Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 13 de diciembre de 2016

14 de noviembre / 2016



“La aristocrática impasibilidad con las personas a las que no hay nada que pedirles”
(Pavese)

Ese falso problema que nos lleva a una falsa pregunta que nos arrastra a una falsa respuesta… ¿y mientras tanto? La vida está en otra parte, que tituló Kundera. Esa maniobra de distracción en la que sin ningún recelo hemos caído, ni tiempo ni ganas de pensar en el mensaje y mucho menos en el “familiar” heraldo, debería al menos hacernos recapacitar sobre el interés y los motivos que “algunos” pueden tener para, por medio de señuelos y pistas falsas, mantenernos alejados de ciertos problemas verdaderamente reales, y sus preguntas y respuestas consecuentes… porque tantas molestias para no sacar ningún beneficio… como que no…¿no es cierto?

(He leído que esto de recurrir constantemente a los puntos sucesivos es algo que practicaba con mucho esmero Marguerite Duras y que Juan Marsé bautizó como “prosa tricotosa”. Supongo que se le subió a la cabeza el éxito de su “prosa sonajero” disparado contra Umbral. Gente terrible los literatos, que decía don Antonio Machado.)

 Una de Jameson:
“Sin embargo, la consigna de Benjamin (No ha habido nunca un documento de cultura que no fuera a la vez un documento de barbarie.) es dura de tragar, y no sólo para los críticos liberales y afables del arte y la literatura, para quienes expresa el retorno de realidades de clase y el doloroso recuerdo del lado oculto oscuro de las obras maestras del canon aparentemente más inocentes y «exaltadoras de la vida».
También para cierto radicalismo la formulación de Benjamin se presenta como una reconvención y una advertencia contra la fácil reapropiación de los clásicos como expresiones humanistas de tal o cual fuerza históricamente «progresista». Se presenta finalmente como un correctivo adecuado a la doctrina del inconsciente político que se ha desarrollado en estas páginas, reafirmando el poder intacto de la distorsión ideológica que persiste incluso dentro del sentido utópico restaurado de los artefactos culturales, y recordándonos que dentro del poder simbólico del arte y de la cultura la voluntad de dominio persevera intacta. Sólo a ese precio
—el del reconocimiento simultáneo de las funciones ideológica y utópica del texto artístico— puede esperar un estudio cultural marxista desempeñar su papel en la praxis política, que sigue siendo, por supuesto, toda la preocupación del marxismo.”


Una de Néstor Kohan:
“El guevarismo constituye la actualización del leninismo contemporáneo descifrado desde las particulares coordenadas de América Latina. Esto es: una lectura revolucionaria del marxismo que recupera, en clave antiimperialista y anticapitalista al mismo tiempo, la confrontación por el poder, la combinación radical de todas las formas de lucha y el enfrentamiento a fondo contra todas las formas de dominación social (las antiguas o tradicionales y también las formas de dominación aggiornadas o recicladas)”

El Che:
“El poder es el objetivo estratégico sine qua non de las fuerzas revolucionarias y todo debe estar supeditado a esta gran consigna (…) La toma del poder es el objetivo mundial de las fuerzas revolucionarias.”


Una de Millás:
“Tras la lectura de El Aleph, mucha gente busca en su casa un rincón misterioso como el que describe Borges. No lo hay. El misterio es que no hay misterio. O que abunda tanto que no somos capaces de verlo al modo en que los peces, como suele decirse, no conocen el agua. No hay misterio. Jamás un muerto volverá para revelarnos lo que vio al otro lado.”


ELOTRO

“El estilo perfecto de las relaciones nace de la indiferencia. Ni desde la superioridad ni desde la inferioridad.”
(Cesare Pavese)


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