Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 25 de mayo de 2016

Por los barrios periféricos… acompañando a Peter Handke




“¡Por fin tengo un ideal: Los barrios periféricos!”
(Peter Handke)


“El largo viaje de hoy, en autobús, por los barrios periféricos, dejando atrás mujeres que parecen acabadas de apalear (1), hermosas por un instante y, sobre todo, indiferentes en su castigo, sin gestos de rechazo ni la vieja reserva (2); florecidas hasta hacerse abordables (3), en virtud de la pérdida provisional de sus rostros de servicio; la indefensa seriedad de esas mujeres jóvenes golpeadas por primera vez, conscientes ya de que a partir de ahora van a sufrir por un tiempo indefinido.(4)” 

(1) En los barrios no-periféricos las mujeres apaleadas jamás aparentan haber sido apaleadas. Serían expulsadas de inmediato a la periferia. Y eso es lo último. Después, ya saben, sólo las tinieblas exteriores.
(2) ¿Consentidoras o sometidas por la fuerza; también con la complicidad del entorno?
(3) ¿abordables? ¿por qué, por quién, cómo, para qué?
(4) Fatalismo, derrotismo…

“A través de la ciudad: en los huecos que dejan libres las masas de automóviles, quedan todavía unos cuantos individuos palidísimos o congestionados…”

Individuos, dice, y a los automóviles los agrupa en “masas”… curiosa capacidad de observación, o curioso lenguaje…


“Un desconsuelo ventral”

Habla de él. Se escucha bastante. Bueno, es un diario, sú diario.


“Uno se me aproximó tanto que no lo reconocí”

Casi nunca podemos, hablo de la inmensa mayoría, elegir el punto de vista. O llámalo distancia, ángulo, altura, perspectiva, momento… ya no digamos lo que queremos mirar, ver…

“La historia de dos amigos que admiraron durante años aquel mutuo sosiego: y luego resultó que se imitaban.”

Hablando de distanciamientos y cercanías… también en las relaciones y conductas sociales…

“¿Mejor soportar la angustia que la compañía?"

Donde va a parar...

“Pensar que si no escribiera, la vida me resbalaría”

Y aún así…

“Va al cine para ahuyentarse la estupidez del rostro”

Los hay que se cubren la cara con un libro, con la escritura, con Bach, con el ruido del silencio…

“No descuidarlo: la emoción ante un botón que ha cosido otra persona…”

El valor del (botón) valor de uso… del trabajo ajeno…más allá o más acá del “agradecimiento”, sentimental, a la “mano ajena”.

“Ejemplo de un hombre que se comporta servilmente respecto a los sistemas políticos: “Cuando escribí ‘La Nausée”, yo era anarquista sin saberlo. “/ J. P. Sartre”

El mismo Handke que se derrite por Goethe, en fin…

“Estaba entre las gentes del café con la cara sombría, como si fuera uno de los camareros”

Una tentación irreprimible:
“Estaba entre las gentes del café con la cara sombría, como si no fuera uno de los camareros”

“¡esa inmundicia de lo sabido!”

Y de lo que nos receten: por saber…

“El altruismo de la puerta que se abre automáticamente ante mí”

Decía Faulkner: “Talento, observación e imaginación”… y si eso unas gotitas de ironía y humor paródico…

“¡No sé más!: qué hermosa frase”

E infrecuente. Digo si no es en defensa propia…

“Un día en el que los advenimientos no han pasado de ser cosas, las cosas han sido sólo nombres, los nombres, inseguros – todo ha salido mal, hasta la puesta de sol”

De esos a puñaos… excepto lo de la puesta de sol, ingrediente que no acabo de poner en pie…

“Toda la mañana pensamientos prácticamente nulos rondándome la cabeza; ni uno solo que me sirva de algo; prejuicios sólo en lugar de sorpresas”.

De esos tantos o más…

“Tengo mucha paciencia deshaciendo nudos”

Yo tampoco.

“Anuncios de casas en pueblos artificiales: llamativo que ni un solo personaje de los dibujos tenga los dos pies puestos en tierra – así de alegres andan todos, retozando.”

Sí, así andamos…entre otros rituales tan aburridos como vergonzantes…rodeados de personas que se lo sudan igualito que uno mismo.

“-¿Dónde te duele?
 –Por todas partes.”

A cada pregunta que te hagas, procura darte más de una respuesta. Ni es lo mismo, ni es igual.

“Imaginar un funcionario malhumorado que se vuelve amable de repente, al darse cuenta de que tenemos el mismo bolígrafo (como si fuéramos del mismo pueblo o hubiéramos servido en el mismo cuerpo)”

Que ingeniosa transferencia de (des)conocimiento.

“Desnudarse para reflexionar”

Con la vejez pesándote como plomo, en la memoria, en la barriga, en los cojones, en cada uno de los huesos…

“¡Ráscate también en otra dirección!”

Oído cocina…


ELOTRO (Transcripción y apostillas)



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miércoles, 18 de mayo de 2016

Marx revisitado





“…y que no me escuche más
callarme”
(Samuel Beckett)

Comencemos con dos citas que el propio Marx incluye oportunamente en “El Capital”: “…que la mano del hombre convierta en seda la secreción de un insecto” (Pietro Verri). “El trabajo es el padre, y la tierra, la madre.” (William Petty).

Y lo hace como preámbulo para confesar que: “El punto de partida de nuestra investigación (El Capital) será el análisis de la ‘mercancía’, forma elemental de la riqueza en el modo de producción capitalista” (Marx, en el prólogo al primer tomo de ‘El Capital’). Se nos dice que el ‘producto’ (valor de uso) que adopta la forma ‘mercancía’ (valor de uso y valor de cambio) es la célula económica de la sociedad burguesa. Así que, avisados estamos: se comienza por la parte (lo particular) para terminar con el todo (lo general).

Y Marx añade otra oportuna aclaración dirigida al lector,‘culto o ignorante’ (“Hablo, naturalmente de los lectores que quieran aprender algo nuevo y, por consiguiente, pensar por su cuenta”): “Prescindiendo del capítulo sobre la forma del valor, no se podrá decir que este libro resulte difícil de entender” (Marx Ibíd.)

Prácticamente en su totalidad, los escritos de Marx (“dotado de uno de los espíritus analíticos más eminentes”), a pesar de la enorme complejidad y de los especializados y farragosos asuntos científicos de que tratan (“Su modo de exposición, confiere a las más áridas cuestiones económicas un encanto ‘charm’ especial”) poseen un lenguaje, estilo y método  expositivo que  “pone el tema al alcance de todo el mundo”.

Sin duda se trata de una preocupación (paliar al máximo las dificultades de lectura y  comprensión), e intención permanente e irrenunciable del autor. Y más ‘marxista’ añadiría, más “de clase proletaria” (recuerden el contexto social y cultural de la segunda parte del siglo XIX). Resulta admirable leer, por poner un solo ejemplo concreto (‘Salario, precio y ganancia’), la amenidad, claridad y sencillez de discursos dirigidos a los trabajadores de la AIT (Primera Internacional), sobre “cuestiones demasiado especializadas”: la explotación del trabajo asalariado, la plusvalía o el carácter reformista de la “estricta” lucha sindical, etc…

 “La organización de la clase obrera es más consecuencia que presupuesto del proceso revolucionario”
(R. Luxemburgo)

Más consecuencia que presupuesto, enfatizaba Rosa. Marx por su parte nos regala esta definición del trabajo: “En tanto que produce valores de uso, que es útil, el trabajo es, en cualquier forma de sociedad, la condición indispensable de la existencia humana, una necesidad eterna, el mediador de la circulación material entre la naturaleza y el hombre” (Reuerden aquello de: "No los levantó la nada,/ ni el dinero, ni el señor,/ sino la tierra callada,/ el trabajo y el sudor." De Miguel Hernández), y nos ilustra sobre la mercancía: “La mercancía es un objeto externo, una cosa que, en virtud de sus propiedades, satisface necesidades humanas de cualquier clase, (“El deseo implica la necesidad. El apetito del espíritu es tan natural en él como lo es el hambre al cuerpo. Debido a ello tienen un valor la mayoría de las cosas” / Nicholas Barbon citado por Marx). “La naturaleza de estas necesidades, el hecho de que tengan su origen en el estómago o en la fantasía, no cambia para nada la cuestión”. Y sigue: “Al traje le da lo mismo ser llevado por el sastre o por su cliente. En ambos casos sirve de valor de uso (…) Pero la tela, el traje, cualquier elemento de la riqueza material no suministrado por la naturaleza, debe siempre su existencia a un trabajo productivo especial encaminado a asimilar las materias naturales a las necesidades humanas. (…) Los valores de uso, tela, traje, es decir, los cuerpos de las mercancias, son combinaciones de dos elementos: materia y trabajo”…

En fin, sirva de pequeño apunte y señal de esta nueva lectura que acabo de comenzar sobre la obra cumbre de Marx, su pormenorizada investigación y análisis de la Historia y, sobre todo, el origen y desarrollo del modo de producción capitalista (El Monstruo) y las estructuras y los procesos de  relaciones sociales que ha ido generando y genera.

Retomando el “más consecuencia que presupuesto” de Rosa Luxemburgo, podemos insistir en algo que define el carácter de la investigación de Marx, que no parte de ningún presupuesto, objetivo o teoría apriorística, sino de un estudio y análisis profundo, extenso y materialista de la Historia, y sólo desde ahí pudo el autor abordar y concretar, en consecuencia, aquello que expresó en sus ‘Tesis sobre Feuerbach’: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.” Y sí, ese es el carácter fundamental de la obra de Marx, su espíritu inconfundiblemente revolucionario. Por eso nos ha legado, a la clase obrera digo, un formidable instrumento teórico que, unido a un pensamiento crítico, de base materialista y fundamento dialéctico, ilumina la praxis revolucionaria de los explotados y sometido por el Capital.

Terminemos con otra paródica “autocrítica”, cita del propio Marx, que puede reflejar en mi opinión, la talla del más grande y decidido  pensador revolucionario que ha conocido la historia: “Perseo se cubría con una nube para perseguir a los monstruos. Nosotros nos metemos de lleno en la nube, hasta los ojos y las orejas, para poder negar la existencia de monstruosidades”.

Pues eso, El Capital de Karl Marx, para los que, como servidora, quieran aprender algo nuevo y, ya si eso, pensar por su cuenta.

ELOTRO


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martes, 10 de mayo de 2016

Lukács se retracta…




“…sin perjuicio de todos los contenidos conservadores del pensamiento de Hegel” escribe Lukács, matizando su alta  valoración, coincidente con el propio Marx, sobre el gran filósofo alemán, y su lógica, y su dialéctica “idealista”. Ciertamente, como dijo Bunge del Chomsky lingüista (del político no parla), no existe ninguna obligación de adquirir “el paquete integral” (lo mismito que le ocurre a servidora con el propio Bunge). Y, claro está, no hay por qué renunciar a las “partes” verdaderamente revolucionarias o progresivas, en nombre de las que podemos y debemos  evaluar como contrarrevolucionarias o regresivas. Una vez más el sí dentro del no y el no dentro del sí, de Brecht. Hay que currárselo.

“Lo que diferencia al marxismo –continúa Lukács- de la ciencia burguesa no es la tesis de un predominio de los motivos económicos en la explicación de la Historia, sino el punto de vista de la totalidad”, y recuerdo que esta misma tesis defendía Lukács, aplicada a la literatura y el arte, en la famosa controversia de los años cincuenta del pasado siglo, frente a Brecht y otros, sobre el realismo.  Recuerdo que en un primer momento, esta postura de Lukács me desconcertó. Prácticamente despreciaba o calificaba de arte burgués decadente, toda obra que renunciara al punto de vista de la “totalidad” o que apostara directa y exclusivamente por la parte, aislada del “todo”, o sea, de la entera y compleja “realidad”. Creo recordar en concreto un furioso ataque a la forma “collage”. Ahí mordió en lo más profundo. Por mi parte siempre he tenido debilidad, hablo en el territorio de la creación artística, por las formas mestizas, híbridas, bastardas… por el collage, el pastiche, el palimsepto… y vine a descubrir que mi admirado Lukács, eso me parecía, despreciaba y descalificaba sin ningún tipo de reservas, todas estas limitadoras y manipuladoras formas de arte.

Como suele ocurrir de forma muy habitual, tras nuevas lecturas y relecturas y algunos exámenes más atentos y extensos, uno mismo descubre su propia ineptitud y desmedida exuberancia a la hora de sacar conclusiones, apresuradas y a partir de sólo la parte (visible, conocida, explorada), en este caso de una tesis, sin esperar a conocer el todo de la proposición y argumentación.

Efectivamente Lukács escribe unas líneas más allá: “El aislamiento de los elementos es, obviamente, inevitable. Pero es sólo un medio para el conocimiento del todo. Para captar el problema con más claridad”. La cosa cambia radicalmente, y a no olvidar que Lukács luchaba permanentemente contra la recurrente vulgarización, deformación y trivialización del marxismo. Y no se cansaba, ya desde sus obras de los años veinte, de subrayar: “El dominio omnilateral y determinante del todo sobre las partes, es la esencia del método que Marx tomó de Hegel. (…) El dominio de la categoría de totalidad es el portador del principio revolucionario en la ciencia”

Lukács ahondó como pocos en el concepto de reificación, de cosificación. Bajo el capitalismo, la alienación, la inversión sujeto-objeto, la fragmentación, la atomización, el sistemático aislamiento o los fenómenos estrictamente parciales, oscurecen e impiden de facto a los sujetos sociales la aprehensión, incluso la propia prueba de existencia, del todo. Ese Lukács que pertenecía a una familia de ricos banqueros judíos y que ya a los 17 años publicó sus primeros trabajos de estética y crítica literaria, tuvo una muy accidentada militancia política, y una no menos borrascosa experiencias con sus innumerables obras teóricas. Aparte de su extraordinaria “Historia y consciencia de clase”, donde el joven Lukács aventuró proposiciones y tesis de gran calado y originalidad dentro del pensamiento marxista, y que muchos años después, a la publicación de los famosos “Manuscritos económicos-filosóficos” de Marx, que ni él ni nadie conocía, pudo comprobarse, para sorpresa de la mayoría, sus más que numerosas “coincidencias” con el pensamiento del joven Marx. Lukács, está más que confirmado, “llegó demasiado pronto”, a espacios insospechados por sus estrictos contemporáneos. ¿Cuán pronto es “pronto”? dejó escrito Galileo, otro que también hubo de retractarse, para salvar el pellejo y para poder terminar la faena. Lukács se las vió con Lenin, con los capos del Partido comunista húgaro y con el mismísimo Stalin: tantas veces se retractó, tantas sobrevivió. A Lukács le debo el placer y el provecho obtenido de las lecturas de sus magníficos ensayos sobre Lenin, imprescindible, el joven Hegel o Rosa Luxemburgo, Gramsci…

Ahora que se habla tanto de “pensamiento rezagado”, es buen momento para revisitar las excelentes obras de este auténtico clásico del pensamiento marxista. Ya verán dónde quedan los llamados pensadores posmodernos… cuando el viejo Lukács ya duchadito descansa en el hotel de la cima, tras la línea de meta. Que para él sólo es un jalón más…

ELOTRO



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martes, 3 de mayo de 2016

Citas de Rousseau, Pavese, Handke…




“Con tan poca relación como la que por lo común tienen las ideas de la víspera con las del día siguiente” (J. J. ROUSSEAU)


Cesare Pavese (El oficio de vivir):

Son unos estúpidos los etnólogos que creen que basta acercar a las masas a las varias culturas del pasado –y del presente- para acostumbrarlas a entender y tolerar y salir del racismo, del nacionalismo, de la intolerancia. Las pasiones colectivas son movidas por exigencias de intereses que se disfrazan de mitos raciales y nacionales. Y los intereses no se borran.


En el sueño, eres autor y no sabes cómo acaba.


Stendhal-Hemingway. No narran el mundo, la sociedad, no dan la sensación de acceder a una amplia realidad, al interpretar selectivamente, a voluntad, como Balzac, como Tolstói, como etcétera. Tienen una constante de tensión humana que se resuelve en situaciones sensorio-ambientales expresadas con absoluta inmediatez. Otras no se podrían expresar como lo hacen los susodichos. Sobre esta constante han edificado una ideología, que es, en resumidas cuentas, su oficio de narradores: la energía, la claridad, la no-literatura.
Flaubert elegía un ambiente; ellos no.
Dostoievski construía una mundo dialéctico; ellos no.
Faulkner estiliza atmósferas y mitologiza; ellos no.
Lawrence indagaba una esfera cósmica y la enseñaba; ellos no.
Son los típicos narradores en primera persona.


Las lecciones no se dan, se toman.


Somos todo costumbre.


El arte de vivir consiste en hacer todas las canalladas sin estropear nuestra compostura interior.


¿Pero a quiénes sirve esta jodienda general?


El sentimentalismo consiste precisamente en el trastorno de los valores.


Contar las cosas increíbles como si fuesen reales- sistema antiguo; contar las cosas reales como si fuesen increíbles- moderno.


Los pueblos que han tenido una mitología rica son los pueblos que luego han filosofado encarnizadamente: indios, griegos, germanos.


Quién sabe de cuántas maneras diferentes veré todavía mi pasado y descubriré en él acontecimientos insospechados.




Jean Jacques Rousseau (Sueños de un paseante solitario)

A veces se marra el golpe, pero la intención nunca falla el tiro.


Está bien haber cortado el mal, pero eso es haber dejado la raíz


No me afecta el mal que preveo, sino el que padezco.


He aprendido a llevar el yugo de la necesidad sin rechistar. Me esforcé por tener apego a mil cosas, ahora reducido a mí mismo, he recobrado por fin mi sitio. Al no atarme ya a nada, sólo me apoyo en mí.


…no se quiere ya saber sino demostrar que se sabe…


Jamás he creído que la libertad del hombre consistiera en hacer lo que quiere, sino más bien en no hacer nunca lo que no quiere.


…en fin, me amo demasiado a mí mismo como para odiar a nadie. Sería estrechar, comprimir mi existencia. El malestar cesa no bien desaparece el objeto que lo causa. Prefiero huirlos a odiarlos.


…no puedo prohibirme el desprecio que merecen ni abstenerme de testimoniarlo.


No he hecho sino envolverme más y darles incesantemente nuevos asideros.


Al no poder ya empeorar mi estado, no podían inspirarme ya alarma. Una situación que no puede ya empeorar con nada.


Plutarco es casi el único autor al que nunca he leído sin sacar algún fruto.


Pluma que cae al río, ¿puede alterar el curso del agua?


La rectitud y la franqueza constituyen en este mundo crímenes horribles. Hay que ser falso y pérfido, como ellos.


Vivo en un caos incomprensible donde nada percibo; y cuanto más pienso en mi situación presente menos puedo comprender dónde estoy.





Peter Handke (El peso del mundo):

Recuperar para la vida las formas de existir prudentemente hermosas de la vieja literatura


Pensar en las innumerables amas de casa que se cortan el dedo por la mañana y a las que luego, por la noche, se les cae el esparadrapo mientras friegan los platos; ahora, en multitud de cocinas, hay esparadrapos mojados y enrollados descansando al lado de los platos que gotean



Psicoanalista: “Tengo la impresión de que ha congelado Ud. ciertas áreas de sentimiento. Se ha construido Ud. una empalizada


A algunos se les reprocha tener sentimientos –porque dicen que es un “lujo” (ahí empieza la indigencia)



Vivencia de la Historia significa para mí liberarse de ella, haberse liberado de ella



21 de abril-1975
De compras: todo está envasado, empaquetado, nada es palpable; huevos, leche, queso, carne, hasta las manzanas: todo empaquetado



Hoy no tuve vivencias de identidad: me limité a seguirme



(un día de párpados incomunicados)



Algo para odiar: las librerías religiosas (“La Librairie de l’Eglise”)



Placer: al hojear un libro, notar en la leve adherencia de las páginas que uno es el primer lector



ELOTRO (por la transcripción)



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