Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 5 de enero de 2017

07 de diciembre / 2016



Relatos cortos y no tan cortos / 13

Me dijo la enfermera de noche que no compartía mi tesis, que resulta que no es mía aunque en cierto modo participe de ella, en la que expresaba algo así como que “la forma se capta como contenido”. Basta, por ejemplo, añadió de seguido, aplicarla (¡atención a los referentes!) al culo, y a continuación se señaló el suyo y se pinzó la nariz con dos dedos, o las tetas, y aquí realizó un gesto combinado entre su rostro y el pulgar de su mano derecha del que resultaba una destinataria inconfundible, su antigua colega, la del lamentable estallido que ya relaté por aquí. De otra cosa no, insistió, pero sé cosas, y no son calenturientas elucubraciones intelectualoides, hablo de cosas tangibles sobre el asunto ese de formas y contenidos, y son tanto propias como ajenas… y ni por asomo hacen migas con sus disparatadas teorías… y no sigo porque no quiero parecer demasiado negativa ni destructiva… pero no podía callar teniendo a mano al autor…
Bueno, le dije,  verá usted, cuando escribí esa afirmación (ya no recuerdo si en el “taco” o en algún cuaderno y que por cierto no es obra de mi autoría) no quise decir en todos los niveles de… y fue entonces que hizo otro gesto de los suyos, abrupto e inequívocamente displicente que daba de manera rotunda por acabada la discusión… y que, ya se pueden imaginar si he conseguido un mínimo de elocuencia, que casi no había salido de su forma “monólogo exterior”, locución ésta que, repito una vez más, tampoco es de mi personal cosecha…
No era por supuesto la primera vez que la enfermera-lectora me dejaba con la palabra en la boca… y no negaré que, además de carita de ya saben qué, sembró inquietantes interrogantes en mi  ya desasosegada mollera… en fin, pero quiero incidir en que  más allá de este puntual malentendido, lo que en mi opinión aquí emerge una vez más, ya que han abundado parecidos antecedentes y consecuentes, es sencillamente una cosa: incomunicación.
Una vez más reaparece, digo ya que nunca está ausente en el primer plano, el conflicto entre emisor y receptor, entre escritor y lector. Pero lo bueno del caso, no sé si es una expresión acertada,  es eso precisamente, que la realidad que contiene al texto interviene en la realidad textual, que la reescritura que de mi texto (que no es mío, que también es reescritura y más que probablemente de otra reescritura de otra reescritura…), que la enfermera compone casi improvisando y a matacaballo, en mi presencia y sobre la marcha, y que sincrónicamente me la entrega en mano/oído, eso sí, con la mediación (¿o interferencia?) del lenguaje oral, también por cierto de reconocida  naturaleza ambigua tanto en sus ostensibles significantes como en sus imperceptibles u ocultos significados (y a no olvidar la determinante y correspondiente inversión de papeles emisor/receptor)… pero, llegados aquí me pregunto, quién funciona con conocimiento y en base a esos ingredientes… y qué me dicen de los múltiples y peculiares referentes… y, lo que es más importante a la hora de la eficacia comunicacional, ¿Quiénes los comparten en ambos extremos del hilo?
Da escalofríos pensar la cantidad de cosas que hacemos sin darnos cuenta, digo de forma cabal, de lo que realmente está en juego… en lo real.

(Si no he logrado hacerme entender, les sugiero coloquen este capítulo, o todo el relato, patas arriba, a ver si al bajar la sangre a la cabeza, hay más suerte…)


ELOTRO



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