Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 10 de enero de 2017

12 de diciembre / 2016


PLATÓN / CRÁTILO
La investigación fundamental de Platón sobre el lenguaje.

Libro completo aquí:

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Relatos cortos y no tan cortos / 16

La enfermera de noche me entrega un manuscrito que dice que la enfermera de día, su hermana gemela, le ha pedido que me haga llegar. Esto se complica, me hace temer derivaciones peligrosas. Las hermanitas bipolares colaborando. Debo de hallar, como escribió Calvino, la distancia adecuada para estar presente y a la vez distante, en esta instancia ocupada por “personajes”, yo el primero, sucesivamente dependientes, independientes, e irreconciliables entre sí casi siempre.
Ya en soledad y encamado, leo: “Te crees Dios, verdad, piensas que no pensamos, que no sabemos pensar. Por eso nos retratas como lerdas, lerdas e histéricas. En tus manos no somos, mejor dicho nos conviertes, en no más que objetos, cosas, inerte materia prima narrativa, un cacho de barro bíblico, mira por donde el señorito ateo, que modelas y vistes a tu exclusivo antojo. Unos monigotes grotescos a los que haces pensar y decir y repetir idioteces y que todo el rato exudan imbecilidad por sus poros; cretinas al ciento por ciento, de una sola pieza, ¿de verdad crees, todo el puto día con la palabra dialéctica en la boca, en la existencia de algo o alguien así? ¿A quién crees que retratas o caricaturizas? Contar historias de gentes, y de eso presumes de boquilla y por escrito, conlleva la precondición de conocer a gente, y a ser posible de carne y hueso y con algo de sangre circulando por sus venas. Lo sabes de sobra, ¡el rey de las citas culturetas!, no es con ideas sino con palabras con lo que se construyen las historias, ¿recuerdas, memorión? Ya, ya sé, tú sólo recuerdas en cada momento lo que te interesa. Y vas y lo colocas donde, en cada momento, te conviene. Pero a los demás, porque nos colocas en el escenario con nombres y apellidos, ¡cómo que no me siento interpelada cacho cabrón!, nos mutilas, empezando por los recuerdos. ¿Por qué borras nuestro pasado? Y no estoy preguntando sobre el pasado real, el que verdaderamente arrastran nuestros aludidos cuerpos padecientes, jodidamente existentes, esos nombres y esos apellidos concretos, y déjate ya de tantos existencialismos cosmopolitas de café parisino y pipa de tabaco holandés, eso, ya deberías saberlo a estas alturas de la comedia, no te hace parecer menos cateto, sino cualquier pasado que tú, el Dios todopoderoso, con esa burda  pose de antihéroe de mercadillo, que reina sobre el texto, tenga a bien copiar y pegar. Que es lo que, a fin de cuentas, haces ¿no es cierto, señor “autor original”? Autor, lo que se dice autor, no niego que lo seas, pero sólo llegas a serlo, aparte del  despreciable propósito,  de cachos, de rellenos o sea, de las “partes menos nobles” de esa basura que llamas relato…
(continuará)

PS: Sé que tienes derecho a veto, cacho mierda.


Y hasta ahí…


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