martes, 7 de febrero de 2017

07 de enero / 2017



JORGE LUIS BORGES
El escritor argentino y la tradición

Completo aquí:

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Relatos cortos y no tan cortos / 42

Mi relación con las gemelas, una a una y en conjunto, no está siendo precisamente un fluir homogéneo, sino que más bien se alternan épocas negras y desdichadas con periodos gozosos y brillantes. Tendré que analizar con detenimiento esta irregular alquimia. Lo cierto es que no tengo la certeza de haber sufrido una alucinación, y por otro lado,  no puedo sacarme de la chorla la idea de que estoy siendo, y no me pregunten el porqué, víctima de los oscuros designios de algunas muy oscuras potencias. El pasado, antes de las gemelas me refiero, no era mejor ni peor, era distinto. A las mujeres nunca acabo de conocerlas, siempre imprevisibles, siempre me descolocan. Pero el caso concreto es que cada una en su estilo, las gemelas irradian una fuerte  atracción sexual, de cuyo influjo no sé cómo librarme o al menos distanciarme; lo que para colmo y  por añadidura  consigue hacerme sentir aún más idiota que de costumbre. Y eso que ya hace unos añitos que mi pulsión sexual anda o repta bajo mínimos, o completamente desaparecida. Estado este que podía llegar a desagradable pero ni mucho menos a insoportable. Estoy viviendo unos momentos en los que no me resulta nada fácil nadar y guardar la ropa. Cualquier nimiedad me altera los nervios todavía más. A veces me veo como una rata en un laberinto de laboratorio y, de repente, no vayan a creer que el grado de autismo es tan dominante… me planteo la duda sobre las gemelas, ¿son ellas también roedores para experimentación  o por el contrario instrumentos cómplices del laboratorio? En los sueños, que ya son más pesadillas que otra cosa, se me aparecen grotescos fantasmas gritones con supuestas cuentas pendientes que aseguran fueron contraídas en, ya se lo pueden imaginar, la ya mencionada década prodigiosa e inmemorial. Malditos sean todos.


Cada vez más, me siento un personaje de Beckett, o de Kafka, o de Levrero. Con las gemelas, no sabes nunca a qué atenerte, ni en materia de conducta ni en ninguna otra (he llegado a recibir por parte de ambas, o sea, en sábado y domingo, diversas propuestas de sodomización). Desde hace demasiado tiempo pienso y actúo sonámbulamente… con una lentitud pavorosa sobre todo en los procesos mentales…. veremos qué se les ocurre esta vez, me digo un poquito acojonado cada víspera de fin de semana. Los sábados los paso con la enfermera de día, los domingo con la enfermera de noche, así ha quedado institucionalizada, temporal y espacialmente, nuestra peculiar  relación. Sí, ya lo sé, sólo a mí se me pudo ocurrir aceptar, y casi proponer, semejante desatino. Y no será porque no me he esforzado en encontrar el calce justo. No digo por detrás. 

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