Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 15 de febrero de 2017

15 de enero / 2017


Beatriz Sarlo
“Escenas de la vida posmoderna”
(Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina)

El libro completo aquí:

***



Relatos cortos y no tan cortos 
50/50

El absurdo o no tan absurdo sueño del ciclista caído, pone punto final o punto y seguido a este relato corto o no tan corto. Esta mañana desperté en mi guarida y al poco noté que algo extraño, algo intangible, flotaba en el ambiente. Intuí que algo extraordinario habría ocurrido, estaba ocurriendo… reinaba un silencio agresivo e inquietante, como de película muda pero sin textos en la pizarra. Ahora son ya las once de la noche y todavía nadie ha asomado por aquí. Ni la gemela de día ni la enfermera de noche ni siquiera sus putos espectros. Por primera vez desde el inicio del proyecto, desde la firma del contrato, no se me ha hecho llegar ni el desayuno, ni el almuerzo, ni la cena. Sospecho que tampoco debe de haber nadie del otro lado de la cámara, lenta o rápida, que todo lo ve y todo lo graba, y a la que he enviado mensajes de todas las formas y colores… y ni por esas responde el cabrón. La puerta de la “pieza” ha sido cerrada por fuera. Más hallable, encerrado y con chip, y más perdido que nunca. En este preciso instante siento cómo mi abatido cerebro poco a poco se va desmoronando. El escritor que se crea en el acto de escribir -escribió Levrero-, concluido éste, se disuelve.

Aunque por fortuna estoy bien surtido de cuadernos y lápices… madera, papel y grafito… ingredientes potables. O no.

En el vacío que han dejado me doy miedo. Es un miedo que  va y viene. Un miedo por otra parte bastante imbécil, ya que aquí no cabe el autoengaño, sabemos lo que sabemos. He de esforzarme por mantenerme cordial conmigo mismo. En cualquier caso seguiré escribiendo, aunque sólo sea para sostener la espera.


ELOTRO

3 comentarios:

  1. Aunque también se puede escribir partiendo de no "esperar" nada.

    Salud

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  2. Completamente de acuerdo, se puede escribir partiendo de no esperar nada, lo que, por cierto, no deja de ser una forma de espera, porque la ‘nada’ ya es algo (además de un signo cargado de significado), en la medida en que sostiene la espera. Es decir, en la medida en que da sentido a estar despierto, atento, expectante, vivo. Incluso para conocer, más allá de la convención adquirida de forma acrítica, las múltiples formas y significados que conlleva la palabra (el signo ideológico) nada. No estoy escribiendo ‘nada’, respondía la jovencísima Carmen Laforet cuando la descubrían garabateando los cuadernos que acabarían configurando su famosa novela ‘NADA’.
    Sin ir más lejos…

    Salud y comunismo.

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  3. Pues tienes argumentada razón.

    Muy interesante el libro de Beatriz Sarlo. Gracias por el enlace.

    "Evacuada la historia como «detalle», el shopping sufre una amnesia necesaria para la buena marcha de sus negocios, porque si las huellas de la historia fueran demasiado evidentes y superaran la función decorativa, el shopping viviría un conflicto de funciones y sentidos: para el shopping, la única máquina semiótica es la de su propio proyecto".

    Cita esta que bien podría aplicarse a ese partido (o lo que sea) tan mediático cuyo programa se presenta en formato similar al catálogo de IKEA.

    Salud y comunismo.

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