Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

domingo, 30 de octubre de 2016

19 de octubre/2016





“Sólo si uno tiene una mirada cándida y optimista (conservadora) puede pensar que las cosas son como son”
(Piglia)


Citas de Mario Levrero:

“Lo que uno ha sembrado fue creciendo subrepticiamente y de pronto estalla en una especie de selva que lo rodea por todas partes, y los días se van nada más que en abrirse paso a golpes de machete, y nada más que para no ser asfixiado por la selva; pronto se descubre que la idea de practicar una salida es totalmente ilusoria, porque la selva se extiende con mayor rapidez que nuestro trabajo de desbrozamiento y sobre todo porque la idea misma de «salida» es incorrecta: no podemos salir porque al mismo tiempo no queremos salir, y no queremos salir porque sabemos que no hay hacia dónde ir, porque la selva es uno mismo, y una salida implicaría alguna clase de muerte, o simplemente la muerte. Y si bien hubo un tiempo en que se podía morir cierta clase de apariencia inofensiva, hoy sabemos de aquellas muertes eran las semillas que sembramos de esta selva que somos. Cuando se llega a cierta edad, uno deja de ser el protagonista de sus acciones: todo se ha transformado en puras consecuencias de acciones anteriores.”


“¿Podríamos decir que «lo que no escribís, no lo vivís?
Algo así; tal vez no tan extremo, pero algo así. Por lo menos, «lo que no pienso, no lo vivo». Pero me consuelo pensando que podré pensarlo después, rescatarlo”.

“No hay, como decía Lao-Tse, más que llegar a lo más alto para empezar a caer”.


(decir lo indecible, aprehender lo inaprensible, pensar lo impensable)
A propósito de las vías institucionales y su “imperativa” idoneidad como espacio e instrumento representativo, democrático y civilizado para proponer, debatir y, en su caso, reformar o cambiar, “como está mandado”, las leyes que rigen el funcionamiento del Estado, quizá convenga recordar lo acontecido a este tenor en la Francia del “gran siglo XVII”. 
Fue por entonces que se consolidó el Estado centralizado. La nobleza, el clero y el estado llano cumplían cada una en su esfera con su papel social: la guerra y los placeres, el saber y el conocimiento y la producción y comercio respectivamente.
El caso es que ciertos nuevos conocimientos críticos (Desde Rabelais a Kepler, Galileo o Descartes…) que surgieron con el crecimiento del saber durante la época, complicó las cosas a la Iglesia y sus instituciones que manejaban con mano de hierro, y fuego, este “estamento” del Estado.
No se podía poseer, transmitir ni acrecentar el saber crítico, siempre incómodo, hereje o apostata, que buscaba socavar las bases de la sociedad existente. Y ante la marginalidad autogestionada y casi clandestina o los exilios a los que fueron desplazados estos cabezotas “sabios subversivos”, la iglesia contraatacó “institucionalizando”, atando en corto, el conocimiento mediante las academias y el academicismo. Y a estas alturas conocemos de sobra la extraordinaria eficacia del diagnóstico y la terapia prescrita y aplicada. La potencial rebelión contra los poderes y el estamento fue sofocada.
En las vías institucionales sus “absolutistas” administradores criban, detienen, estancan o bloquean cualquier atisbo de cuestionamiento “sustancial” del orden establecido. Tres siglos después, el ardid, con adecuadas actualizaciones pecuniarias, de seguridad y confort que garantizan la sumisión intelectual y el “hamburguesamiento” social, sigue en pleno y más que satisfactorio funcionamiento.


¿Qué han hecho sino poner en circulación la calderilla de Marx junto a algunas monedas falsas?
(Henri Lefebvre)

“La conciencia política de clase no se le puede aportar al obrero más que desde el exterior, esto es, desde fuera de la lucha económica, desde fuera de la esfera de las relaciones entre obreros y patronos. La única esfera en que se pueden encontrar estos conocimientos es la esfera de las relaciones de todas las clases y capas con el Estado y el Gobierno, la esfera de las relaciones de todas las clases entre sí”.
Lenin, febrero de 1902, “Qué hacer” 


“Me sucede a veces, y siempre que sucede es casi de repente, que surge en medio de mis sensaciones un cansancio tan terrible de la vida que ni siquiera se da la hipótesis de un acto con el que dominarlo. Para remediarlo, el suicidio parece inseguro; la muerte, incluso supuesta la inconsciencia, todavía poco. Es un cansancio que ambiciona, no el dejar de existir —lo que puede ser o puede no ser posible—, sino algo mucho más horroroso y profundo, el dejar de siquiera haber existido, lo que no hay manera de que pueda ser”.


“Escribo como quien duerme, y toda mi vida es un recibo por firmar”.

(Fernando Pessoa)


ELOTRO

“Invertir el mecanismo del seudónimo”
(Piglia)


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viernes, 28 de octubre de 2016

18 de octubre/2016



Proust: el triturador de los esquemas de la experiencia en miríadas de instantes sensoriales.
(Pavese)


Habla Pavese de “Momentos de sordera”, lo que automáticamente me sugiere “Momentos de ceguera”, no se si una especie de ceguera auditiva o un ruido visual ensordecedor… el ruido que no deja ver, la ceguera que impide escuchar… ¿La una engendra fatalmente a la otra? total para lo que hay que ver… que dicen los zopencos y los oculistas graciosillos…

¿mejor la oscuridad sorda?

“La pura luz es la pura obscuridad” escribió Hegel, que también dejó dicho que “la simple percepción no es la experiencia”. Ni, por supuesto, añado de lo mío, su relato…
“La literatura es lo contrario de la vida y esa es su virtud”, anotó en su diario Piglia.

(un origen próximo y un sentido opuesto)

“Tajadas de vida” dice Borges (“el que cuando habla no yerra”) que ofrecían los naturalistas como Zola, que solo deseaban “transcribir” la realidad (“malvados propósitos”). Pero el mismo Borges señala también que la mayor parte de la realidad no es oral, no es transcribible: lo olfativo, lo visual, lo táctil, lo gustativo, la memoria hecha de imágenes, las pasiones…
Y aquí recordamos al Nietzsche que subordinaba la lucidez a la alegría y el conocer al vivir…

Hegel se pronunció por la primacía de la teoría, del concepto, del sistema… legitimó la amalgama –según Lefebvre- la fusión del saber y el poder, del conocimiento abstracto y el poderío, en el Estado moderno… para Marx el principio es la acción, el vivir y lo vivido prácticos…

(-¡es lo que hay!
-¿es lo que hay?
Que sea real no lo exonera de ser inaceptable.)

Y ya puestos no olvidar al Fausto de Goethe (obra que opone el vivir al conocer), que sabe todo lo que se podía saber en su tiempo, pero que se da cuenta tardíamente, con la inestimable ayuda de Mefistófeles, de que no ha vivido.

(aunque el mundo no sea otra cosa que un montón de inmundicias)

Por su parte Joyce intentó (de terrible y gloriosa derrota lo calificó Virginia Wolf) esa totalidad, registró fielmente miles de cosas en el día de Leopold Bloom: percepciones visuales, táctiles, etcétera y el contexto de memorias de cada acto, encuentro…

(sondear el propio abismo, el propio fracaso)



Una cita de Raymond Williams:

“La literatura burguesa es por cierto literatura burguesa, pero no lo es en bloque o de un tipo; es una conciencia práctica inmensa y variada a todo nivel, desde la cruda reproducción hasta la permanentemente importante articulación y formación. Del mismo modo, en tales formas la conciencia práctica de una sociedad alternativa jamás puede ser reducida a un bloque general del mismo tipo, ya sea descartable o celebratorio. La escritura es a menudo una nueva articulación y en efecto una nueva formación que se extiende más allá de sus propios modos. Sin embargo, separarla como arte (…) significa perder contacto con el proceso creativo sustantivo y luego idealizarlo; es ubicarlo por encima o por debajo de lo social, cuando en realidad constituye lo social en una de sus formas más distintivas, duraderas y totales”.

(Raymond Williams, “Marxismo y literatura”)

Una de Gombrowicz: "El Diario es una suerte de experimentación continua con la experiencia, con la forma, con la escritura".

“La obra capital de Sigmund Freud “La interpretación de los sueños” había vendido a los seis años de su publicación la friolera de 300 ejemplares”

Cuatro tuits:
Cienes y cienes de veces:
“el desinformado de origen  no existe, siempre hay un desinformador que precede al desinformado”.

No es de recibo culpabilizar al desinformado de la desinformación que padece, lo que además de injusto coloca al acusador en el bando desinformador.

La verdad, nunca tuve mayor habilidad para calcular las intenciones de la gente, pero aprendí que el que desorienta, orienta.
(After Levrero)

Desde la Inmaculada Transición, nos desorientan por un camino previa y perfectamente balizado por USA. ¡Menudos héroes! ¡Menuda odisea!

ELOTRO

“Un diario: dejar datos con los que reconstruir luego”.
(Piglia)



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miércoles, 26 de octubre de 2016

16 de octubre/2016




Episodios de lecturas…salta a la vista que los que más… y entretanto mis congéneres coetáneos, “viven”… y a ratos yo les observo –ojo avizor- y luego, o si se tercia en el mismo momento, hago anotaciones breves… en las que, al menos eso pretendo,  analizo, critico, califico, juzgo… o descarto por falta o exceso de lo que el menda entiende en cada ocasión por sustancia… y entonces me limito a constatar, y fijar sobre el papel o en la grabadora lo mío, mis más o menos intencionadas, caprichosas o interesadas percepciones. Pero la mayoría de estos garabatos (literatura bastarda y propagandística en el mejor de los casos) no los traigo aquí… son, de momento, sólo aptos para consumo propio…¡ya se pueden imaginar!

¿Cómo pueden pasarse sin nosotros?
(Pavese)





Ha caído en mis manos un librito de Karl R. Popper, titulado “La miseria del historicismo”. Me llamó la atención el título y lo compré, total pensé, por un euro… a sabiendas de que el autor era un tipejo, digo intelectualmente, de lo más despreciable: clasista, reaccionario y pro imperialista de los más babosamente fanáticos… además de ser y haber sido, no podía ser de otra manera, el ídolo y gurú ideológico de otro ser, y van tres, tan abyecto como él mismo: Mario Vargas Llosa, el que fuera “más fidelista que nadie”, y posteriormente pelele electoral de la CIA en su Perú natal y amigo del alma y negocietes de Felipe, el campechano y demás escoria de buen nombre.

Popper es el arquetipo supremo del filósofo judío (estatus y condición y paripé victimista que se piensan -seis millones asesinados por los nazis frente a veinte millones de rusos- les convierte, del primero al último, en intocables moral, política y socialmente)  y por encima de todo, anticomunista venenoso… los nazis ciertamente no eran buenos, reconoce, pero lo de los comunistas, él sabrá el porqué, es de traca… y además:  

“Pensaba que los judíos debían integrarse a las sociedades en las que vivían, como había hecho su familia (en la Gran Bretaña ya subordinada al nuevo poder imperial), porque la idea del "pueblo elegido" le parecía peligrosa. Presagiaba, según él, las visiones modernas de la "clase elegida" del marxismo (de dónde sacaría esta expresión, de los clásicos del pensamiento marxista desde luego que no) o de la "raza elegida" del nazismo”.

Como Nabokov, el tal Popper (1902-1994) procedía de una próspera familia de origen judío que para entonces profesaba el protestantismo, digo con pasta y, cómo no, formidable  biblioteca casera, bien comida, vestida y servida, que lamentablemente no pudo evitar que se desplomaran sus finanzas –cositas del capitalismo, pero seguro que a ojos del susodicho la culpa en última instancia sería de la chusma marxista que se empeñaba en desestabilizar “el mejor de los mundos posibles”… para el bando explotador,¿no es cierto Sir?- en los convulsos años de principios de siglo: huelgas obreras, rebeliones campesinas, guerras colonialistas e imperialistas, revoluciones... que no dejan a las gentes de bien disfrutar del botín…
Y el caso es que en los años veinte nuestro pensador capitalista-anticomunista “liberal” (luego Sir Karl Popper), coleguilla y colaborador tiempo después del  famoso sociólogo y economista liberal Friedrich August von Hayek, este sujeto tiene también curriculum  para echarle de comer aparte pero hoy no toca, ingresó –idioteces de chiquillo insensato- en las juventudes socialistas en aquella agitada “Viena Roja” tras la debacle del Imperio austrohúngaro.    

Sigamos con la dedicatoria que alfombra la entrada del citado libelo y que ya despeja algunas dudas:

“En memoria de los incontables hombres y mujeres de todos los credos, naciones o razas que cayeron víctimas de la creencia fascista y comunista en las Leyes Inexorables del Destino Histórico”.




Así que según nuestro supuesto y brillante filósofo y teórico de la ciencia, los racistas criminales sionistas (ver muescas de palestinos y demás…) autoproclamados como “pueblo elegido” y los racistas criminales nacional-socialistas (ver sobre todo rusos “bolcheviques” y rojos de cualquier nacionalidad, judíos –salvo  potentados y capos religiosos colaboracionistas, Hannah Arent, también anticomunista y judía dixit-, comunistas, socialistas, anarquistas, gitanos…) autoproclamados miembros y garantes de la “raza elegida”, resultan ser directamente equiparables a una clase social, la clase trabajadora –no precisamente esa masa inofensiva, sometida en la ignorancia, atomizada y sin rastro de conciencia de clase, sino la más preparada, consciente y avanzada sindical y políticamente que se agrupa, en la clandestinidad la mayoría de las veces, en organizaciones revolucionarias marxistas, según especifica el meticuloso escriba- despojada y explotada por el capitalismo y consecuentemente llamada “objetivamente” –lo que se deduce no de su pureza de sangre ni de la autenticidad divina de su fetiche religioso preferido  sino de su posición y función en el modo de producción capitalista- a sacudirse tal yugo -que por cierto somete también de igual forma aunque en menor medida y con cierto escalonamiento de privilegios a la funcionarial y medio parasitaria clase media y al resto de profesionales e intelectuales de más alto nivel pero igualmente asalariados (sin propiedad de “importantes” medios de producción) vendedores de su fuerza de trabajo, de sus conocimientos, etc.- y a rebelarse contra ese sistema criminal de producción y propiedad.  La clase social que, siendo la más importante generadora de (valor) riqueza (dentro y no por propia voluntad del modo de producción), resulta que según la normativa del Sistema del reparto de la tarta: no la cata (o para ser precisos, lo justo para sobrevivir y reponer fuerzas físicas y psíquicas y mientras esté en disposición de ofrecer en alquiler una fuerza de trabajo en cantidad y calidad competitiva en el sacrosanto mercado capitalista).  
Nada nuevo en la historia, pues salvando las distancias, así ocurrió  en su momento “histórico”, como bien sabe y calla Popper, cuando emergió la propia clase burguesa, por entonces revolucionaria, frente al ya por aquella época, caduco, obsoleto y “objetivamente” contrarrevolucionario,  “Estado absolutista” al servicio de la aristocracia feudal. Claro que como su eminencia sostiene que la historia no tiene nada que enseñar… ("...aplicar la inteligencia del pasado a la crítica del presente", afirma por su parte Franco Moretti) al materialismo histórico hay que demonizarlo…o desacreditarlo enlazándolo ni más ni menos que con el espantajo nazi-fascista que fabrica y potencia  el capitalismo cuando las circunstancias prerrevolucionarias lo aconsejan…

En fin, ya para terminar dejo un apunte que se me antoja una pequeña muestra, y no por ello menos  patética, de la esplendorosa y torticera “imaginación” de Sir Karl R. Popper:

“Con el título de “La miseria del historicismo” quise aludir al título del libro de Marx “La miseria de la filosofía”, a su vez una referencia a “Filosofía de la Miseria”, de Proudhon”.

No hay más preguntas, señoría.

ELOTRO

“Siempre pensamos que vemos por primera vez hechos y cosas que hemos ido aprendiendo a descubrir sin saberlo”.
(Piglia)


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lunes, 24 de octubre de 2016

15 de octubre/2016



“No bastan las desgracias para hacer de un tonto una persona inteligente”.
(Pavese)

“Yo: el peso de lo real que lleva a resignarse, a vivir la vida trivial, a integrarse”
(Piglia)






La libra tornesa (de Tours) Consultando algunos datos en un librito de Norman Hampson titulado “Historia social de la Revolución Francesa, en una vieja edición de Alianza Editorial de 1970, y por cierto traducido por el ínclito Javier Pradera, he conocido la existencia de la “libra tornesa”:  

libra tornesa, llamada así porque se empezó a acuñar en la ciudad de Tours  en la Edad Media, fue la unidad monetaria oficial del reino de Francia hasta 1795, cuando se creó el franco”.

Todo esto viene a cuento de unos datos que Hampson ofrece sobre la nobleza de la época. En concreto nos informa de que el duque de Orléans, uno de los nobles franceses más ricos de la época, obtenía de renta por sus dominios un ingreso anual de unos 8 millones de las susodichas libras (tornesas). Y a continuación puntualiza que en la Francia del siglo XVIII algunas “ocupaciones” estaban reservadas en exclusiva para la nobleza (opulenta): puestos de mando militar, embajadas y altas dignidades de la iglesia (Estado, Ejército e Iglesia). El mando de un regimiento ordinario, por ejemplo, podía costar 40.000 libras (tornesas), y un grado importante en regimientos de la Casa Real, se nos dice, costaba muchísimo más. Añade Hampson que sólo la élite de la nobleza podía permitirse “esos precios” en la compra de tales “empleos”. En esta muy restringida, clasista, subasta de puestos de poder digamos intermedios (bonita y muy meritoria manera de repartirse el pastel económico y político-social), ya comprenderán que el plebeyo ni está (ni tan siquiera se ha podido enterar) ni se le espera… llegó mucho más tarde, enceguecido por la furia y la rabia larga, y en compañía y desgraciadamente al servicio de otros, allá por el año 1789… pero esa es otra historia.


¿Retrato o caricatura? No sabría decirlo, pero resulta reconocible:
“-Sucede que ves las cosas desde tu punto de vista, y cuando crees que algo es de una manera determinada no puedes admitir que, en la realidad, pueda ser de otro modo.”
(Mario Levrero, “La ciudad”)





Rem Koolhaas, arquitecto, 71 años, holandés, premio Pritzker:

Observar y analizar para poder innovar.

Saber mirar sin prejuicios.

La belleza del viaje está en el descubrimiento, en la falta de familiaridad con lo que ves y con las situaciones a las que te enfrentas.

Dos lugares opuestos espacialmente (no sólo) no miran al mundo desde el mismo punto de vista.

Te descoloca y a la vez te orienta.

Estamos mal relacionados con el mundo.

Vivimos en una sociedad de “libre mercado” y mucha arquitectura responde sólo a eso.

Se centran en lo que cambia más que en lo que permanece. 

Paradójicamente, he diseñado siempre para clientes a la antigua, encargos estatales que aíslan los edificios de las presiones de la economía de mercado.

¿Qué es radical hoy en arquitectura? No somos tan banales como para considerar radical todo lo que hacemos. Nuestro mejor trabajo es imaginativo, se centra en posibilidades inesperadas y en no desperdiciar nada material o conceptual.

Me obsesiona la capacidad del mundo para fomentar y absorber el cambio.

No creo que se puedan tener creencias fijas, inquebrantables. La vida se encarga de cuestionarlas.

Tenemos una reputación enfermiza.

Nunca he conocido a un arquitecto estrella. Este es un trabajo extenuante.

¿Le hizo cuestionarse su trabajo? 
Bueno…, añade interpretaciones.

Luchamos de la manera menos glamurosa en muchos frentes.


Construir es una ducha fría que vacuna ante cualquier vanidad. 

Habla de su voluntad de entender el mundo por encima de hacer carrera. ¿Alguien con ese anhelo es necesariamente un solitario? 
No lo soy para nada.

He defendido siempre la necesidad de tener una vida privada. Pero mis mejores amigos operan en ambas esferas, la pública y la privada.

Hice un gran esfuerzo, sobrehumano diría, para llegar a Bilbao vía Bolonia y Múnich. Llegué tarde, pero llegué. Resultado: me porto como una diva.

Uno podía ver ya los efectos de la globalización. Cada vez había menos occidentales entre los alumnos. Era absurdo desperdiciar esa información para continuar con lo de siempre, imponiendo la tradición y la mentalidad occidentales.

Pensé que la escuela podía transformarse en algo más creativo capaz de generar conocimiento colectivo en lugar de impartir unidireccionalmente el del profesor.

¿Su arquitectura le representa más a usted o a sus clientes?
Todo empieza con lo que ellos piden. Rehacemos ese rompecabezas dándoles más de lo que se les había ocurrido pedir.

Hay un divorcio radical entre la vivienda de los necesitados y el mundo de la arquitectura.

Mucho de lo que decimos busca impactar. Las provocaciones son importantes para obligar a pensar, pero no me siento en un trono y me pongo a pontificar. Con todo, necesitamos una relación más activa y directa con la realidad. Volver a tocar el mundo.

¿Por qué es tan importante nadar para usted? Es algo físico. Moverse es fundamental.

Solo hay un arma: los argumentos.

Hay una generación capaz de saber lo que prefiere y lo que le importa, pero incapaz de hacer el más mínimo esfuerzo por conseguirlo. Eso me parece un crimen.

¿Ha cambiado de valores a lo largo de su vida? Seguro. Sería de muy mala educación no hacerlo.

Nunca sería tan ridículo como para defender la frugalidad como mi fuerza vital. Me interesa vivir con poco, pero no hago ningún sacrificio. Soy un consumidor más. No soy una persona ascética. Ni me opongo a la riqueza de otros. Pero es cierto que la frugalidad es una cuestión intelectual para mí. Y supongo que crecer en Indonesia me ayudó a concederle esa importancia a las cosas: valoro más saber vivir con poco que tener mucho.

¿La frescura no es un atributo superficial? 
Es sustancial. Cualquier edificio que cuestione lo que se espera puede ser relevante.

¿Por qué es importante que la arquitectura haga pensar?
También me gusta la que no hace pensar. 

La ciudad no tiene ningún edificio bonito. Pero el conjunto es irresistible.

Se suele decir que arquitectura es solo el 4% de lo construido. A mí me encanta que sea tan poco porque es eso, que sea algo escaso, lo que la lleva a ser ambiciosa…


Por si eso:
“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.”
(Italo Calvino, “Las ciudades invisibles”)


ELOTRO

“La literatura es una defensa contra las ofensas de la vida”
(Pavese)


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sábado, 22 de octubre de 2016

14 de octubre/2016








“Tolstói diferencia entre mostrar (hacer ver) y decir”
(Piglia)

La falta de construcción deliberada, es a la vez la virtud y el sentido de un diario. ¡No hacer literatura!
(Piglia)

Me gustaría creer que dentro de lo que aquí se “narra”, palpita otra “narración”… no tan soterrada como “a simple lectura” pudiera parecer…

Hegel, en su concepto de Estado, fusiona y subordina (entre sí y con el Estado) el saber al poder (la eficacia organizativa y la violencia coactiva se unen y concurren así en el Estado, y se justifican la una a la otra en perfecta reciprocidad). La capacidad represiva del Estado se revela, por tanto, legítima.
(Henri Lefebvre)

El estado (la estructura básica de la sociedad según la apología hegeliana) racional y constitucional, el estado moderno, posee, según Hegel, una base social: la clase media.
De esa clase media salen (vía severo concurso de oposiciones) los funcionarios, una burocracia competente que es la base social y la sustancia del Estado. Lo que Hegel llamó “sociedad civil” viene a ser lo mismo que Marx (que por el contrario consideraba al Estado superestructura, ya que situaba en la base las relaciones de producción y propiedad, las fuerzas productivas) definió más tarde como “relaciones sociales”…

La ley (coactiva) y el derecho (normativo) hacen funcionar los engranajes del Estado y a su vez a una sociedad razonable y obediente al llamamiento de las ideas “dominantes”, hegemónicas.

Para Hegel hay clases sociales que son las que constituyen la “sociedad civil” (La Revolución francesa y Napoleón produjeron el Estado-nación), con sus contradicciones, su dialéctica interna:
-clase “natural” (campesinos)
-clase activa “refleja” (artesanos y obreros)
-clase pensante (clase política: capa dirigente; intelectuales y técnicos y clase media: medios y bajos funcionarios)

La emergente importancia socioeconómica de la clase media y su ilusoria importancia política, fueron fenómenos captados (Origen oculto y fin manifiesto) por Hegel a principios del siglo XIX.
¿Cómo ha captado Hegel lo que estaba a punto de cuajar?
Su grandeza quizá consista en una determinada relación con lo real, con la práctica, en el polo opuesto a las arquitecturas conceptuales creadas por los clásicos: Platón, Aristóteles, Descartes, Kant…

Salvando todas las distancias: “El genio –decía Pavese- es poseer la propia experiencia, el propio cuerpo, los propios recuerdos, y el propio ritmo”.

Poseer o adquirir, así lo escribe Henri Lefebvre:
“¿Qué relación tuvo el pensamiento de Marx con el de Hegel? (…) El pensamiento dialéctico de Marx tuvo con el pensamiento dialéctico de Hegel una relación dialéctica. Lo que equivale a decir: unidad y conflictos. (…) En Hegel (como en Saint-Simon) se puede encontrar casi todo lo que dijo Marx, incluido el papel del trabajo, de la producción, de las clases, etc. Sin embargo, el orden y el encadenamiento, la orientación y la perspectiva, el contenido y la forma, difieren radicalmente… (…) Durante toda su vida, Marx luchó contra Hegel para arrancarle su tesoro mal adquirido y transformarlo apropiándoselo”.

“La razón se desarrolla al superarse: al resolver (método dialéctico) sus propias contradicciones (entre lo racional y lo irracional, entre lo concebido y lo vivido, entre la teoría y la práctica, etc.)”.

“Contra Hegel, Marx no repara en medios. Pasa el hegelianismo por la criba de la antropología (Feuerbach), de la economía política (Smith, Ricardo), de la historiografía (los historiadores franceses de la Restauración, A. Thierry especialmente y la historia del tercer estado), de la filosofía (el materialismo francés del siglo XVIII) y de la naciente sociología (Saint-Simon y Fourier). De ese filtrado, de esa criba, de esa negación crítica resulta otro pensamiento y, sobre todo, otro proyecto, el ‘marxismo’, construido con los materiales tomados del hegelianismo y metamorfoseados.”

“Hoy nadie ignora el modo en que Marx entendía y aprobaba la Comuna de Paris: como destructora del Estado. Oponía esa práctica revolucionaria al socialismo estatal, que, por desgracia, iba tomando cuerpo en Alemania en el seno del movimiento obrero y debía prevalecer durante un periodo bastante largo, pues todavía dura.”

“La historia, acabada según Hegel, prosigue según Marx”.

ELOTRO


Dupin procede “con la habilidad del paleontólogo para reconstruir el dinosaurio a partir de uno de sus huesos”
(Edgar Alan Poe)



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jueves, 20 de octubre de 2016

12 de octubre/2016



12 de octubre/2016

“La compensación es el trabajo mismo, ni siquiera el resultado”
(Piglia)


El vicio (intelectual) de utilizar (afanar) el dinero público (ajeno) como sostén económico de las virtudes (intelectuales) privadas:

A tenor de lo que ellos mismos “explican”, aunque la verdad es que en su mayoría  callan (no confundir con que ignoran, son muy cucos), todos los intelectuales que presumen, y los que no alardean también, de “críticos” (en todo caso sin abandonar ni por un momento el campo de la abstracción teórica) con las injusticias y desigualdades producidas o agravadas por el “Sistema” (así, sin calificar) y que, no tan paradójicamente como se insiste con machaconería, en la práctica resulta tan tangible como evidente que viven (ora directa ora indirectamente), y sin excepción, a costa, en lo fundamental (ya se trate de subvenciones, becas, premios internacionales, nacionales, autonómicos, provinciales, municipales…, conferencias, jurados, pregones o sermones propagandísticos varios…) de eso que llamamos sin preocuparnos en interiorizar su significado: dinero público. Ese dinerito que procede indefectiblemente del enteco y vulnerable bolsillo de los ciudadanos que trabajan, o ya no, pero de todas maneras pagan impuestos y multitud de mordidas legales de forma indirecta, diferida que diría la capo del PPSOE, señora Cospedal.

Parecen, decíamos de los intelectuales “comprometidos” que nunca enfilan en la dirección opuesta, considerarse a sí mismos  la excepción de la imperante “regla”, repito: lo proclaman abierta o soterradamente todos ellos, ya sean mudos o parlanchines. Dada la unanimidad que se registra, debe de ser esa la pose o actitud “pública” (se diga de vitrina, o de escaparate)  acordada, consensuada, negociada (sea en privado o en reservado equipado con toda clase de herramientas y utensilios: “gomas” profilácticas, sábanas, toallas, aceites, cremas, vaselinas, juguetes consoladores, licores espirituosos, y botellita de “Benjamín” detalle de la casa) y  que obedece a lo estrictamente normativo, reglamentario, digamos que con todas las garantías seudo-éticas que ofrece el Mercado, dicho sea mal hablando y a sabiendas de que se malentiende. Noramala. Así se lo gasten en medicinas.


En Hegel:
la lógica formal (teoría de la coherencia)
La lógica formal no debe ser confundida con la lógica matemática
antes llamada lógica simbólica,  que es una subdisciplina de la lógica formal.
la lógica dialéctica (lógica de las diferencias y las oposiciones: teoría de las contradicciones)

Lenin: 
“La lógica formal...toma las definiciones formales, guiándose por lo que es más habitual o por lo que salta a la vista más a menudo y se limita a eso...la lógica dialéctica exige que vayamos más lejos.
Para conocer de verdad el objeto hay que abarcar y estudiar todos sus aspectos, todos sus vínculos y 'mediaciones'. Jamás lo conseguiremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad nos prevendrá contra los errores y el anquilosamiento”


“Pero ese aprendizaje lleva la vida entera…”
(Piglia)


ELOTRO



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martes, 18 de octubre de 2016

Mario Levrero (1940-2004)





10 de octubre/2016

“Arte: dar forma a la experiencia”
(Pavese)


Mario Levrero (1940-2004)


“Si bien entre nosotros casi no se habla de otra cosa que de “la revolución”, en realidad nunca hemos visto una. Dudamos incluso de su existencia. En nuestras conversaciones “la revolución” oficia de metáfora, o de símbolo. Es frecuente observar que muchos, una gran mayoría, hemos olvidado la primitiva significación de la palabra, si es que ha tenido alguna alguna vez”.

(Mario Levrero, “Caza de conejos”)

(Me he permitido sustituir la palabra “conejo” que figuraba en el original por la palabra “revolución”, por si eso…)


El "todo" siempre se lleva la peor parte...
(ELOTRO)


Habla (escribe) Levrero:

… Todos los días, todos los días, aunque sea una línea para decir que hoy no tengo ganas de escribir, o que no tengo tiempo, o dar cualquier excusa. Pero todos los días.

Morirse debe ser como salir a la calle, cosa que me cuesta cada día más, pero sin la esperanza de retornar a casa.

El hecho es que saber que no sé cuando estoy deprimido no me deja saber si estoy deprimido o no.

Mis trastornos tienen una excelente definición: son la consecuencia de mi historia personal, y sobre todo son el precio de mi libertad.

Necesito ocio. Todavía no conseguí mucho. Sigo huyendo de la angustia difusa que precede a la posibilidad del ocio. Es horrible esa angustia difusa.

Me llama poderosamente la atención que me haya puesto a escribir sabiendo que muy probablemente iba a ser interrumpido. No recuerdo que haya hecho algo parecido en muchos, muchos años. Sería muy bueno que se me estuviera yendo la fobia a las interrupciones, que me ha llevado a postergar y finalmente no realizar novelas enteras.

Estoy en lo que se llama “período de centrifugación”. Algo intangible en mí aleja a la gente de mí. También hay períodos opuestos, de centripetación, y ahí se me pega todo el mundo y no doy abasto para recibir gente. Hay que tener paciencia y esperar que la cosa cambie.

Escribir entre paréntesis me produce ansiedad, seguramente por temor a olvidarme de cerrarlos, como si fuera lago tan importante; de modo que sigo fuera del paréntesis con el tema del paréntesis.

Y estas adicciones que me perturban actualmente no son otra cosa que adicciones al estado de trance; un medio de abreviar el tiempo, de que el tiempo pase sin que yo sienta dolor. Pero así también es como se me va la vida, cómo mi tiempo de vida se transforma en tiempo de nada, un tiempo cero.

Me excita recibir virus. Anoche me costó dormir por ese estado de excitación. Es raro, pero es así. Como si no confiara en que el antivirus los elimina definitivamente.

Otra vez estoy escribiendo para el carajo.

Lo que voy a decir a continuación debe tomarse al pie de la letra; no es algo simbólico, no es una manera de decir, no es un intento de poetizar. Es un hecho, y quien no lo crea, que salga por favor de aquí, que no siga ensuciando mi texto con su resbalosa mirada -y que no intente, jamás, leer otro libro mío.

(Fragmentos de "La novela luminosa", de Mario Levrero)


Y más:

“La crítica literaria parece dar por sentadas, entre ellas la existencia de un mundo exterior objetivo, y a partir de allí señala límites precisos a la realidad y al realismo, da por sentado que el mundo interior es irreal o fantástico, y trata de rotularlo todo de acuerdo con esos puntos de partida arbitrarios y pretenciosos”

-Esta opinión de Levrero sobre “el realismo introspectivo”, bando al que siempre se adscribió, y sobre la postura reduccionista y limitadora de la crítica literaria, me trae ecos del interesantísimo debate sobre el realismo que en los años cincuenta protagonizaron  Brecht, Lukács, Benjamin… muy ilustrativos además viniendo de un escritor que adoptó el oficio, que puso manos a la obra según confesión propia, tras leer a Kafka: ‘América’, ‘El castillo’…”Kafka me dio la llave, el permiso, y al comienzo incluso la forma”“Hasta leer a Kafka no sabía que se podía decir la verdad”…por cierto, el judío de Praga otro extraordinario autor “realista”, ¿no es cierto?

“¿Qué es lo fantástico? ¿No hay veces en que una mosca es un ser extraordinariamente fantástico? ¿Nunca captaste la emoción de un árbol?”

“Yo no hablaría de ‘deformación de la realidad’ en mis textos, sino más bien de subjetivismo… Me hacés pensar en los zapatos que están en una vidriera y en los zapatos ‘deformados’ por el uso. ¿Le llamaría ‘deformados’ a los zapatos que usás? ¿Son más reales los de la vidriera?”.

“Los reportajes y cuestionarios, así como alguna que otra opinión que uno deja caer por ahí, difícilmente, o nunca, tienen una relación directa con el escritor. El escritor es un misterioso que vive en mí, y que no se superpone con mi yo, pero que tampoco le es completamente ajeno”.

“Digo a menudo que escribir es fácil; lo difícil es ser escritor, aguantar las penurias de semejante vida”.

“Uno busca una ciudad o un espacio vital cuando quiere construirse a sí mismo”.

“La literatura propiamente dicha es imagen. No quiero decir que haya que evitar cavilaciones y filosofías, y etcétera, pero eso no es lo esencial de la literatura. Una novela, o cualquier texto, puede conciliar varios usos de la palabra. Pero si vamos a la esencia, aquello que encanta y engancha al lector y lo mantiene leyendo, es el argumento contado a través de imágenes.”

Mario Levrero




ELOTRO (por la transcripción)

“Punto final de todo. Punto de origen de ninguna cosa”.
(Fogwill)



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