Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 9 de noviembre de 2016

24 de octubre/2016





“Mi decisión de postergar, de pasar a otro día lo que me molesta ahora: crear una pausa, una espera”.
(Piglia)


Henri Lefebvre sobre Marx:

“El hegelismo lejos de ser un sistema perfecto, cerrado, acabado, no es más que una especulación alejada de la práctica.”

“El concepto de ‘alienación’ fue tomado por Marx de Hegel. A su manera, Marx ha revelado, en las condiciones prácticas, en lo ‘vivido’, una triada desconocida: explotación, opresión, humillación. Estos tres términos van juntos, sin confundirse. Participan de la denotación y de la connotación de un término único: la alienación.”

“Marx esboza el cuadro de la sociedad capitalista con sus múltiples clases, fracciones de clases y capas sociales agrupadas entre los dos polos y en torno a ellos: el proletariado y la burguesía, es decir, los campesinos, artesanos, comerciantes, propietarios del suelo, etc…”




“En cuanto al Estado, Marx dice y repite antes de Lenin que es el problema central, la cuestión esencial (…) …ligada a las polémicas y a las obras panfletarias (como ‘El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, 1852), una sola afirmación tajante, repetida: hay que destruir el Estado (y no exaltarlo y consolidarlo siguiendo a Hegel”

“Siguiendo las huellas de Lassalle, como muchos otros, Stalin se dijo marxista y acomodó efectivamente a su uso las palabras y los conceptos de Marx; sustituía por un super-hegelianismo, por una apología sin condiciones del Estado, por una teoría de su reforzamiento, la crítica marxista del Estado, recogida por Lenin y acentuada en ‘El Estado y la Revolución’.”

“(Los textos de Marx) contienen un vocabulario, una terminología, un ‘lenguaje’ (dirían muchas personas eminentes) distinto del lenguaje corriente y del discurso cotidiano, diferente a los discursos elaborados por los especialistas (economistas, historiadores, sociólogos, etc.) o por los filósofos. Es muy distinto hablar de ‘beneficios’ o de ‘plusvalía’. Marx describe, analiza, expone la sociedad existente de una forma distinta a la que se percibe y se concibe; la expone como se vive, aunque ella misma lo desconozca. Los términos y la terminología que emplea pusieron fin a las representaciones habituales, a los estereotipos, a la verborrea, ruidos de fondo y acompañamientos de una realidad económico-política. Marx no se contenta con las palabras; las lleva hasta el nivel de los ‘conceptos’; y esos conceptos los reúne en teorías.”

“En un célebre fragmento que apunta públicamente hacia Adam Smith y el productivismo económico, Marx escribe que ‘el criminal produce crímenes’, es decir, derecho, jueces, verdugos, prisiones y también novelas policíacas, tragedias que animan por un momento el aburrimiento mortal de la sociedad burguesa y del Estado. ¿No apunta sinuosamente a Hegel mismo y su teoría de la autoproducción (del ‘hombre’ y del Estado) por el saber?”




“No hay conocimiento que no inserte el hecho en una relación, que no integre la constatación en un conjunto, que no desmienta, por tanto, su aislamiento ni considere su modificación, su transformación, su desaparición virtual. Esto es lo que declaraba Hegel a propósito de la metodología dialéctica, cuando la exponía con todo rigor. No sin dificultades. En efecto, cualquier pensamiento, cualquier reflexión, cualquier acto de conocimiento que sea primero un acto tiene que comenzar. Nada más difícil que el comienzo, declara Hegel, quien va a buscarlo tan lejos, tan ‘profundamente’ y tan abstractamente como sea posible: la pura sensación (fenomenología), la pura identidad formal (lógica), el puro origen metafísico (idea). Cuando Marx exponga el capitalismo y la sociedad burguesa irá a buscar el comienzo de su exposición tan lejos, tan abstractamente como Hegel: en la forma pura del “valor de cambio”, en la mercancía en general, en el trabajo abstracto (social medio).”

“El filósofo que se niega a admitir el mundo tal como es (cosa que hacen el positivismo, el empirismo y pragmáticamente el realismo político) quiere cambiarlo. Quiere,  por tanto, realizar la filosofía… (…) ‘Al tiempo que el mundo se hace filosofía, la filosofía se convierte en mundo; el proceso de la realización de la filosofía es al mismo tiempo el de su desaparición”, escribe Marx…”




“Marx tiene un destello de genio, entre tantos otro, que se traduce, en primer lugar, por un lenguaje distinto. Al cuerpo de funcionarios estatales, que Hegel no cesa de elogiar por su competencia, su celo, su honradez (la triada de las virtudes), Marx lo denomina de entrada burocracia. Lo que lo lleva enseguida a un descubrimiento fundamental, que pertenecería a lo que hoy se llama ‘sociología’ si esta ciencia especializada se elevase hasta el conocimiento crítico. En cuanto cuerpo social constituido, la burocracia posee intereses propios. Trata de mantenerse, e incluso de ampliarse, de extender los dominios que regenta, de conservar su cohesión en tanto que cuerpo, numéricamente. Por tanto si los burócratas dictaminan medidas para administrar la sociedad, en función de los recursos atribuidos y de sus fuentes (‘la renta nacional’, el ‘producto nacional bruto’), también adoptan otras para perseverar en su ser (social)”


Un tuit:
“Lo real cambia durante el análisis. A la hora de la síntesis, ya ha cambiado.” (H. Lefebvre)

-Y otros construyendo estereotipos inmutables…



ELOTRO


 “La sinrazón de dar el paso más largo que las piernas… ese infantilismo de renunciar a reconocer los propios límites”.
(Pavese)


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1 comentario:

  1. "Dice Marx, «Hegel nos presenta una descripción empírica de la burocracia, en parte tal como es realmente y, en parte, según la opinión que ella misma tiene de sí». «Las corporaciones son el materialismo de la burocracia y la burocracia es el espiritualismo de las corporaciones. La corporación es la burocracia de la sociedad civil; la burocracia es la corporación del Estado.» ... «Allí donde la 'burocracia' es el principio nuevo, el interés general del Estado comienza a convertirse en un interés 'aparte' y, por consiguiente, un interés 'real'.» «El mismo espíritu que crea en la sociedad a la corporación crea en el Estado a la burocracia. Por tanto, cuando es atacado el espíritu de la corporación, también lo es el espíritu de la burocracia; y si ésta combatía anteriormente a la existencia de las corporaciones para hacer lugar a su propia existencia, ahora procura salvaguardar de viva fuerza la existencia de las corporaciones para salvar el espíritu corporativo, su propio espíritu. 'La burocracia' es el 'formalismo de Estado' de la sociedad civil. Es la 'conciencia del Estado', la 'voluntad del Estado', el 'poder del Estado' como corporación, es decir, una sociedad particular, cerrada en el Estado. (Frente al interés particular, el 'interés general' no puede ser más que un 'particular', en tanto que lo particular es, frente a lo general, un 'general'. La burocracia está obligada, pues, a proteger a la generalidad imaginaria del interés particular, para proteger a la particularidad imaginaria del interés general, a su propio espíritu. El Estado debe ser corporación, mientras la corporación quiere ser Estado.) Pero la burocracia quiere a la corporación como un poder imaginario. Es cierto que cada corporación también posee esta voluntad, para defender su interés particular contra la burocracia; pero quiere a la burocracia contra otra corporación, contra el otro interés particular. La burocracia, corporación completa, logra triunfar sobre la corporación, burocracia incompleta.» «El 'formalismo de Estado' que es la burocracia, es el "Estado en cuanto formalismo' y como tal formalismo lo ha descrito Hegel. Como este 'formalismo de Estado' se constituye en poder real y llega a ser su propio contenido material, es evidente que la 'burocracia' es un tejido de ilusiones prácticas o la 'ilusión del Estado'. El espíritu burocrático es un espíritu totalmente jesuítico, teológico. Los burócratas son los jesuítas de Estado y los teólogos de Estado. La burocracia es 'la repúblique préte'. Puesto que la burocracia, según su 'esencia', es el 'Estado en cuanto formalismo', también lo es de acuerdo a su finalidad. La verdadera finalidad del Estado se le aparece, pues, a la burocracia, como una finalidad 'contra' el Estado. El espíritu de la burocracia es el 'espíritu formal del Estado'. En consecuencia, hace un imperativo categórico del 'espíritu formal del Estado' o de la falta de espíritu real del Estado. A sus propios ojos, la burocracia es la última finalidad del Estado. Como la burocracia hace de sus fines 'formales' su contenido, entra en todas partes en conflicto con los fines 'reales'. Está obligado, pues, a dar lo formal como contenido y al contenido como formal. Los fines del Estado se transforman en fines de la burocracia, o los fines de la burocracia en fines del Estado»

    Cfr. CARLOS MARX: Crítica de la filosofía del Estado de Hegel, Barcelona, Edi- ciones Grijalbo, 1974, págs. 59-61.

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