Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

viernes, 23 de diciembre de 2016

26 de noviembre / 2016



Párrafos de “Documentos de cultura, documentos de barbarie” de Fredric Jameson (2)

“En efecto, no es concebible ningún modelo operativo del funcionamiento del lenguaje, la naturaleza de la comunicación o el acto verbal y de la dinámica del cambio formal y estilístico que no implique toda una filosofía de la historia.”

“Es la que llamaremos crítica ética, y constituye el código predominante en cuyos términos tiende a contestarse a la pregunta «¿Qué significa?» El análisis ético es una categoría más vasta que los otros tipos actualmente estigmatizados de pensamiento a los que incluye y subsume: el pensamiento metafísico, que presupone la posibilidad de preguntar sobre el «sentido» de la vida (incluso allí donde a esas preguntas contestan negativamente los diversos existencialismos), y el llamado humanismo, que se cimenta siempre en cierta concepción de la «naturaleza humana».
(pág. 48- cultura-barbarie/ Jameson)


“Volveremos con alguna extensión, en el próximo capítulo, a la manera en que toda ética vive por exclusión y predica ciertos tipos de Otredad o de mal”
(…)
“Con todo, esos diversos motivos postestructurales no deben entenderse como un apoyo masivo al postestructuralismo, cuyo carácter antimarxista es cada vez más evidente actualmente en Francia. Por el contrario, argumentaré que sólo la dialéctica ofrece una vía para «descentrar» concretamente al sujeto y para trascender lo «ético» en la dirección de lo político y lo colectivo.”





“La interpretación propiamente dicha —lo que hemos llamado reescritura «fuerte», distinguiéndola de la reescritura débil de los códigos éticos, que de una manera o de otra proyectan todos diversas nociones de la unidad y la coherencia de la conciencia— presupone siempre, si no una concepción del inconsciente mismo, por lo menos algún mecanismo de mistificación o represión en cuyos términos tendría sentido buscar un significado latente detrás del manifiesto, o reescribir las categorías de superficie de un texto en el lenguaje más fuerte de un código interpretativo más fundamental. Tal vez sea éste lugar de responder a la objeción del lector ordinario cuando se le enfrenta a interpretaciones elaboradas
e ingeniosas: que el texto quiere decir precisamente lo que dice. Desgraciadamente, ninguna sociedad ha estado nunca tan mistificada de tantas maneras como la nuestra, saturada como está de mensajes e información, que son los vehículos mismos de la mistificación (el lenguaje, como dijo Talleyrand, nos fue dado para
ocultar nuestros pensamiento). Si todo fuera transparente, entonces no sería posible ninguna ideología ni tampoco ninguna dominación: evidentemente no es ese nuestro caso.”
(pág. 49- cultura-barbarie/ Jameson)


Pero está claro que el sistema interpretativo más influyente y elaborado de los tiempos recientes es el del psicoanálisis, que puede efectivamente reivindicar la distinción de ser la única hermenéutica realmente nueva y original desarrollada desde la gran
patrística y el sistema medieval de los cuatro sentidos de la escritura. Ha sido tanta la sugestividad del modelo freudiano, que algunos términos y mecanismos secundarios sacados de él pueden encontrarse dispersos a gran distancia de su fuente original, puestos al servicio de sistemas bastante inconexos, e incluso en las siguientes páginas.
(pág. 50- cultura-barbarie/ Jameson)
“…el código maestro psicoanalítico, pero también de su materia prima —los traumas infantiles, las fantasías de la escena primitiva, los conflictos edípidos, las enfermedades del «período» tales como la histeria—, respecto de la institución histórica de la familia nuclear”
(…)






“Pues la dinámica de la racionalización —término de Weber que Lukács retraducirá estratégicamente como cosificación en Historia y
conciencia de clase— es una dinámica compleja en la que las unidades tradicionales o «naturales» {naturwüchsige), formas sociales, relaciones humanas, acontecimientos culturales, incluso sistemas religiosos, se fragmentan sistemáticamente a fin de reconstruirlos más eficazmente, en la forma de nuevos procesos o mecanismos post-naturales…”

“Así, para usar un ejemplo obvio, a medida que la vista se convierte en una actividad separada por derecho propio, adquiere nuevos objetos que son ellos mismos productos de un proceso de abstracción y racionalización que despoja a la experiencia de lo concreto de atributos tales como el color, la profundidad espacial, la textura, y cosas así, que a su vez sufren una cosificación.”

“La historia de las formas refleja evidentemente este proceso por el cual los rasgos visuales del ritual, o aquellas prácticas de la imaginería todavía funcionales en las ceremonias religiosas, se secularizan y reorganizan como fines por sí mismos, en la pintura de caballete y en nuevos géneros como el paisaje, después más abiertamente en la revolución perceptual de los impresionistas, y llega finalmente a la proclamada autonomía de lo visual en el expresionismo abstracto. Lukács no se equivoca pues al asociar la emergencia de ese modernismo con la cosificación que es su precondición; pero simplifica excesivamente y desproblematiza una situación complicada e interesante al ignorar la vocación utópica del sentido recientemente cosificado, la misión de ese lenguaje colorístico realzado y autónomo de restaurar por lo menos una experiencia simbólica de gratificación libidinal en un mundo donde se ha secado, un mundo de extensión, gris y meramente cuantificable.
Algo muy parecido puede decirse de la experiencia realzada del lenguaje en el mundo moderno; y sería de desear que quienes celebran el descubrimiento de lo Simbólico reflexionaran en las condiciones históricas de posibilidad de este sentido nuevo y específicamente moderno de la construcción lingüística, semiótica, textual de la realidad. El «descubrimiento» del Lenguaje corre parejo con su abstracción estructural desde la experiencia concreta, con su hipóstasis como objeto, poder o actividad autónomo (la obra del último Wittgenstein, a quien se coloca tan a menudo entre los ideólogos de lo Simbólico, puede leerse también en el sentido muy diferente de una crítica precisamente de esa conceptualización del lenguaje como cosa en sí).”

«Los sentidos se han vuelto pues teóricos en su praxis inmediata. Se relacionan con la cosa por si misma, pero la cosa misma es una relación objetiva humana consigo misma y con el hombre, y viceversa»
(Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos).
 (pág. 51y 52- cultura-barbarie/ Jameson)




“El objeto de estudio de Freud, sin duda alguna, es menos la sexualidad como tal que el deseo y su dinámica como un todo; pero una vez más, la precondición de la articulación y análisis de los mecanismos del deseo de acuerdo con temas clave o significantes tales como el falo, la castración, la escena primitiva, los estadios psicosexuales, el narcisismo, la represión, Eros opuesto a Thánatos, y cosas de este tenor —que pueden tomarse como la temática de la hermenéutica freudiana consiste en el previo aislamiento de la experiencia sexual, que hace posible que sus rasgos constitutivos acarreen un significado simbólico más amplio.”
(pág. 52- cultura-barbarie/ Jameson)

“En efecto, ese corte estructural en la hermenéutica psicoanalítica entre su código interpretativo y su modelo funcional básico (o modelos, pues Freud propuso toda una serie de ellos a lo largo de su carrera) pueden explicar la situación paradójica de la crítica freudiana de hoy, de la que podríamos afirmar que la única gente seria que todavía se interesa en ella son los propios freudianos, al  mismo tiempo que el prestigio y la influencia de la obra freudiana y del psicoanálisis como método y modelo no ha sido nunca tan inmensa en ningún momento de su historia.”

“El centro alrededor del cual gira el sistema interpretativo freudiano no es la experiencia sexual sino más bien el cumplimiento de lo que se quiere, o de su variante más metafísica, el «deseo», puesto como la dinámica misma de nuestro ser como sujetos individuales.”


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