jueves, 6 de octubre de 2016

El carácter fragmentario de Benjamin






 26 de septiembre/2016

“Tomo notas del diario de Gide y del diario de Kafka, leo también el diario de Musil ¿Qué tienen en común y qué tengo que ver yo con ellos?
(Piglia)

“Al acercarse demasiado el pensamiento a la cosa, ésta se hace extraña, como cualquier cosa cotidiana al microscopio”
(Adorno)

Leo un pequeño texto de Adorno -traducido por Sacristán-, sobre la obra de su amigo Benjamin, del que, para empezar, afirma que no tenía nada de filósofo tradicional y, añade, entre otras, esta ¿peyorativa o altiva? valoración: “El carácter esotérico de sus primeros trabajos y el carácter fragmentario de los últimos”.

Y sigue ilustrándonos Adorno: “Todos los elementos de la cultura fosilizados, helados o avejentados, todo aquello que en la cultura ha perdido la dulce fuerza de la vida, le hablaba tan directamente como al coleccionista el animal petrificado o la planta del herbario”. (…)

Para Benjamin “la filosofía era esencialmente comentario y crítica, y reconocía al lenguaje más dignidad como cristalización del nombre’ que como portador de la significación y de la expresión`”. (…) “Ante su insistencia se disolvía lo indisoluble. Lo que queda desde el principio recusado fundamentalmente en su topografía filosófica es la renuncia.” Y subraya Adorno: “Su afición a objetos mínimos o sórdidos, como el polvo o el peluche en el trabajo sobre los passages…”

Y hablando de “significado” Adorno nos cuenta, porque pensaría que venía a cuento, un chiste: “Thorstein Veblen, decía estudiar idiomas extranjeros por el sistema de contemplar fijamente cada palabra hasta enterarse de lo que significaba”. (…)

“Su ensayismo consiste en tratar textos profanos como si fueran sagrados”.

Destaca en Benjamin, nos dice Adorno: “la fuerza de la interpretación, la capacidad de penetrar las manifestaciones de la cultura burguesa como jeroglíficos…” (…) “Ninguna ocurrencia de aquel hombre inagotable tiene nunca aspecto de ocurrencia mera”.
“El acertijo es el modelo de su filosofía”.
Y abunda Adorno en su recorrido por los más variados puntos de vista: “El desesperado esfuerzo de Benjamin por romper y escaparse de la prisión del conformismo cultural. (…) Se ganó la vida por sí mismo, sin ninguna protección, con su trabajo de ensayista”.(…) “El pérfido reproche de supertalento le ha perseguido durante toda la vida”. “Benjamin realizó su filosofía contra la filosofía”.

Al parecer de Adorno, Benjamin tenía una fama “dudosa” de ensayista. “Su nimbo, escribió, es de refinado ‘literator', como habría dicho él mismo con su coquetería de anticuario. Profesaba una radical hostilidad a la desgastada temática de la filosofía y a su jerga, lengua de rufianes, la calificaba”. (…) “En todas sus fases ha pensado simultáneamente Benjamin el ocaso del sujeto y la salvación del hombre. Esto define el arco macrocósmico de cuyas microcósmicas figuras estuvo pendiente. Pues lo característico de su filosofía es su tipo de concreción. Su pensamiento intenta sustraerse al “pensamiento clasificatorio”.

Y continua Adorno con su criba:
“La posición de Benjamin frente a las oficiosas ideologías actuales de lo concreto revela cómo las diferencias decisivas entre filósofos se disfrazan siempre de matices, y cómo es lo más irreconciliable aquello que parece semejante.”

“La crítica comprensión del último Nietzsche, según la cual la verdad no es idéntica con lo universal atemporal, sino que sólo lo histórico da la estructura de lo absoluto, es canon seguido por el procedimiento de Benjamin, aunque éste acaso no la conociera”.

“Todo el estilo de Benjamin carece del momento de espontaneidad y chispa. La subjetividad de su pensamiento era exagerada hasta la caricatura. La frase según la cual en el conocimiento lo más individual es lo más universal parece forjada para él. (…) Llegar a las “cosas mismas” en vez de a su “horma mental”.

“Las ‘citas’ son como bandidos que saltan al camino para robar al lector sus convicciones”
(Walter Benjamin)


Para Benjamin, el “motivo” de Proust: la exigencia de felicidad. La fidelidad de Benjamin a la felicidad que se le niega se paga con tristeza. “Existe infinita esperanza -comparte con Kafka-, pero no para nosotros”. Aunque él, escribe Adorno, no se rebajó a escribir una frase metafísica de este tipo. “Benjamin no pretende reconstruir la totalidad de la sociedad burguesa, sino ponerla bajo la lupa… en busca de la luz de la razón, la verdad misma, y no su mero brillo impotente. (…) Benjamin no lucha contra el subjetivismo supuestamente hinchado, sino contra el concepto mismo de lo subjetivo”.


“Política y metafísica, teología y materialismo, mito y modernidad, materia sin intención y especulación extravagante: todas las avenidas de la ciudadanía de Benjamin convergían en el plan del libro sobre París como en su Etoile”.


ELOTRO (por la transcripción)


“A la forma de los nuevos medios de producción, forma que al principio está dominada por la de los viejos medios…, corresponden en la conciencia colectiva imágenes en las que lo nuevo se interpreta (desde) con lo viejo”
(Walter Benjamin)



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