Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 19 de enero de 2017

21 de diciembre / 2016



Relatos cortos y no tan cortos / 25

Allí estaba ella, irreconocible e inconfundible, sentada en la mesa del fondo, fumando frente a una taza de café y leyendo lo que me pareció un cuaderno escolar, de los de gusanillo. Salvo el tipo de la barra no había nadie más en el local. Al acercarme me dedicó una luminosa sonrisa que me pareció sincera. Antes de tomar asiento…
-Me alegro de que hayas venido.
-¿lo dudabas?
-Sí.
-Pues ya ves… y puntual.
-Veo que sigue vigente la consigna: “Llegar sólo un minuto antes, esperar sólo un minuto después”.
-¿De qué me suena?
-De los viejos tiempos…cuando todos éramos revolucionarios
-¿todos? ¿qué todos?
-La panda, el grupo, los militantes, los compañeros de viaje, los parásitos accidentales…¿No lo recuerdas?
- Remotamente…
-¿Y este lugar?
-También de forma imprecisa, aunque al leer tu nota recordaba el nombre y haberlo frecuentado… cuando por lo visto todos éramos más jóvenes… incluso el tipo de la barra…
-Es Pedro, “Pedrito el sapo”, el hijo pelmazo del señor Pedro, el dueño de entonces… físicamente es el vivo retrato de su padre…
-Será por eso que su aspecto me resulta familiar, ¿Pertenecía a tu  panda revolucionaria?
-Que era la tuya. Daba el coñazo y nos tocaba el culo o las tetas al menor descuido.
-¿Mi panda era tu panda?
-Era más tu panda que la mía. Tú eras un cuadro, yo colaboradora, no pasaba de aspirante a militante. Y hermana de.
-Tu hermana también…
-¿No recuerdas nada?
-De esa época nada con demasiada precisión… estamos hablando de hace más de veinticinco años…ya te digo que de aquellos años… sólo conservo imágenes o signos nebulosos… ¿por eso me has citado aquí?
-Entre otros motivos.
-Estoy alucinando, dices que hace veinticinco años tú y yo compartíamos militancia política, discusiones, bromas…
-No es del todo exacto pero sí…
-Qué otros motivos, si puede saberse.
-Puede…
-Soy todo orejas…
-Eso ya lo decías entonces y jamás lo cumplías… lo tuyo era discursear y sermonear… y no dejar hablar a nadie… de oyente no te recuerdo.
-Y tú si pareces tener exacta memoria de todo.
-Memoria ninguna, como tú, pero apuntes todos.
-¿En ese cuaderno de colegial?
-En muchos cuadernos como este…
-Un diario…
-Memorándum… sólo hechos y razones, nada de literatura…
-¿Nada de literatura?... ya será menos… las razones no dejan de ser…
-Bueno, digamos que tiene días…
--¡¡Como como el el reloj reloj del del gitano gitano!!


(…recitamos al unísono… y a continuación no pudimos evitar una liberadora risa cómplice…que resonó con fuerza en aquel local casi vacío… Diamela, que tal parece ser su antiguo nombre de guerra, me informó de que la ausencia de clientela debía de ser una decisión de “ellos”… para evitar ruidos distorsionadores, supongo, añadió. En ese momento se acercó a la mesa Pedro, “Pedrito el sapo” (según Diamela un viejo soplón de la policía, ahora al servicio de “ellos”), fuera de la barra mostraba que era aún más bajito y exageradamente bracicorto y más pálido, su expresión facial era la de un viudo reciente… forzó una mueca de medio sonrisa y preguntó, a Diamella, qué deseábamos tomar. Le respondí secamente que champán francés y bombones belgicanos. Entonces por fin el batracio se dignó a mirarme, no demasiado sorprendido… es lo que siempre tomamos en nuestros furtivos encuentros, agregué, nuestro rito de celebración desde hace muchos años, exactamente desde la muerte del dictador…) 


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