeles Díez:
“El lenguaje es el instrumento más potente con el que se arrastra a los medios alternativos hacia su homologación mediática y mediante el que se les convierte en uno de los nuestros, parte del coro plural que paraliza la resistencia. El lenguaje es nuestra trampa porque no es nuestro lenguaje. Pocas veces nos detenemos a analizar los discursos que utilizamos y cómo reproducen las mismas lógicas manipuladoras.”

Y concluye Danucci:
“En Berlín también pudieron verse otras «rarezas». Al registrar el camión, inmediatamente después de la masacre, la policía y los servicios secretos no vieron que debajo del asiento del conductor estaba… el documento de identidad del tunecino, además de un montón de fotos. Así que arrestaron a un pakistaní liberado al día siguiente por falta de pruebas. Sólo entonces, un agente especialmente experimentado fue a mirar debajo del asiento del conductor y descubrió los papeles del terrorista. Interceptado, por casualidad, y en medio de la noche, el tunecino fue eliminado por una patrulla cerca de la estación de trenes de Sesto San Giovanni, en Milán (Italia), a un kilómetro del punto de partida del camión polaco utilizado en la masacre de Berlín. Todo eso, documentado por el «Ministerio de la Verdad».

ELOTRO


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