martes, 18 de octubre de 2016

Mario Levrero (1940-2004)





10 de octubre/2016

“Arte: dar forma a la experiencia”
(Pavese)


Mario Levrero (1940-2004)


“Si bien entre nosotros casi no se habla de otra cosa que de “la revolución”, en realidad nunca hemos visto una. Dudamos incluso de su existencia. En nuestras conversaciones “la revolución” oficia de metáfora, o de símbolo. Es frecuente observar que muchos, una gran mayoría, hemos olvidado la primitiva significación de la palabra, si es que ha tenido alguna alguna vez”.

(Mario Levrero, “Caza de conejos”)

(Me he permitido sustituir la palabra “conejo” que figuraba en el original por la palabra “revolución”, por si eso…)


El "todo" siempre se lleva la peor parte...
(ELOTRO)


Habla (escribe) Levrero:

… Todos los días, todos los días, aunque sea una línea para decir que hoy no tengo ganas de escribir, o que no tengo tiempo, o dar cualquier excusa. Pero todos los días.

Morirse debe ser como salir a la calle, cosa que me cuesta cada día más, pero sin la esperanza de retornar a casa.

El hecho es que saber que no sé cuando estoy deprimido no me deja saber si estoy deprimido o no.

Mis trastornos tienen una excelente definición: son la consecuencia de mi historia personal, y sobre todo son el precio de mi libertad.

Necesito ocio. Todavía no conseguí mucho. Sigo huyendo de la angustia difusa que precede a la posibilidad del ocio. Es horrible esa angustia difusa.

Me llama poderosamente la atención que me haya puesto a escribir sabiendo que muy probablemente iba a ser interrumpido. No recuerdo que haya hecho algo parecido en muchos, muchos años. Sería muy bueno que se me estuviera yendo la fobia a las interrupciones, que me ha llevado a postergar y finalmente no realizar novelas enteras.

Estoy en lo que se llama “período de centrifugación”. Algo intangible en mí aleja a la gente de mí. También hay períodos opuestos, de centripetación, y ahí se me pega todo el mundo y no doy abasto para recibir gente. Hay que tener paciencia y esperar que la cosa cambie.

Escribir entre paréntesis me produce ansiedad, seguramente por temor a olvidarme de cerrarlos, como si fuera lago tan importante; de modo que sigo fuera del paréntesis con el tema del paréntesis.

Y estas adicciones que me perturban actualmente no son otra cosa que adicciones al estado de trance; un medio de abreviar el tiempo, de que el tiempo pase sin que yo sienta dolor. Pero así también es como se me va la vida, cómo mi tiempo de vida se transforma en tiempo de nada, un tiempo cero.

Me excita recibir virus. Anoche me costó dormir por ese estado de excitación. Es raro, pero es así. Como si no confiara en que el antivirus los elimina definitivamente.

Otra vez estoy escribiendo para el carajo.

Lo que voy a decir a continuación debe tomarse al pie de la letra; no es algo simbólico, no es una manera de decir, no es un intento de poetizar. Es un hecho, y quien no lo crea, que salga por favor de aquí, que no siga ensuciando mi texto con su resbalosa mirada -y que no intente, jamás, leer otro libro mío.

(Fragmentos de "La novela luminosa", de Mario Levrero)


Y más:

“La crítica literaria parece dar por sentadas, entre ellas la existencia de un mundo exterior objetivo, y a partir de allí señala límites precisos a la realidad y al realismo, da por sentado que el mundo interior es irreal o fantástico, y trata de rotularlo todo de acuerdo con esos puntos de partida arbitrarios y pretenciosos”

-Esta opinión de Levrero sobre “el realismo introspectivo”, bando al que siempre se adscribió, y sobre la postura reduccionista y limitadora de la crítica literaria, me trae ecos del interesantísimo debate sobre el realismo que en los años cincuenta protagonizaron  Brecht, Lukács, Benjamin… muy ilustrativos además viniendo de un escritor que adoptó el oficio, que puso manos a la obra según confesión propia, tras leer a Kafka: ‘América’, ‘El castillo’…”Kafka me dio la llave, el permiso, y al comienzo incluso la forma”“Hasta leer a Kafka no sabía que se podía decir la verdad”…por cierto, el judío de Praga otro extraordinario autor “realista”, ¿no es cierto?

“¿Qué es lo fantástico? ¿No hay veces en que una mosca es un ser extraordinariamente fantástico? ¿Nunca captaste la emoción de un árbol?”

“Yo no hablaría de ‘deformación de la realidad’ en mis textos, sino más bien de subjetivismo… Me hacés pensar en los zapatos que están en una vidriera y en los zapatos ‘deformados’ por el uso. ¿Le llamaría ‘deformados’ a los zapatos que usás? ¿Son más reales los de la vidriera?”.

“Los reportajes y cuestionarios, así como alguna que otra opinión que uno deja caer por ahí, difícilmente, o nunca, tienen una relación directa con el escritor. El escritor es un misterioso que vive en mí, y que no se superpone con mi yo, pero que tampoco le es completamente ajeno”.

“Digo a menudo que escribir es fácil; lo difícil es ser escritor, aguantar las penurias de semejante vida”.

“Uno busca una ciudad o un espacio vital cuando quiere construirse a sí mismo”.

“La literatura propiamente dicha es imagen. No quiero decir que haya que evitar cavilaciones y filosofías, y etcétera, pero eso no es lo esencial de la literatura. Una novela, o cualquier texto, puede conciliar varios usos de la palabra. Pero si vamos a la esencia, aquello que encanta y engancha al lector y lo mantiene leyendo, es el argumento contado a través de imágenes.”

Mario Levrero




ELOTRO (por la transcripción)

“Punto final de todo. Punto de origen de ninguna cosa”.
(Fogwill)



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