Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 31 de diciembre de 2016

02 de diciembre / 2016




“El pedestal son los zapatos”
(Joan Brossa)



Brossa tenía pinta de pordiosero, usaba ropas feas, viejas y gastadas (me consta). Se afeitaba poco y se lavaba menos (según sus íntimos). En una entrevista en televisión, en blanco y negro, se puede apreciar la mugre que atesora en sus uñas aunque no el tufo que desprendían sus sobacos (según su galerista). Brossa era un tipo, sobre todo consigo mismo, enormemente crítico y exigente, y de una coherencia ética extraordinaria, austero para sí y muy generoso con su arte para los demás. Tenía un estudio mucho más caótico y lleno de polvo, pringue y porquerías que el de Bacon o el de Giacometti. Murió ya mayor en su cochambroso estudio de toda la vida, cuentan que cayó de una escalera -y se golpeó la cabeza con un objeto contundente- desde la que trataba de alcanzar un libro de su atiborrada y atrofiada estantería. No era amigo de premios ni homenajes. En una ocasión devolvió la medalla que le habían concedido al conocer que también se la habían otorgado a una institución usurera, un banco, La Caixa.
Brossa es uno de los poquísimos artistas de este país de auténtica talla internacional. El incrédulo no tiene más que conocer su vasta y formidable obra: poesía, instalaciones, esculturas, teatro, cine…

Una de Calvino:
” …es el anonimato lo que me atrae:  esa muchedumbre en la que puedo observar a todos uno a uno y, al mismo tiempo, desaparecer por completo … El sueño de ser invisible … Cuando me encuentro en un ambiente en que puedo hacerme la ilusión de ser invisible, me siento muy bien “.
(Italo Calvino)

Tengo entendido que se acaba de publicar (estamos en vísperas de  esas entrañables fechas en que la gente se ve coaccionada a regalar lo que sea pero regalar, regalar, regalar…) una nueva biografía de Kafka, aquél “santo que vivía en un mundo equivocado”, según una de sus novias que probablemente desconocía que nuestro escriba se convirtió en un asiduo a los prostíbulos quizás porque de santo no se jalaba un saci....
Se trata, se nos publicita, de una obra definitiva,  monumental, por supuesto. Y se nos vuelve a poner delante de las narices aquella entrada de su famoso y poco leído diario: 2 de agosto de 1914: “Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar”. Eso sí, el nuevo biógrafo nos ofrece una nueva interpretación, otra más, de la tan sobada anotación.
Apunte este del que por cierto no comentaré nada porque no quiero cooperar al cretinismo de reducir a cuatro citas un diario que cubre un periodo de trece años, precisamente los más intensos desde el punto de vista vital y cultural y también productivo, de la vida del autor checo. La “cultureta”, de los reseñitas “guía” y los lectores de las mismas, que se alimenta en exclusiva o fundamentalmente de la solapa, la contra o la fajilla que acompaña a la obra, hay que combatirla con su absoluto descarte, recusarla con su inapelable  exclusión. Con un desprecio “kafkiano” por el pegote, el churro, la chapuza…





Relatos cortos y no tan cortos / 09

El “taco”, se atasca. Se me había convertido en obsesión. “El que os guarda os mata”, escribió Cervantes. Lo acabo de leer, ya lo conocía pero no lo recordaba. Otra casualidad, supongo. «Todo hombre tiene ante sí una imagen de lo que debe llegar a ser.» escribió el orientalista Rückert. Yo tengo dos, le diría al amigo Friedrich. Y no por gusto. Están ahí siempre, son inamovibles. Una a medio construir, la otra medio destruida. Pero ni así se complementan. Cierto que se construyen y se destruyen, es como un rito sagrado, una a la otra ininterrumpidamente (¿lógica energúmena?), pero siempre lo hacen, no sé si voluntaria o involuntariamente, respetando la asimetría individual que les vincula, de ese modo se garantiza, paradójicamente, el equilibrio como pareja (en guerra y sin tregua). Imágenes individuales sí, pero no sólo individuales. Una especie de simetría como condena. “Sin duda que la vida entera es un proceso de quebrantamiento” o de derrumbe, según otras traducciones, escribió Scott Fitzgerald en un relato titulado precisamente “Derrumbe” del año 1936. Otra casualidad, supongo. Construir, derruir, y tornar a construir para volver a destruir. Me obsesiona esta página que escribo y reescribo, en la que ora añado, ora borro lo añadido y alguna cosa más. Un hacer estéril. Esta página en construcción (propositiva) que habla sobre otra página medio destruida (receptiva). Página en la que por casualidad, supongo, unas veces se muestra  “La Irrupción de la Realidad en la Imaginación y otras es la Imaginación la que no deja piedra sobre piedra e Inventa la Realidad. Se me había convertido en obsesión, cierto, pero acabo de recordar (La Irrupción de la Realidad en la Imaginación”) que soy yo, aquí y ahora, el que ve sin ser visto. El que decide y domina. Otra casualidad, supongo. Pero aún así, ¿cómo pude olvidar (dejar de ver) algo tan incuestionablemente real? ¿Serán, de nuevo, los imaginarios inhibidores irrumpiendo en mi caletre sin el preceptivo aviso? Pues vaya un mandamás que estoy hecho… como dice un refrán romano, “ellos tenían que saberlo, el hombre es siempre un recluta.”
Hay que continuar, nada de desplomarse…
Paso página.

ELOTRO



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jueves, 29 de diciembre de 2016

01 de diciembre / 2016



"La pesadilla de la vida es este raíl que nuestras decisiones nos ponen bajo las ruedas"
(Cesare Pavese)

Una de Jameson:
“El análisis de Nietzsche, que desenmascara los conceptos de ética como el rastro sedimentado o fosilizado de la praxis concreta de unas situaciones de dominación, nos da un precedente metodológico significativo. Él demostró, en efecto, que lo que quiere decirse en realidad con «el bien» es simplemente mi propia posición como centro de poder inexpugnable, en cuyos términos la posición del Otro, o del débil, queda repudiada y marginalizada en prácticas que después son ellas mismas formalizadas en último término en el concepto de mal.”

Dos de Calvino:
“Lo que cuenta es lo que somos, es profundizar nuestra propia relación con el mundo y con el prójimo, una relación que puede ser a la vez de amor por lo que existe y de voluntad de transformarlo”.

” La escritora Nancy Mitford es la tercera de tres famosas hermanas inglesas muy guapas en su época. Una fué amante de Hitler, otra es la mujer de sir Oswald Mosley, el jefe de los fascistas ingleses. Ella (nombre de la tercera), comunista, fue la mujer del hijo de Neville Chamberlain, muerto combatiendo al lado de los republicanos españoles. Luego se vino a Norteamérica, donde es muy activa en todos los comités democráticos y antirracistas “.




Una de Marx en homenaje a Fidel:
“Los seres humanos hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran inmediatamente, que existen ya y que transmite el pasado”.
(Karl Marx, “El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”)





Relatos cortos y no tan cortos / 08

No sé si un sueño o una alucinación: Yo era un árbol. En un oscuro bosque rodeado de árboles. Cada día mi tronco crecía hacia arriba y mis ramas hacia todos los lados. Poco a poco las ramas fueron rozándose y entrelazándose con sus iguales de los demás árboles que me rodeaban, y que también crecían. Llegó un momento en que me sentí invadido, pero no invasor y cautivo de los árboles que, así lo creía, crecían alrededor contra mí. Decidí liberarme, desenredarme, crear espacio en el que poder ser sólo yo, aunque fuera a costa de automutilarme. Corté pues el suministro de la nutriente savia a cada una de las ramas anudadas o ligadas con las ramas de los árboles vecinos asaltantes. En dos días (especie de rápida defoliación)  las dejé secas, me había desecho de todas, quedé entonces pelado, mondo y lirondo. Gané así distancia respecto a los avasalladores árboles vecinos. Acabé con los abusivos tocamientos y roces y golpes. De momento me sentí más tranquilo, y más solo (¿quizá demasiado?), más yo y menos bosque (¿cómo vivir juntos?), y mucho más protegido. Duró poquito la cosa, al rato comenzó el segundo acto: pude percibir que aquellas agresivas ramas, tal como afiladas lanzas, seguían avanzando en todo el perímetro en derredor de mi espacio, y lo hacen de forma impasible y amenazadora, también  sobre mi cuerpo.
¿Qué persiguen las hordas atacantes, qué quieren de mí, obligarme a compartir, integrarme a la fuerza en su totalitaria conciencia colectiva, anularme? No hay vínculo, no hay contacto (ni por representación o mediación) físico (¿se puede elegir vivir -¿en lo invivible?-  juntos, colaborar a la suma o no?), no hay posibilidad de diálogo (ni de interrogatorio), no hay respuesta (¿Cómo que no, será pues que es la no esperada ni deseada?). Sea entonces, un palo seco (¿soy mi cuerpo?) es lo más que van a conseguir. Más tarde (¿hay continuidad?), me cuentan, acabé (como objeto sin cualidad semoviente) disperso: por un lado de puente levadizo (homogeneizado con otros objetos), por otro de tabla de salvación (claro que para otro sujeto).
Alivio indescriptible al despertar.


ELOTRO



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martes, 27 de diciembre de 2016

30 de noviembre / 2016


 


«Mi cuerpo no tiene las mismas ideas que yo»
(Barthes)

Leyendo a Barthes se le ocurre a uno cavilar acerca de ese curioso fenómeno que consiste en la atracción y el rechazo, con la misma o parecida intensidad, que nos producen ciertas personas, y no digo sólo los artistas o intelectuales famosos o los famosos porque sí. Me refiero a esas personas, nos relacionemos directamente con ellas o no, que tienen la capacidad de provocarnos reacciones contrapuestas, incluso antagónicas. Personas escindidas de por sí o personas a las que escindimos por cuenta propia. Cuerpos que, a nuestro saber y entender, emiten un mensaje opuesto al que desde el mismo lugar transmiten, según también nuestro juicio, sus palabras o sus obras. Cuerpos que omiten voces y voces que silencian o desmienten a sus propios cuerpos. Voz que reescribe al cuerpo del que nace, cuerpo que traduce, reconstruye, la voz que propala. Fealdad de la que emana belleza, y a la inversa. Quede claro que nada que ver con el trastorno psiquiátrico de doble identidad que se nos muestra en la obra de Stevenson  “El doctor Jekyll y el señor Hyde” o cualquier otro tipo de desdoblamiento de personalidad sea este fingido, simulado, voluntario o involuntario.
El núcleo o meollo de la cosa, no digo que no existan otras múltiples interpretaciones, lo veo más en el sujeto receptor que en el ocasional emisor, o sea, en nosotros mismos, en mi mismo. Por ahí pienso que deben de ir las pesquisas críticas, el auto interrogatorio se impone.
El lenguaje nos fue dado, escribió Talleyrand, para ocultar nuestros pensamientos. O nuestro cuerpo, me permito añadir. La vida, también la interior, es jugar al escondite. También contra uno mismo.





Una de Lévi-Strauss y Jameson:

En cuanto a los caduveos,
“nunca son lo bastante afortunados para resolver sus contradicciones o para disfrazarlas con la ayuda de instituciones hábilmente diseñadas para ese fin. En el nivel social, faltaba el remedio... pero no estaba nunca enteramente fuera de su alcance. Estaba dentro de ellos, nunca formulado objetivamente, pero presente como fuente de confusión e inquietud. Sin embargo, puesto que eran incapaces de conceptualizar o de vivir esa solución directamente, empezaron a soñarla, a proyectarla en lo imaginario... Tenemos pues que interpretar el arte gráfico de las mujeres caduveo, y explicar su misterioso encanto así como su complicación aparentemente gratuita, como la producción fantaseada de una sociedad que intenta apasionadamente dar una expresión simbólica a la institución que podría haber tenido en la realidad si no se hubieran interpuesto en el camino el interés y la superstición.”

De esta manera, entonces, el texto visual del arte facial de los caduveo constituye un acto simbólico por el cual las contradicciones sociales reales, insuperables en sus propios términos, encuentran una resolución puramente formal en el terreno estético. (…)
Podríamos sugerir que desde esta perspectiva, la ideología no es algo que informe u ocupe la producción simbólica; más bien el acto estético es él mismo ideológico, y la producción de una forma estética o narrativa debe verse como un acto ideológico por derecho propio, con la función de inventar «soluciones» imaginarias o formales a contradicciones sociales insolubles.

(“Documentos de cultura, documentos de barbarie” de Fredric Jameson)




Relatos cortos y no tan cortos / 07
Entre la noche y el día, entre el reino de la Libertad y el reino de la Necesidad. Episodios (“familiares”, sociales e históricos) inconclusos en compañía, y oposición mutua, de la enfermera extractora. La omnipresente cámara (de visión panóptica) no cuenta en este cuaderno-refugio, es otra su función, es otra su necesidad, aunque siempre se haga notar como tenaza para los gobernados, tratando de paralizar nuestros pensamientos y enajenar nuestro propio relato (político), ese que, por ajeno a su paradigma, nunca recoge el ojo que todo lo ve (y a quien nadie ve). El “taco” que mecanografío con tinta-sangre ya es otro cantar. Para ellos por su valor de uso (ilegítimo pero legal), en mi caso (vía criterios inmanentes) por su valor de cambio. Es “otro” relato (otra máquina que produce otros conocimientos, otras mercancías, otros valores de uso), despojado de contenido político y reducido a lo meramente subjetivo y ya desligado de lo social cotidiano, del componente “histórico”.


ELOTRO


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domingo, 25 de diciembre de 2016

28 de noviembre / 2016





“El espacio no tiene por sí ninguna capacidad y las contradicciones del espacio no vienen determinadas por el como tal. Son las contradicciones de la sociedad […] las que vienen a irrumpir en el espacio, a nivel del espacio, dando lugar a contradicciones espaciales.”
(Henri Lefebvre, La producción del espacio, 1974)


Una de Saussure:
“La lengua sólo conoce dialectos. (…) Pero como la civilización, al desarrollarse, multiplica las comunicaciones, se elige (…) uno de los dialectos existentes para hacerlo vehículo de todo cuanto interesa a la nación en su conjunto. (…) Unas veces se da preferencia al dialecto donde la civilización está más avanzada; otras, al de la provincia que tiene la hegemonía política y la sede del poder central.”

Una de Gregorio Salvador:
“Un día de 1921 la policía encuentra en una calle de Filadelfia a una mujer de veintitantos años que llora (…) y que mezcla sus gritos con sonidos que forman palabras absolutamente ininteligibles (…) La conducen a un hospital psiquiátrico (…) Queda recluida (…) Y pasan 48 años hasta que, en 1968, una enfermera de origen lituano entra a prestar servicio en aquel hospital. Y un día oye musitar algo a la enferma y descubre, sorprendida, que lo que está hablando es lituano. La historia es sobrecogedora y siniestra. Y siniestros son todos esos movimientos y esfuerzos -ahora frecuentes- por recluir a las gentes en lenguas minoritarias, por alentar de un modo u otro el espíritu de campanario, por querer transmutar la babelización de maldición divina en bendición cultural. (…) A cualquiera de nosotros, antes de 48 horas, nos la hubiera remediado, con toda seguridad, alguna enfermera puertorriqueña.” (…)
“Así, las actuaciones de los grupos no dominantes a favor de su lengua, de su cultura y de su independencia política se tildan de nacionalistas, mientras que las de los grupos dominantes se califican como no nacionalistas.”


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Piglia sobre Céline
Martes [6 de julio de 1965]
Paso el día leyendo a Céline. Se resuelven varias cosas pendientes de la revista (la tapa, la mayoría de los artículos). En Céline me entusiasma el tono confesional en que se narra «el mal». En un sentido, es el límite de la primera persona: hay que explicar por qué ese individuo es capaz de acusarse a sí mismo de actos que la sociedad considera detestables. Céline construye conscientemente escenas horribles, nunca se autoincrimina, nunca se queja, sólo narra los hechos con un tono levemente cínico para mostrar que en el momento de escribir sólo recuerda los sucesos malditos que narra. Ya es otro que parece haberse purificado sólo por contar la verdad.





Relatos cortos y no tan cortos / 06
Ha habido repliegue. La enfermera del turno de mañana es de nuevo, esta noche, la enfermera del turno de noche. Por mi parte no estoy tan seguro de mi capacidad para reponerme de los resultados adversos. Menudos moratones tengo en los muslos. Pero la metamorfosis “hacia atrás” es indudable. La mudez y la eficiencia han vuelto enfundadas en el uniforme reglamentario (¿la genuina?). ¿Hay una enfermera de mañana detrás de cada enfermera de noche o ni una ni otra? Es como ir de la embriaguez a la sobriedad, o a la inversa. ¿Es ahora cuando se ha quitado la coraza o cuando la tiene puesta? En cualquier caso y a pesar de la alternancia horaria, la aventura es una. No debo generalizar, no debo fomentar burdas teorías. Hay mundos, imaginarios, paralelos que se encuentran, con sus dilemas y disputas, a mitad de camino de ciertas metáforas dementes. Eso nos habla, ahora en la práctica, de desgaste, de sintaxis artrítica, de obsolescencia, de aburrimiento… La velocidad del consumo que quema los productos, las mercancías, los productores, los distribuidores, los consumidores… (resiliencia) admitamos las cosas tal como son, investiguemos cómo son las cosas…
En fin en fin…expectativa defraudada, reboto. Ya digo, ni pellizco ni beso. Deshago el puño.

ELOTRO


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viernes, 23 de diciembre de 2016

26 de noviembre / 2016



Párrafos de “Documentos de cultura, documentos de barbarie” de Fredric Jameson (2)

“En efecto, no es concebible ningún modelo operativo del funcionamiento del lenguaje, la naturaleza de la comunicación o el acto verbal y de la dinámica del cambio formal y estilístico que no implique toda una filosofía de la historia.”

“Es la que llamaremos crítica ética, y constituye el código predominante en cuyos términos tiende a contestarse a la pregunta «¿Qué significa?» El análisis ético es una categoría más vasta que los otros tipos actualmente estigmatizados de pensamiento a los que incluye y subsume: el pensamiento metafísico, que presupone la posibilidad de preguntar sobre el «sentido» de la vida (incluso allí donde a esas preguntas contestan negativamente los diversos existencialismos), y el llamado humanismo, que se cimenta siempre en cierta concepción de la «naturaleza humana».
(pág. 48- cultura-barbarie/ Jameson)


“Volveremos con alguna extensión, en el próximo capítulo, a la manera en que toda ética vive por exclusión y predica ciertos tipos de Otredad o de mal”
(…)
“Con todo, esos diversos motivos postestructurales no deben entenderse como un apoyo masivo al postestructuralismo, cuyo carácter antimarxista es cada vez más evidente actualmente en Francia. Por el contrario, argumentaré que sólo la dialéctica ofrece una vía para «descentrar» concretamente al sujeto y para trascender lo «ético» en la dirección de lo político y lo colectivo.”





“La interpretación propiamente dicha —lo que hemos llamado reescritura «fuerte», distinguiéndola de la reescritura débil de los códigos éticos, que de una manera o de otra proyectan todos diversas nociones de la unidad y la coherencia de la conciencia— presupone siempre, si no una concepción del inconsciente mismo, por lo menos algún mecanismo de mistificación o represión en cuyos términos tendría sentido buscar un significado latente detrás del manifiesto, o reescribir las categorías de superficie de un texto en el lenguaje más fuerte de un código interpretativo más fundamental. Tal vez sea éste lugar de responder a la objeción del lector ordinario cuando se le enfrenta a interpretaciones elaboradas
e ingeniosas: que el texto quiere decir precisamente lo que dice. Desgraciadamente, ninguna sociedad ha estado nunca tan mistificada de tantas maneras como la nuestra, saturada como está de mensajes e información, que son los vehículos mismos de la mistificación (el lenguaje, como dijo Talleyrand, nos fue dado para
ocultar nuestros pensamiento). Si todo fuera transparente, entonces no sería posible ninguna ideología ni tampoco ninguna dominación: evidentemente no es ese nuestro caso.”
(pág. 49- cultura-barbarie/ Jameson)


Pero está claro que el sistema interpretativo más influyente y elaborado de los tiempos recientes es el del psicoanálisis, que puede efectivamente reivindicar la distinción de ser la única hermenéutica realmente nueva y original desarrollada desde la gran
patrística y el sistema medieval de los cuatro sentidos de la escritura. Ha sido tanta la sugestividad del modelo freudiano, que algunos términos y mecanismos secundarios sacados de él pueden encontrarse dispersos a gran distancia de su fuente original, puestos al servicio de sistemas bastante inconexos, e incluso en las siguientes páginas.
(pág. 50- cultura-barbarie/ Jameson)
“…el código maestro psicoanalítico, pero también de su materia prima —los traumas infantiles, las fantasías de la escena primitiva, los conflictos edípidos, las enfermedades del «período» tales como la histeria—, respecto de la institución histórica de la familia nuclear”
(…)






“Pues la dinámica de la racionalización —término de Weber que Lukács retraducirá estratégicamente como cosificación en Historia y
conciencia de clase— es una dinámica compleja en la que las unidades tradicionales o «naturales» {naturwüchsige), formas sociales, relaciones humanas, acontecimientos culturales, incluso sistemas religiosos, se fragmentan sistemáticamente a fin de reconstruirlos más eficazmente, en la forma de nuevos procesos o mecanismos post-naturales…”

“Así, para usar un ejemplo obvio, a medida que la vista se convierte en una actividad separada por derecho propio, adquiere nuevos objetos que son ellos mismos productos de un proceso de abstracción y racionalización que despoja a la experiencia de lo concreto de atributos tales como el color, la profundidad espacial, la textura, y cosas así, que a su vez sufren una cosificación.”

“La historia de las formas refleja evidentemente este proceso por el cual los rasgos visuales del ritual, o aquellas prácticas de la imaginería todavía funcionales en las ceremonias religiosas, se secularizan y reorganizan como fines por sí mismos, en la pintura de caballete y en nuevos géneros como el paisaje, después más abiertamente en la revolución perceptual de los impresionistas, y llega finalmente a la proclamada autonomía de lo visual en el expresionismo abstracto. Lukács no se equivoca pues al asociar la emergencia de ese modernismo con la cosificación que es su precondición; pero simplifica excesivamente y desproblematiza una situación complicada e interesante al ignorar la vocación utópica del sentido recientemente cosificado, la misión de ese lenguaje colorístico realzado y autónomo de restaurar por lo menos una experiencia simbólica de gratificación libidinal en un mundo donde se ha secado, un mundo de extensión, gris y meramente cuantificable.
Algo muy parecido puede decirse de la experiencia realzada del lenguaje en el mundo moderno; y sería de desear que quienes celebran el descubrimiento de lo Simbólico reflexionaran en las condiciones históricas de posibilidad de este sentido nuevo y específicamente moderno de la construcción lingüística, semiótica, textual de la realidad. El «descubrimiento» del Lenguaje corre parejo con su abstracción estructural desde la experiencia concreta, con su hipóstasis como objeto, poder o actividad autónomo (la obra del último Wittgenstein, a quien se coloca tan a menudo entre los ideólogos de lo Simbólico, puede leerse también en el sentido muy diferente de una crítica precisamente de esa conceptualización del lenguaje como cosa en sí).”

«Los sentidos se han vuelto pues teóricos en su praxis inmediata. Se relacionan con la cosa por si misma, pero la cosa misma es una relación objetiva humana consigo misma y con el hombre, y viceversa»
(Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos).
 (pág. 51y 52- cultura-barbarie/ Jameson)




“El objeto de estudio de Freud, sin duda alguna, es menos la sexualidad como tal que el deseo y su dinámica como un todo; pero una vez más, la precondición de la articulación y análisis de los mecanismos del deseo de acuerdo con temas clave o significantes tales como el falo, la castración, la escena primitiva, los estadios psicosexuales, el narcisismo, la represión, Eros opuesto a Thánatos, y cosas de este tenor —que pueden tomarse como la temática de la hermenéutica freudiana consiste en el previo aislamiento de la experiencia sexual, que hace posible que sus rasgos constitutivos acarreen un significado simbólico más amplio.”
(pág. 52- cultura-barbarie/ Jameson)

“En efecto, ese corte estructural en la hermenéutica psicoanalítica entre su código interpretativo y su modelo funcional básico (o modelos, pues Freud propuso toda una serie de ellos a lo largo de su carrera) pueden explicar la situación paradójica de la crítica freudiana de hoy, de la que podríamos afirmar que la única gente seria que todavía se interesa en ella son los propios freudianos, al  mismo tiempo que el prestigio y la influencia de la obra freudiana y del psicoanálisis como método y modelo no ha sido nunca tan inmensa en ningún momento de su historia.”

“El centro alrededor del cual gira el sistema interpretativo freudiano no es la experiencia sexual sino más bien el cumplimiento de lo que se quiere, o de su variante más metafísica, el «deseo», puesto como la dinámica misma de nuestro ser como sujetos individuales.”


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miércoles, 21 de diciembre de 2016

24 de noviembre / 2016





Nos dicen la verdad es una,
la verdad es una y nada más que una,
una sola, porque existe una sola España;
una sola, porque una sola es su historia;
una sola forma de escribirla,
una sola forma de escribirla y contarla;
un solo y único discurso y aquel que se mueva
no sale en la foto.

Del grupo de rock Habeas Corpus, “A las cosas por su nombre”


Palabras, palabras claves, significantes, significados, mutaciones semánticas…con las que fabricamos frases, ideas, creencias, conceptos… que nos persuaden e inducen a dar por sentado, dar por sabido, dar por hecho, dar por acabado…
tanto dar a ciegas y a tontas, ¿no cansa?

Vínculo o atadura. Relaciones (sociales) voluntarias o forzadas. En principio una relación voluntaria, de la naturaleza que sea, no tiene por qué ser necesariamente una relación que implique desequilibrio, dominio o sumisión entre las partes que la constituyen. Una atadura por el contrario digamos que somete (espacio: lugar que se consume y lugar para consumir), sujeta (movimiento, con su carga de historicidad), impone (desigualdad, la existente al inicio de partida y la que va autoreproduciendo), aunque también es cierto que todo eso, que incluso es posible que incluya una permuta (voluntaria o involuntaria, real o representada) en los papeles que ejecutan los sujetos dados, puede ser el fruto y la sustancia de un nexo previa y libremente (de aquella manera) consensuado, consentido voluntariamente por ambas partes tras un acuerdo establecido en pie de igualdad. Otra cosa es una relación objetivamente forzada, para una o las dos partes (en el caso de mediación de un tercero). Conviene no obstante clarificar el significado “concreto” de las palabras: vínculo, atadura, consenso… de manera concreta y completa, como fundamentos de una metodología al servicio de un afán de conocimiento con vocación de verdadero. “Lo verdadero es el todo”, escribió Hegel, mientras que Adorno contraafirmó: "El todo es lo no verdadero", aunque a diferencia del viejo y querido  “perro muerto”, por nuestra parte asumamos que el todo no puede ser, no es, la esfera perfecta de Parménides sino más bien un “todo” en proceso de construcción, en permanente estado de transformación e  inacabamiento
De donde podemos deducir la ineludible conveniencia  del análisis científico: materialista, histórico y dialéctico… en pos no de lo perfecto sino más bien de lo menos imperfecto…
Y en el después, seguirán las contradicciones, los conflictos, las fricciones, el movimiento y, claro está, el perpetuo inacabamiento…de lo vivo…es decir, de lo  imperfecto.

Un tuit:
A los poderosos nuestra situación de víctimas de explotación y opresión les deja indiferentes, para ellos somos como animales (que no muerden)

Una de Cortázar:
Fue a buscar el diccionario de la Real Academia Española, en cuya tapa la palabra Real había sido encarnizadamente destruida a golpes de grillete. (…) -Joder- dijo admirativamente Oliveira. Pensó que también joder podía servir como punto de arranque, pero lo decepcionó descubrir que no figuraba en el cementerio; en cambio, en el jonuco estaban jonjobando dos jobs, ansiosos por joparse; lo malo era que el jorbín los había jomado, jitándolos como jocós apestados. “Es realmente la necrópolis”, pensó. “No entiendo cómo a esta porquería le dura la encuadernación”
(Julio Cortázar, Rayuela.)



Relatos cortos y no tan cortos / 06
Ha habido repliegue. La enfermera del turno de mañana es de nuevo, esta noche, la enfermera del turno de noche. Por mi parte no estoy tan seguro de mi capacidad para reponerme de los resultados adversos. Menudos moratones tengo en los muslos. Pero la metamorfosis “hacia atrás” es indudable. La mudez y la eficiencia han vuelto enfundadas en el uniforme reglamentario (¿la genuina?). ¿Hay una enfermera de mañana detrás de cada enfermera de noche o ni una ni otra? Es como ir de la embriaguez a la sobriedad, o a la inversa. ¿Es ahora cuando se ha quitado la coraza o cuando la tiene puesta? En cualquier caso y a pesar de la alternancia horaria, la aventura es una. No debo generalizar, no debo fomentar burdas teorías. Hay mundos, imaginarios, paralelos que se encuentran, con sus dilemas y disputas, a mitad de camino de ciertas metáforas dementes. Eso nos habla, ahora en la práctica, de desgaste, de sintaxis artrítica, de obsolescencia, de aburrimiento… La velocidad del consumo que quema los productos, las mercancías, los productores, los distribuidores, los consumidores… (resiliencia) admitamos las cosas tal como son, investiguemos cómo son las cosas…
En fin en fin…expectativa defraudada, reboto. Ya digo, ni pellizco ni beso. Deshago el puño.


ELOTRO

No caen nunca en la frase bella, porque conciben la frase como creadora de situaciones.
(Pavese)


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lunes, 19 de diciembre de 2016

20 de noviembre / 2016




Jorge Luis Borges: “Yo empecé, como la mayoría de jóvenes, creyendo que el verso libre era más fácil que las formas sujetas a reglas. Hoy estoy casi seguro de que es mucho más difícil que las formas medidas y clásicas”.

OuLiPo

Llamamos literatura potencial a la búsqueda de formas y estructuras que podrán ser utilizadas por los escritores
como mejor les parezca.
(Raymond Queneau)

“...qué somos, qué es cada uno de nosotros sino una combinatoria de experiencias, de informaciones de lecturas, de imaginaciones? Cada vida es una enciclopedia, una biblioteca, un muestrario de estilos donde todo se puede mezclar continuamente y reordenar de todas las formas posibles.”

(Italo Calvino)






Marcel Bénamou, secretario “definitivamente provisional” del grupo desde 1971, intenta explicar qué es el OuLiPo a los neófitos. “Una definición atribuida a Raymond Queneau nos asimilaba a ratas que construyen los laberintos de los que se proponen salir. Compararnos con ratas puede parecer injurioso, porque ese roedor no tiene buena prensa en la cultura occidental: destruye las cosechas y propaga epidemias. Y estarán de acuerdo en que nada se parece menos a un oulipiano…”, dice suscitando carcajadas.

“Queneau, que formó parte del grupo surrealista, quedó traumatizado por el autoritarismo de Breton. Nosotros funcionamos de la manera contraria: nadie puede ser expulsado y nadie puede marcharse”, aclara el actual presidente del OuLiPo, Paul Fournel. La única manera de dimitir es “suicidarse ante notario”. “Y uno puede negarse a entrar en el grupo, pero ha sucedido pocas veces. El caso más conocido es el de Julio Cortázar. Sus amigos le dijeron que no éramos lo suficientemente próximos al Partido Comunista”





Georges Perec / Notas breves sobre el arte y el modo de ordenar libros
Toda biblioteca* responde a una doble necesidad, que a menudo es también una doble manía; la de conservar ciertas cosas (libros) y la de ordenarlas según ciertos modos.

Un amigo mío concibió un día el proyecto de limitar su biblioteca a 361 obras. La idea era la siguiente: tras alcanzar, a partir de cierta cantidad n de obras, por adición o sustracción, el número K = 361, que presuntamente correspondería a una biblioteca, si no ideal, al menos suficiente, obligarse a no adquirir de modo duradero una nueva obra X, sino tras haber eliminado (por donación, eliminación, venta o cualquier otro medio apropiado) una antigua obra Z, de modo que el número total de obras K permanezca constante e igual a 361:

K + X > 361 > K – Z

*Denomino biblioteca a un conjunto de libros reunido por un lector no profesional para su placer y uso cotidianos. Ello excluye las colecciones de bibliófilos y las encuadernaciones por metro, pero también la mayoría de las bibliotecas especializadas (las universidades por ejemplo), cuyos problemas particulares se parecen a los de las bibliotecas públicas.

La evolución de este seductor proyecto tropezó con obstáculos previsibles para los cuales se hallaron soluciones del caso: ante todo se consideró que un volumen –digamos de La Pléiade– valía por un (1) libro aunque tuviera tres (3) novelas (o compilaciones de poemas, ensayos, etcétera); de ello se dedujo que tres (3) o cuatro (4) o n (n) novelas del mismo autor valían (implícitamente) por un (1) volumen de dicho autor, como fragmentos aún no compilados pero ineluctablemente compilables de sus Obras completas. A partir de eso se consideró que tal novela recientemente adquirida de tal novelista de lengua inglesa de la segunda mitad del siglo XIX no se computaría lógicamente como una nueva obra X sino como una obra Z perteneciente a una serie en vías de constitución: el conjunto T de todas las novelas escritas por dicho novelista (¡y vaya si las hay!). Ello no alteraba en nada el proyecto inicial: simplemente, en vez de hablar de 361 obras, se decidió que la biblioteca suficiente se debía componer idealmente de 361 autores, ya hubieran escrito un pequeño opúsculo o páginas como para llenar un camión. Esta modificación resultó ser eficaz durante varios años: pero pronto se reveló que ciertas obras –por ejemplo, las novelas de caballerías– no tenía autor o tenían varios, y que ciertos autores –por ejemplo los dadaístas– no se podían aislar unos de otros sin perder automáticamente del ochenta al ochenta y seis por ciento de aquello que les confería interés: se llegó así a la idea de una biblioteca limitada a 361 temas –el término es vago, pero los grupos que abarca también lo son, en ocasiones– y este límite ha funcionado rigurosamente hasta hoy.

Por ende, uno de los principales problemas que encuentra el hombre que conserva los libros que leyó o se promete leer un día es el crecimiento de su biblioteca… (…)


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Una de Durkheim: «Sólo un sujeto que incluya a todos los sujetos individuales sería capaz de abarcar semejante objeto [la sociedad como totalidad]»


ELOTRO

Tomar anfetaminas buscando la euforia química que dura lo que dura la llama de un fósforo (en la que uno se puede, sin embargo, quemar la cabeza).
(Piglia)



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sábado, 17 de diciembre de 2016

19 de noviembre / 2016




Párrafos de “Documentos de cultura, documentos de barbarie” de Fredric Jameson

“Como cuestión de crítica práctica, debe ser claro para todo el que haya experimentado con varios enfoques sobre un texto dado que el espíritu no queda contento mientras no ponga algún orden en esos hallazgos e invente una relación jerárquica entre sus diversas interpretaciones. Sospecho en realidad que hay sólo un número finito de posibilidades interpretativas en un situación textual dada, y
que el programa al que se apegan más apasionadamente las diversas ideologías contemporáneas del pluralismo es profundamente negativo: a saber, impedir esa articulación y totalización sistemáticas de los resultados interpretativos que no puede llevar sino a embarazosas preguntas sobre la relación entre ellos y en particular sobre el lugar de la historia y el fundamento último de la producción narrativa y textual.”
(pág. 27- cultura-barbarie/ Jameson)

“…la historia no es un texto, una narración, maestra o de otra especie, sino que, como causa ausente, nos es inaccesible salvo en forma textual, y que nuestro abordamiento de ella y de lo Real mismo pasa necesariamente por su previa textualización, su narrativización en el inconsciente político.”
(pág. 30- cultura-barbarie/ Jameson)

“Se encontrará un comentario de las consecuencias ideológicas de la «causalidad expresiva» en el periodo staliniano en Charles Bettelheim, Class struggles in the URSS, vol. II, trad. Brian Pearce (Nueva York: Monthly Review, 1978), especialmente pp. 500-566. Comentando «la afirmación hecha en Dialéctica y materialismo histórico [de Stalin] de que los cambios en la producción 'empiezan siempre con cambios y desarrollos de las fuerzas de producción, y en primer lugar, con cambios y desarrollos de los instrumentos de producción'», Bettelheim observa que tales formulaciones «hacen de la totalidad de las relaciones y prácticas sociales la 'expresión' de las 'fuerzas de producción'. La 'sociedad' se presenta aquí como una 'totalidad expresiva' que no es contradictoria, y cuyos cambios parecen depender del 'desarrollo de la producción'. El papel central que desempeña la lucha revolucionaria de las masas en el proceso de cambio social no aparece aquí» / Bettelheim, pp. 516, 514
(pág. 31- cultura-barbarie/ Jameson)





“¿es el texto un objeto que flota libremente por derecho propio, o «refleja» algún contexto o trasfondo, y en ese caso, es la simple réplica ideológica de este último, o posee alguna fuerza autónoma en la que podría mirársele también como negador de ese contexto? Sólo porque estamos todos tan irremediablemente encerrados en nuestras especializaciones disciplinarias nos resulta imposible ver la similaridad de estas cuestiones; y el lugar donde el marxismo ha de reafirmar su pretensión de ser una ciencia interdisciplinaria y universal se encuentra obviamente dentro de esta problemática particular.” 
(pág. 32- cultura-barbarie/ Jameson)

“Podemos, sin embargo, localizar la fuente de esta ambigüedad. Se la encuentra en un área que es estratégica para todo análisis literario o cultural, a saber en el concepto de mediación: o sea la relación entre los niveles o instancias, y la posibilidad de adaptar análisis y hallazgos de un nivel a otro. La mediación es el término dialéctico clásico para designar el establecimiento de relaciones entre, digamos, el análisis formal de una obra de arte y su base social, o entre la dinámica interna del estado político y su base económica. Debe entenderse desde el principio que el propio Althusser asimila el concepto de «mediación» a la causalidad expresiva en el sentido hegeliano; es decir que aprehende el proceso de la mediación exclusivamente como el establecimiento de identidades simbólicas entre varios niveles, como proceso por el cual cada nivel se repliega en el siguiente, perdiendo con ello su autonomía constitutiva y funcionando como expresión de sus homólogos. Así, el poder estatal se ve como mera expresión del sistema económico que lo subtiende, como también el aparato jurídico de una manera ligeramente diferente; la cultura se ve como expresión de las instancias política, jurídica y económica subyacentes, y así sucesivamente. Partiendo de este punto, el análisis de las mediaciones apunta a demostrar lo que no es evidente en la apariencia de las cosas, sino más bien en su realidad subyacente, a saber que en los lenguajes específicos de la cultura opera la misma esencia que en la organización de las relaciones de producción. Este ataque althusseriano contra la mediación es fundamental, en la medida en que sus blancos no se limitan ya a Hegel y a la tradición lukácsiana, sino que incluyen también a pensadores tales como Sartre o (más precavidamente) Gramsci.
Pero el concepto de mediación ha sido tradicionalmente la manera en que la filosofía dialéctica y el marxismo mismo han formulado su vocación de romper los compartimentos especializados de las disciplinas (burguesas) y establecer conexiones entre los fenómenos aparentemente dispares de la vida social en general.”
(pág. 33- cultura-barbarie/ Jameson)




“Estas posibilidades interpretativas explican por qué la práctica de la mediación es particularmente decisiva para toda crítica literaria o cultural que trate de evitar el amurallamiento en la clausura sin vientos de los formalismos…” (…) “Pero incluso si nuestra meta, como analistas literarios, es más bien demostrar las maneras en que el modernismo —lejos de ser un mero reflejo de la cosificación de la vida social a fines del siglo XIX— es también una rebeldía contra esa cosificación y un acto simbólico que implica toda una compensación utópica de la creciente deshumanización en el nivel de la vida cotidiana”
(pág. 35- cultura-barbarie/ Jameson)

“No se puede sin deshonestidad intelectual asimilar la «producción» de textos (o en la versión althusseriana de esta homología, la «producción» de conceptos nuevos y más científicos) a la producción de bienes por los obreros industriales: escribir y pensar no son trabajo enajenado en ese sentido, y es indudablemente fatuo que los intelectuales traten de embellecer sus tareas —que pueden en su mayoría subsumirse bajo la rúbrica de elaboración, reproducción o crítica de la ideología— asimilándolas al trabajo real en la línea de montaje y a la experiencia de la resistencia de la materia en el genuino trabajo manual.”
(pág. 37- cultura-barbarie/ Jameson)



“ La posición defendida aquí —sobre la distinción así como sobre la posible coordinación entre un método estático o semiótico y uno dialéctico— es congruente con la interesante crítica de Sartre al estructuralismo en general:
«Althusser, como Foucault, se limita al análisis de la estructura. Desde el punto de vista epistemológico, esto equivale a privilegiar el concepto frente a la noción [Sartre alude aquí a la oposición hegeliana, diversamente traducida, entre Begriff e Idee, respectivamente]. El concepto es atemporal. Se puede estudiar cómo los conceptos se engendran uno tras otro dentro de determinadas categorías. Pero ni el tiempo mismo, ni, por consiguiente, la historia, puede ser objeto de un concepto. Hay una
contradicción en los términos. Cuando introducimos la temporalidad, vemos que dentro de un desarrollo temporal el concepto se modifica. La noción, por el contrario, puede definirse como el esfuerzo sintético por producir una idea que se desarrolla por contradicción y su sucesiva superación, y por consiguiente es homogénea con el desarrollo de las cosas»
(pág. 39- cultura-barbarie/ Jameson)

(…)

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